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sábado, 27 de junio de 2009

Creer en cosas extrañas -Michael Shermer-

"Corren buenos tiempos, buenos tiempos para equilibristas, para prestidigitadores y para sadomasoquistas."

-Joan Manuel Serrat-

Michael Shermer, director de la Skeptics Society y de la revista trimestral Skeptics magazine, nos brinda una charla donde nos presenta y desenmascara algunas de las cosas extrañas en las que mucha gente suele creer, cosas tales como aparatos que encuentran productos, videntes, auténticos "platos voladores", imágenes milagrosas, etc. Resalta sobre todo la importancia de ver también los errores que son resultados de estas cuestiones y no sólo los aciertos. A mí lo que me queda por aclarar es por qué me parece que es dañino o peligroso que mucha gente siga creyendo en estos engaños. Muchos podrán decir ¿cúal es el problema? cada uno cree en lo que quiere y eso no afecta a los demás. Mas allá que si nos consideramos éticos, no podemos dejar de lado la palabra verdad . El problema, justamente es que sí, termina afectando a los demás, ya que todo este tipo de prácticas, sea en sus aciertos o errores, no resisten ser puestas a prueba, y si las personas encima fortalecen su credulidad con necedad, y prefieren no exigir evidencia, son gente propensa a acostumbrase a no poner a prueba otro tipo de asuntos importantes, por ejemplo, a sus gobernantes. Entonces, si millones están viciados de credulidad, ven el esceptisimo como un aspecto oscuro del alma de los "bondadosos" seres humanos, y tienden a respaldar y favorecer los engaños; a la hora de votar, lo sufre el resto. Podemos ver las consecuencias de este fenómeno por todas partes. Con esto, obviamente no quiero decir que una persona que consulta habitualmente su horóscopo, o le suplica a alguna vírgen milagrosa, no tenga la capacidad de discernir y decidir vehementemente a la hora de elegir quien lo represente en la sociedad donde vive, pero sí me animo a afirmar que esta misma persona tal vez esté un poco más acostumbrada y se haga la distraída cuando ve que las promesas que le hicieron no se cumplen, o bien siga agradeciendo el sólo hecho de estar vivo y resignarse, por más que lo que necesita y pide sea recurrentemente desoído. Debemos estar atentos, de momento hablo de prácticas engañosas, y no de engaños mayores , que ya me ocuparé más adelante.

Saludos.

Juan Carlos