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martes, 7 de julio de 2009

Un virus infeccioso -Dan Dennett-



"Aún sigue dormido. Pasaron los inviernos y aún sigue escondido, esperando que tu abrazo le inocule la vacuna y elimine el virus del miedo y su locura."


-Ismael Serrano-


En esta conferencia, el filósofo Daniel Dennet plantea la importancia de aplicar el razonamiento evolutivo incluyéndolo también en el análisis de las impilicaciones de los emprendimientos humanos (de los cuales en algunos casos somos usuarios) y no sólo relegándolo a la conducta de otras especies animales. También nos advierte sobre la especial atención que debemos prestar en la actualidad, para evitar la propagación de ideas tóxicas mediante una analogía más que interesante y reveladora. Y no se trata de un tema menor, en mi opinión de eso depende nuestro propio bienestar, nuestra mejor convivencia y nuestro compromiso con el futuro. En primer lugar, sería de mucha utilidad que empecemos a enterarnos de la existencia de esta nueva ciencia denominada memética, que es la que estudia el funcionamiento de los sistemas de transferencia de unidades de información cultural (memes) de un cerebro a otro, o de una persona a otra… como prefieran decirlo ¿por qué es de utilidad? Porque todos somos parte de este sistema de transferencia y cuantos más conozcamos sus mecanismos mejor lo podemos hacer funcionar, esto lo podemos conseguir mediante la diferenciación de las buenas y de las malas ideas. Como ejemplo de relevante actualidad está el virus H1N1, de este, se esparció con mayor eficacia en toda la comunidad el meme del virus que el propio virus, en otras palabras, está en boca de todos el nombre del virus pero el virus no está en los organismos de todos ¿Y qué pasa con esto? Pasa que el nombre del virus viene con un paquete de información anexada, conceptos tales como: prevención, barbijos, Tamiflú, alcohol en gel, evitar conglomeraciones de gente y dar besos, toser al codo, sistemas de salud colapsados, síntomas, etc. Si nosotros no nos tomamos el trabajo de discriminar la buena información de la mala y nos dedicamos, con la intención de prevenir, simplemente a repetir lo que escuchamos, lo más factible es que el virus real encuentre mayor cantidad de anfitriones que le brinden alojamiento. Y luego, claro, podemos echarle la culpa, y con buenas razones, a los medios de comunicación, al gobierno o a mongo Aurelio, pero eso no nos exime de responsabilidad ni nos sirve de consuelo, mucho menos nos aporta soluciones en caso que nos enfermemos. Procesar de la mejor manera posible la información no nos hace inmunes a la gripe pero sí reduce las posibilidades de contagio. Esto es sólo un ejemplo, pero estamos rodeados de ellos, nos pasamos la vida transfiriendo memes y estos en ciertos casos nos pueden resultar en mayor o en menor medida dañinos. Cuántas veces nos pasa que escuchamos una opinión en la tele o el diario y la volvemos a oír una y otra vez de la boca de la diferente gente que nos rodea con exactamente las mismas palabras! incluso a veces nos sorprendemos nosotros mismos repitiendo algún concepto de estos, sin haberlo discernido previamente, con la intención de emitir una postura en cualquier conversación para no quedar como desinformados. Dan Dennet, citando a Amory Lovins, se refiere a esta actitud como “repetitis infecciosa” y nos alerta de la importancia de identificar las ideas tóxicas. Acá hay que estar atentos y no debemos confundirnos en la terminología y su sentido, puntualmente me refiero a un par de libros de gran éxito comercial, uno de los cuales lleva el nombre de gente tóxica y el otro un título prácticamente igual, el efecto causado que percibí en algunos de sus lectores es similar al que provocan los típicos libros denominados de autoayuda, esto es, personas que se cierran en una burbuja de perfeccionismo absurdo, irreal e inhumano, que no toleran una palabra negativa o pesimista, que se alejan de gente que plantea algún problema serio, que escapan de la “mala onda” o la “energía negativa” que trasmiten ciertos individuos. Para ellos es preferible no hablar y ni siquiera oír hablar de ciertas cosas, siempre argumentando que la vida está llena de problemas, cosa totalmente cierta, pero en realidad no quieren asumir el compromiso necesario para solucionar ninguno de ellos. Obviamente con esto no quiero decir que haya mucha gente envidiosa, o que abusa de su poder, o que tiene maldad y que no sea mejor tenerlos lejos o evitar involucrarse con ellos, pero sí que tengamos cuidado a qué le llamamos tóxico, porque no es cuestión de meter a todo el mundo en la misma bolsa, ya que después cuando las consecuencias golpean a nuestra puerta, un amor perdido o despedazado, un amigo que nos falla, una guerra cotidiana en el trabajo, otro robo en la calle o morir por casi nada. Ahí nos sentimos desconcertados, solos, traicionados, desilusionados, lloramos amargamente, no nos fiamos de casi nadie y nos enojamos con el mundo. Este es el camino por el que al parecer transitamos, podemos aprovechar revertirlo deshaciéndonos de las ideas verdaderamente tóxicas, no tenemos que sentir miedo, ya lo dice el filósofo, morir por la libertad es una idea infecciosa, y yo agrego que contamos con un antiviral implacable que produce su avirulencia, este no es otro que vivir por la libertad y si no es posible, aunque sea, hicimos el intento. Como ya lo dije en el mensaje de bienvenida de este blog, nuestra intención es justamente recopilar estas buenas ideas, y mediante un proceso previo, replicarlas una y otra vez con absoluta plenitud de cionciencia.
Saludos !

Juan Carlos




Para los que no estén al tanto y les da fiaca buscar, los shakers que menciona Dennett en la conferencia eran una secta angloamericana, disidentes de los quáqueros ingleses que surgieron en Estados Unidos aproximadamente a partir de 1775. Por su estilo de vida se los solía confundir con los amish, ya que fabricaban sus casas y muebles que resultaron típicos por su diseño austero.