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lunes, 5 de julio de 2010

Entre hombres deben cazarse y no casarse -Juan Carlos Alonso-



"De nada le sirve ser amigo,de nada le sirve ser hermano.El sexo es el juez universal del ser humano"


-Silvio Rodriguez-







Tranquilos, aunque lo parezca, este encabezado no es un mandamiento más que había quedado tapado con musgo en las tablas que dios le hizo a escribir a Moisés y que redescubrieron recientemente los teólogos. Simplemente se trata de uno de mis irónicos juegos de palabras para designar el tema que voy a abordar, les pido mil disculpas si suena machista porque no incluí a la mujer en el título, pasa que se me complicaba la elaboración… ¿o acaso suena feminista?... Vaya a saber uno…de todos modos no es relevante. Ya sospecharán de qué estoy hablando y cuál es la idea.
Resulta que en estos días, en el controvertido congreso de mi controvertido país, como en tantos otros controvertidos congresos de tantos otros controvertidos países, se está tratando de aprobar o desaprobar la ley que permite a los muchachos y a las muchachas casarse entre si (entre sí los unos y entre sí las otras, claro está).
Esto creó el clima ideal para que la opinión pública salga a expresarse a la calle, unos a favor y otros en contra. Al ver y escuchar, días pasados, en un noticiero la expresión de los argumentos manifiestos por un grupo de gente que se mostraba en contra de la aprobación de la ley, inmediatamente me llevó escribir esta breve reflexión.
Como es lógico, la mayoría de ellos anteponía la cuestión religiosa como indicador de lo que está bien y lo que está mal, esto es terminante: entre personas del mismo sexo no se pueden casar por lo que ya todos sabemos, todos somos iguales ante los ojos de dios (hasta que somos diferentes -y no justamente por ser buenas o malas personas-).
Había otros que argumentaban que tal cosa es antinatural e incluso algunos argüían que iba en contra de la biología. ¿La biología? Si, solo dios sabrá que habrán querido decir con eso, pero bueno, todos tenemos el derecho de decir lo que queramos.
Bueno, digamos que hasta aquí la cosa es comprensible, aunque no justificable, ya que la gente suele ser bastante ignorante y no tiene demasiados problemas en dejarlo más que claro ante las cámaras de televisión. Ojo, con esto no quiero decir que su postura sea errónea por el sólo hecho que yo no esté de acuerdo, si no, simplemente, que sus argumentos, tan básicos como cerrados, ponen en evidencia que ignoran algunas cuestiones que resultan importantes a la hora de formar una opinión.
Pretender tener razón sin razonar… parafraseando a Aute, podríamos decir que… es más fácil encontrar rosas en el mar.
Como las leyes humanas no son tan “divinas” como algunos quisieran, justamente lo que hay que contemplar en estos casos son los derechos que el conjunto de las personas deben tener en una sociedad. Aquí es donde me puse a ver qué era lo que opinaban los legisladores en los diferentes debates televisivos que sostenían dicha postura. Les aseguro que casi me agarró lumbalgia de tantas veces que me tuve que agachar a recoger del piso mi maxilar inferior que caía por la sorpresa al escuchar una tras otra sus argumentaciones. No diferían prácticamente en nada de las de cualquiera de las que les mencioné anteriormente extraídas de las bocas de la gente de la calle. Uno puede llegar a preguntarse teniendo en cuenta su avidez política ¿Lo hacen para congraciarse con la gente? No lo creo, lo hacen porque comparten la misma ignorancia y el mismo miedo que ésta generalmente provoca, y que mas adelante veremos que en un aspecto tiene su parte lógica y en otro no.
Hay dos cuestiones principales que se discuten, una es el matrimonio gay y la otra es la posibilidad de adopción a partir de dicha unión. Hay que considerar en este punto que nuestra ley permite que una/un homosexual adopte a una criatura si es soltero, pero se trata de impedir a toda costa en caso que esta persona pueda estar casada con otra persona del mismo sexo. ¿Qué es esto si no el viejo y clásico tabú que envuelve desde siempre a la condición sexual humana? O sea, si ud. es homosexual, mientras lo mantenga oculto entre sus sábanas y no haya ningún papel que lo avale entonces tiene la facultad de cargar con la responsabilidad de adoptar y criar a un niño, pero si de alguna manera esto sale a la luz y se asume ¡Atrás! Ud. Pierde dicha facultad.
Como es costumbre, seguimos teniendo terribles problemas para dejar a un lado la hipocresía en estos aspectos así como en tantos otros.
En mi opinión, el tema del casamiento sería mucho más fácil de consensuar, ya que la discusión pasa más por una cuestión semántica que otra cosa, que si se le llama matrimonio, que si se le llama unión civil, da igual, primero porque el término que prevalezca en el tiempo para llamar a este tipo de relación en el acervo cultural y cotidiano muy probablemente será matrimonio y no algún otro nuevo, por lo arraigado que éste ya está, y luego, por más que se diga lo que se diga ¿cuál es una de las funciones más importante del matrimonio si no la de dividir equitativamente en caso que se quiebre lo que la ley ha unido? Los hombres de bien tienden a proteger los bienes y no los males, así es que no es tan complicado.
El problema con esto del nombre que se le dé, supuestamente, es porque los que se oponen a la ley no quieren que esta gente les pise el césped de sus derechos, aunque yo sospecho que en realidad esto no es más que un simple capricho, ya que si yo tengo el derecho formar un matrimonio con una mujer, no debe quebrantar en lo más mínimo ese derecho cuando un hombre se quiere casar con otro hombre o una mujer con otra mujer…en fin, si sigo sospechando seguramente llegaré a la conclusión que lo que se esta intentando defender es una mera cuestión litúrgica, y lo que en verdad les molesta es que se les pisen los escalones de las puertas de su iglesia , la cual resulta declaradamente homofóbica por ley . Ni que las personas homosexuales, como el resto del mundo, no fueran en su mayoría personas de fe. No creo que haya mucho que agregar

Algo más complicado, en cambio, resulta el tema de la adopción. En este punto me gustaría tener en cuenta un par de aspectos que no escuché decir a nadie -ni si quiera a los que están a favor de que se apruebe la ley-.
Las principales razones que esgrimen los opositores suelen ser que un chico en su crianza debe tener la diversidad de la imagen paterna y la materna respectivamente (y todo para que si el chico es heterosexual, su futura esposa, unos días lo termine acusando de que es un déspota carajeado y otros días de que un nene de mamá pollerudo…je je je) -bromas aparte- también argumentan que no es bueno que un crío tome el ejemplo de sus “literales” padres homosexuales. ¡Ojo con esto! Tanto nuestros papis y mamis como nosotros, como papis y mamis, tenemos, imagino que por una cuestión de lógico apego emocional, la creencia que tanto la educación que recibimos de nuestros padres como la que impartimos a nuestros hijos tiene una marcada influencia en el comportamiento de los mismos, y esto no es así, al menos en la medida que el común de la gente lo suele creer. Hace tiempo que los estudios nos dicen que en la media, casi la mitad de las características de nuestro comportamiento tiene origen genético y casi la otra mitad la moldea el entorno en cual nos desenvolvemos. Lo que realmente aprendemos de nuestros padres o enseñamos a nuestros hijos es un porcentaje bastante bajo que no llega no al 20%. Claro que cuando nos preguntan, lo primero que solemos responder es Casi todo lo que sé se lo debo a mis padres, pero a nuestro pesar, como dije hace un momento esta es una cuestión de apego emocional y si lo reflexionamos unos minutos, de manera sensata, nos damos cuenta que esta bien alejado de la realidad.
O sea que si consideramos esto, es muy difícil que un chiquito vaya a tomar el “ejemplo” de sus padres y más aún cuando se trata de su orientación sexual, si así fuera, ¿cuál es el ejemplo que las personas homosexuales tomaron de sus padres heterosexuales? (excluyendo en este caso a los que vienen por cuestiones hormonales “de fábrica”)
Lo que yo creo que deberíamos hacer para destrabar este asunto es sacarnos un poco la careta de lo que resulta sociopolíticamente correcto y abordar el problema de frente.
Esta gente que se opone y dice que pueden tener su unión civil fuera del matrimonio y que la adopción es una aberración para la sociedad, en realidad poco les importan los detalles, ya que la gran mayoría son homofóbicos, de ser por ellos, y si no tuviera consecuencias, erradicarían a los homosexuales de la faz de la Tierra, o bien, los encerrarían cual enfermos a la vieja usanza. Más allá que hoy el término homofobia se utilice más con la connotación que indica odio o intolerancia hacia homosexuales, bien sabemos que esto es la consecuencia de su significado original que no es otro que el miedo que esto les produce.
Aquí es donde, como mencioné al principio, un aspecto de esta actitud tiene su lógica, y esta lógica emerge desde lo más profundo de nuestros genes ¿cómo no vamos a sentir temor hacia una conducta sexual que no tiene tendencia a reproducirse?
Bien, tiene mucho sentido, pero lo que debe tener aún mas sentido, a día de hoy, es que justamente en nuestra especie humana los genes no mandan, sino que en muchos aspectos incluso nos contraponemos a ellos, y todo gracias a la facultad única que tenemos que es la de razonar.
Si lo hacemos, nos damos cuenta entonces que esta gente, que pongamos por caso que ya tienen su sexualidad definida y lo que temen es por la sexualidad de sus hijos, por más que no lo reconozcan, saben perfectamente que no depende de la educación o el ejemplo que ellos le impartan a su hijo para que éste salga “normal” , y esto surge porque ven que la cantidad de homosexuales de padres heterosexuales es abrumadoramente mayoritaria, como también saben que el resto del entorno es el que tiene mucha más influencia sobre el comportamiento que el hijo puede adoptar, y ahí es donde radica su mayor temor.

¿Y cómo se relaciona todo esto con el tema de la ley? Muy fácil, piensan que si se legaliza es una forma de facilitarle el camino a la gente para que se haga homosexual, ya que de esta manera el entorno lo hace más aceptable. ¡Un entorno Gay Friendly!
Señores ¡por favor! Esto es lo mismo que pensar que hoy en día hay más violencia que antes, sin tener en cuenta que los avances de la tecnología en comunicación nos permiten enterarnos de más casos de los que antes ni teníamos idea, ni consideramos que hay mas gente que antes, ni que hay mas concentración de la población que antes.. Que alguien hoy en día pueda asumir y revelar públicamente con más libertad su condición sexual, a diferencia de lo que se ocultaba en años pasados, no quiere decir que haya más.
Es necesario que vayamos perdiendo estos temores primitivos si queremos sofisticarnos como sociedad, días pasados, una amiga me comentaba que en su país, donde es legal la adopción, un chuiquito adoptado por una pareja de lesbianas era el centro de las burlas en el colegio y sufría mucho. Seguramente esto hoy pasará con la mayoría de ellos, en mi opinión es lamentable, pero es el precio que se paga por todo proceso de cambio. Lo que sería bueno es que esto no nos haga amedrentar a la hora de decidir utilizar las leyes como herramientas de cambio para una sociedad más justa para todos.
Si miramos sólo algunos años para atrás, cuestiones comparables, como pueden ser el racismo o el sexismo pasaron por procesos similares que, aunque aún no están del todo resueltos, se ha avanzado mucho, está en nosotros aprender de esa experiencia y acortar los tiempos y procesos de cambio.
También habría que considerar el futuro, si es que en nuestros hijos pensamos tanto. Los homofóbicos generalmente también suelen ser antiabortistas, yo les pregunto en caso que se siga manteniendo esa forma de pensar ¿Cómo imaginan que reaccionarán dentro dos o tres generaciones cuando la población se duplique y muy probablemente haya que elaborar leyes que regulen el control de la natalidad? ¿Seguirán poniendo el grito en el cielo y pataleando en nombre de la tradición y de una moral obsoleta?
Para terminar, sólo me resta aclarar que esta simple reflexión-en lo personal- no está elaborada desde un punto de vista paternalista, si no en principio, fraternalista, ya que pienso que la igualdad de derechos permite la mejor convivencia en la sociedad, y el fin último, como todo en la vida, es egoísta, ya que cuantos más chicos “alegres” asumidos haya, menos competencia tenemos los que padecemos la “tristeza” a la hora de intentar relacionarnos con al sexo opuesto.
Así que señoras y señores, por favor, dejen tratar de impedir que estas personas se puedan casar y paren de tratar de cazarlos… y dejen que el mundo siga rodando, pirmero los derechos, lo demás es discutible.


Saludos


Juan Carlos






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