sábado, 31 de octubre de 2009

Analogía entre el Dios que es Bueno y la Diosa que está Buena -Juan Carlos Alonso-

"Qué dulces mentiras, qué grandes verdades, qué nos inventamos para perdurar, qué filosofía, qué honor, qué ironía, que nadie se hiera, que todo se cuide, si sólo mi cuerpo se va a desgarrar.

-Pablo Milanés-

Si nos sinceramos un poco, todos podemos darnos cuenta claramente de la facilidad que tenemos las personas para relativizar las verdades y, sobre todo, para amoldarlas a nuestra conveniencia. Como ya habré citado a Feyerabend en otras oportunidades, “la única verdad absoluta es que no existen verdades absolutas” Cierto. Vamos adoptando la verdades que nos sirven para vivir. Como ejemplo, y yendo al extremo para que quede claro, podríamos decir que hoy sabemos que algo material como una piedra, una planta o una persona, están compuestos en su mayoría, de espacio vacío. Por un lado podemos relativizar esta verdad diciendo que en el futuro posiblemente se descubra que este espacio que creíamos vacío, esta ocupado pro algo más que aún no podemos detectar. Bien, esta verdad” momentánea” nos sirve para hacer estudios a nivel molecular y esto es gracias al desarrollo de nuestro cerebro. Por otro lado también podemos relativizar esta verdad, llevándola a la utilidad que puede tener para la interpretación básica del mundo que tiene nuestro cerebro, o sea, que en la vida cotidiana esta verdad carece de utilidad alguna, ya que nos resulta imposible hacer coincidir la mayoría del espacio vacío que hay entre las moléculas que nos componen y la mayoría de espacio vacío que compone, por ejemplo, una pared, para poder atravesarla. De hecho una de las primeras personas que notó este hallazgo, pensó que concentrándose podría llevar acabo esta proeza y lo intentó varias veces, consiguiendo por resultado, únicamente unos cuantos golpes en la nariz. Podemos concluir afirmando que esta verdad a este nivel, aparte de inútil, es peligrosa.
Estas son dos formas de relativismo en cuanto a un hecho comprobable. Pero ¿Qué pasa cuando nos aferramos y defendemos a una supuesta verdad que ya desde el arranque es indemostrable?
Para ello elaboré una sencilla analogía de cuyos dos componentes, uno sería el siguiente: Pongamos que me gusta con locura la guapísima Nicole Kidman (es un ejemplo, la lista es larga).Entonces, luego de ver sus películas, me informo sobre su vida personal, sus gustos, escucho sus notas, etc. Para comenzar, mediante mi imaginación, a entretejer en mi mente una relación con ella. Si, sí. Una relación completa y como dios manda. Mi cabeza empieza a elaborar imágenes vívidas respaldadas con certezas de fisonomía y forma de ser de ella, que vi en la tele. Por ejemplo me imagino charlando en una cena, paseando por ahí, a los besos, de entre casa, despeinados y discutiendo, e incluso también en la cama!! Conozco en detalle la realidad de su cuerpo desnudo y hasta la forma en que “lo hace”, está bien que en las películas estaba fingiendo a diferencia de la vida real (¿…? Bueno, mejor no entrar en detalles con respecto a este tema je je je).
Lo importante es que yo tengo acumuladas en mi cabeza todas estas imágenes ¿Qué pasaría entonces si comenzara a relativizar? Esto está en mi cabeza, o sea que es parte de una verdad, es mi verdad, no la ideal pero es una verdad al fin. Después de todo la imagen existe y dentro de ella, tanto el físico, como los gestos y la voz de Nicole y míos son idénticos a los reales. Pongamos por caso ahora, que yo me proponga decir a mis amigos, por pura ocurrencia, que en mi último viaje a New York tuve la fortuna de conocer a Nicole Kidman y que, milagrosamente, cuando le fui a hablar, ella se interesó en mí y terminamos teniendo una relación, la cual se la describo con el lujo de los detalles que ideé en mi cabeza. Mis amigos tienen una confianza ciega en mi palabra y me lo creen ya que yo soy una persona “de fiar”. Inmediatamente elaboran una imagen similar a la mía en sus cabezas y de esta manera mi verdad se copió en la de cada uno de ellos, luego, por lo novedoso y llamativo del caso, ellos se lo cuentan a sus amigos y así sucesivamente se va agrandando el círculo, y lo que era, mi verdad, se convierte en la verdad de muchos. Incluso dentro de la cadena de información alguno de sus eslabones puede reemplazar mi persona, en esa historia, por la propia y así crear una variante de mi verdad original transformándola en su verdad.
La realidad es que poco le puede importar a la gente, fuera de mis amistades más próximas, si yo me relacioné con la actriz o no, pero ¿Qué sucede cuando hay una historia más improbable aún, pero que cuenta con un protagonista que satisface una necesidad común a la mayoría de las personas?
Digamos que lo que sucede es algo similar a la idea de dios.
Que esta idea sea aceptada masivamente por la mayoría de las personas (y eso que no consideramos aquí la gran diversidad y ramificaciones que hay de la misma), no quiere decir que deje de ser una fantasía elaborada en la cabeza de cada uno, fantasía que generalmente está basada en la historia que a cada persona le contaron, por casualidad, en el entorno en que fue criada. Me resulta increíble ver como, en este aspecto, se relativiza tanto a una supuesta verdad y encima se la envuelve en un manto de solemnidad tal, que no tolera la más mínima puesta a prueba.
Cada uno tiene la ¿libertad? de creer en lo que quiere. Seguramente. La cantidad de opciones que tiene un chiquito para elegir, sobre temas tan complejos tales como la existencia, son abrumadoras. Yo creo que esa “libertad” a los sumo la tiene de grande, pero puede que o sea lo más común cambiar. Si no fíjense cuántas son las personas que no les gusta el nombre que le pusieron al nacer y cuando son mayores deciden cambiarlo. Esto es similar.
Pocas cosas encuentro más hipócritas que cuando un religioso dice que “respeta” a otras religiones, ya que lo suele hacer de la boca para afuera, mientras que en interiore de su cabeza es muy distinto el panorama.
Sin embargo, cada uno tiene la libertad de creer en lo que cree. Estoy de acuerdo, el problema surge cuando esas creencias empiezan a interactuar con la política de las sociedades y con la educación. Sin ir al extremo, aunque no es un tema menor, de mencionar las matanzas en nombre de los diferentes dioses a los largo de la historia, me refiero, simplemente, en lo cotidiano, en como influyen las iglesias de forma negativa en las políticas de estado importantes.
Volviendo a mi análoga y querida Nicole, es como si yo, basándome en mi verdad, con el apoyo incondicional de mis amigos, me presente ante los abogados de la rubia diva y le exija la mitad de su patrimonio porque en un momento de la relación que tuvimos nos casamos, y ahora, como me que me quiero separar, vengo por lo que me corresponde. Sin dudas, lo primero que harían ellos, es pedirme la evidencia.
Entonces, hay que tener especial cuidado con relativizar las verdades. Podemos decir, tal cosa en mi verdad, tal otra es tu verdad. La diferencia está en cuando una esta basada en la realidad y la otra en una fantasía.
Si yo llevase al mismo nivel de la creencia religiosa mi relación con la guapa, en el caso que eventualmente se diese la posibilidad de comprobar su veracidad teniendo un encuentro con ella, es seguro que termino frustrado por razones naturales. Las fantasías son muy buenas, siempre y cuando, las consideremos como tales, y en caso que las utilicemos como impulsoras de de una futura verdad, como tantas veces ha pasado, entonces hay que ponerse a trabajar en ellas. No es cuestión de asumir que algo es “por que sí” y quedarse de brazos cruzados.
Como dije al principio, vamos utilizando las verdades que nos sirven para vivir. Las
religiones, en el pasado fueron de mucha utilidad, pero hoy ya tenemos motivos de sobra para que pasemos a considerarlas innecesarias. Solo es cuestión de asumirlo, espabilarse, y tener la voluntad de cortar cordón (o la cadena) de una vez, y dejar de escondernos detrás de la pollera. Con dios o sin él vamos a seguir teniendo los mismos problemas y soluciones que tuvimos siempre, como así también a la muerte le vamos a seguir teniendo el mismo miedo natural por más consuelo que nos inventemos.
Tanto el buen dios como la diosa que está buena no son más que la realidad de una superflua fantasía que poco tienen que ver con la verdad que hoy nos toca vivir y que nos es útil.
Saludos… y están todos invitados a la boda!!


fotomontaje: Nicole, yo... y la otra mentira


Juan Carlos

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sábado, 24 de octubre de 2009

Algunas reflexiones sobre la risa y el humor -Juan Carlos Alonso-


"Río y no es un desafío a la vida del sueño: es que vivo camino al cementerio."
-Silvio Rodríguez-


Hacerse de gracias de-pura desgracia


Como en tantas de sus reflexiones, Nietzsche no estaba tan errado al proclamar en aquella célebre frase que decía:"El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa". Lo único desacertado de la frase, en este caso, sería que hoy podemos afirmar que no es un “invento” del hombre, sino más bien de los grandes simios, y posiblemente del antepasado común de ellos. No es muy difícil notar la diferencia gestual básica en el rostro de un chimpancé cuando éste muestra los dientes y deducir a partir de allí cuáles son sus intenciones.
Lo que hicimos los humanos, a diferencia de algunos de nuestros primitos primates, fue conseguir que la risa se manifieste como un mecanismo algo bastante más sofisticado que lo que resulta una mueca facial que transmite empatía

Otro brillante filósofo, esta vez, el evolucionista Daniel Dennett, es quien propone que la risa es producto de un dispositivo que tiene nuestro cerebro para depurar “errores” y metafóricamente dice que éste funciona como si fuera un dial, vamos regulando que es lo que nos parece gracioso, moviéndolo y ajustándolo, esto es un poco más…un poco menos gracioso.
Es una idea interesante que aplica tanto para las situaciones externas que nos hacen reír como para las que creamos nosotros cuando queremos ser graciosos. La longitud de este dial cuenta con varias frecuencias donde detenerse a la hora de regular nuestra perilla interna. Tenemos humor ingenuo, tonto, humor absurdo, irónico, sarcástico, humor fino, grosero, gestual, inteligente, humor negro, etc. Todo esto, con sus respectivas subdivisiones temáticas, nos permite tener una amplia gama de posibilidades, combinables entre sí, en el preciso momento que algo nos hizo reír.
A las personas no nos hacen gracias las mismas cosas, eso está más que claro, sin embargo depende también, creo yo, del momento en que estemos pasando o las experiencias que hayamos vivido para que algo nos resulte cómico o no. Quiero decir que algo que en un día nos hizo gracia, otro día puede que ya no (o viceversa).
Acá es donde debo hacer un alto, antes de continuar, para, como es mi costumbre, aplicar la teoría de la mente (o sea, eso de pensar lo que algunos pueden llegar a pensar de lo que yo estoy pensando) y aclarar a quien pueda llegar a decir que la risa es lo más maravilloso que tenemos, y que es como una regalo del cielo, y que por qué todo tiene que surgir de algo malo, y ese tipo de cosas; que cuanto más reflexionemos y sepamos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, mejor nos vamos a desenvolver. Realmente hay un consenso general con respecto a este tema y es que reír nos hace bien, claro que es verdad, pero nunca está demás el saber por qué.
Hecha esta aclaración, continúo. Entre todos los tipos de humor existentes, el que yo prefiero utilizar, generalmente es la ironía, así es que me puse a pensar en qué es lo que tiene de particular este estilo, entre los demás, para resultar favorecido.
Lo bueno de recurrir a la ironía como gracia, es que al invertir el orden de lo que se quiere decir en determinado contexto, se antepone el problema o lo que resulta conflictivo y se lo pone al descubierto sirviendo de advertencia al receptor. O sea, si reírse es una forma de hacer catarsis de lo que, inconcientemente, representa un problema, lo que hace la ironía es colocar elementos para poner a este problema en evidencia, es como si nos dijera reíte tranquilo, pero tomá conciencia que se trata de un problema. Por eso siempre que escuchamos alguna, luego de la risa, algo nos queda sonando como un eco en la cabeza. Esto me lleva a concluir que lo irónico nos dice que el error ya está previsto y nos da una pauta para que trabajemos sobre él, por lo tanto resulta sumamente constructivo, al revés de lo que se suele pensar.
Si giro un poco más mi perilla del dial, me encuentro con la frecuencia vecina a la ironía, que es el sarcasmo, y noto que lo utilizo bastante a la hora de reír. Con este tipo de humor hay que andar en puntillas y tener mucho cuidado ya que por definición su objetivo es la ofensa y el maltrato. Y no basta con el simplismo hipócrita al que recurren muchos, que luego de ofender a alguien, lo resuelven agregando “naahh...te lo digo en chiste” acompañado de una palmadita amigable. Si uno recurre al sarcasmo con alguien que tiene empatía o afecto, como puede llegar a ser una amistad, el motivo por el cual se lo maltrata debería ser con un fin también constructivo, es decir, si alguien no se da cuenta o no ve algún problema, la burla ofensiva puede llegar a resultar una herramienta eficiente para conseguir que tu amigo/a se espabile y vea con más claridad. Generalmente en estos casos, si no queremos perder a un amigo, los más conveniente es explicar el chiste para luego derivar en un conversación seria y abordar el problema. Yo luego de utilizar un sarcasmo suelo volver a girar levemente mi perilla hacia atrás y revertir el maltrato con una ironía que podríamos calificar como inversa. De esta manera es como terminar diciendo “porque te quiero te aporreo”.
El psicólogo evolutivo Steven Pinker, en su libro El mundo de las palabras sostiene que en una relación empática, el humor cordial, más allá de los elementos clave que implican una reducción de la dignidad, se emplea como señal de que la base de la relación es el comunalismo y no la autoridad,.haciendo referencia a las palabras de Samuel Johnson que decía que” No hay dos hombres que puedan estar juntos media hora sin que uno asuma superioridad evidente sobre el otro” Pinker aclara que a primera vista se podría pensar que la parte superior estaría en una posición de dominio, pero no siempre ocurre así, cosa que me parece coherente, ya que aparte de lo que él argumenta en su libro, en casos como el que mencione antes, yo pienso que una de las partes puede hacerse de tal autoridad ya sea por contar con una experiencia previa en el problema, o bien, que el problema al cual la otra parte se enfrenta, a uno no le afecta en la misma medida y esta en mejores condiciones de, a través de un chiste, mostrarle al otro la realidad.
Personalmente, sé bien que utilizar este tipo de humor suele traer como consecuencias que a uno lo tilden de amargo, agrio, ácido, salado, picante (creo que son todos los calificativos gustativos aplicables que me han endilgado), sin embargo si uno realmente tiene buenas intenciones a la hora de ser gracioso con alguien que quiere, finalmente, si es bien interpretado, termino resultando todo un dulce. Nada más terriblemente fascinante que ver la realidad.
Ya que mencioné hace un momento al mundo de las palabras, puedo decir que otra de las formas de humor de mi preferencia son los juegos de palabras. Así como un poeta busca la rima más bella y conveniente o el experto en crucigramas recurre a su intelecto para resolverlos, hay quien cuenta con la habilidad para hacer juegos de palabras que nos resultan graciosos. En este caso ¿Qué error estamos depurando en nuestros cerebros?
Evidentemente no es otra cosa que lo imperfecto de nuestro lenguaje (sea cual fuere), la infinidad de formas que nos pueden llevar a cometer un error de interpretación, por la similitud de dos palabras o los distintos significados de un mismo término, pudiendo derivar en un conflicto que nos meta en problemas. Así como muchos chistes se conforman con la confusión de situaciones, en este caso, la estructura más básica es la confusión de las palabras.
Me es imposible dejar fuera de esta especie de auto análisis de lo humorístico una cuestión fundamental, como lo es la de la temática principal de las cosas que me resultan graciosas o suelo hacer gracias y que es común a la mayoría de las personas, solo que yo, como tantas otras, tal vez enfatizo demasiado. El sexo.
Auggg!!! Llamen a un psicólogo!! ¿Qué error hay ahora? ¿Tengo un problema sexual? ¿Le tengo temor al sexo opuesto? ¿No tengo definida mi sexualidad? Horror!!
Tranquilos. Nada de eso pasa.*
Entonces ¿Por qué nos reímos tanto de lo sexual, y algunos, con mayor insistencia? Pienso yo que esto pasa simplemente porque, más allá, que en la actualidad se hable más abiertamente que antes del tema, aún no deja de ser tabú para las personas. El temor implícito que hace que nos riamos tiene que ser justamente que sea tabú, nos horroriza la idea latente en el inconciente de que por este motivo nos quedemos sin relaciones sexuales. Resultando este punto, como es lógico, en diferente medida para el hombre que para la mujer, pero eso ya es otro tema.
Yo, cada vez que recurro al humor en estas cuestiones, con las chicas, lo hago de manera irónica por los mismos motivos que expliqué antes. A buenas entendedoras, pocas palabras., esto no es una confesión, ni mucho menos una novedad.
Para finalizar me gustaría contar una brevísima anécdota que ejemplifica claramente como entre dos personas surgen diferentes interpretaciones de un mismo hecho gracioso y como funcionamos regulando el dial. Algo muy básico.
Ayer mientras escribía esto, se abrió una ventana del MSN y era una amiga que me decía que le había resultado gracioso el nombre Alain de Botton, que figuraba en mi publicación anterior. Con especial atención le pregunté que era lo que le hacía gracia, suponiendo que era lo mismo que me podría haber hecho gracia a mí si me disponía a jugar con la similitud de las palabras. Me respondió si el próximo post iba a ser de José de “ojal”. Resultando éste el aspecto más “inocente” del juego de palabras, al tiempo yo le hacía referencia de la interpretación de “botón” que en el lunfardo (argot) rioplatense significa alcahuete o policía, resultando un aspecto intermedio, y lo completé con lo que me podía resultar gracioso inicialmente a mí, relacionándolo con la palabra inglesa “bottom” (fondo, utilizado también para culo). Le terminé diciendo que su chiste naif y el mío sexual en el fondo querían decir lo mismo, ya que el ojal se abrocha y el culo también (en argentina solemos usar el término abrochar para el acople sexual). En fin, no se preocupen por la integridad moral de mi amiga que con este tipo de charlas ya está curada de espanto y aún me quiere un poco. Sólo quería poner el ejemplo de como funciona el dial a la hora de querer hacer una gracia.
El tema del humor da mucha tela para cortar, ya que la cantidad de preguntas que pueden llegar a surgir son muchas, sobre cosas como: los que se ríen de casi todo, los que no pueden parar de hacer chistes constantemente, los que no se ríen por uno u otro motivo de nada, los que se dedican a hacer humor profesional y generalmente son tipos serios en su vida cotidiana, los límites del dial que hacen que a veces lloremos de risa o reímos mientras lloramos amargamente, etc. De momento yo sólo reflexioné sobre el humor que prefiero para entender el por qué y saber en que se relaciona conmigo. Tal vez cada uno de ustedes puede hacerse la misma pregunta e intentar responderla según sean sus gustos.
Entre tanto material que hay, para dejarles un video cómico, decidí escoger este clásico del grupo argentino Les Luthiers, ya que aborda la temática de uno de los aspectos mencionados en mi publicación anterior sobre los por qué de los chicos y que se titula "La gallina dijo eureka". Espero, si no lo conocen, les guste.
No olvidemos que mostrando los dientes le hacemos frente a los problemas…una de las dos maneras favorece una convivencia más amable en sociedad ¿Cuál preferimos?
Dime de que te ríes y te diré a que le temes.

Saludos y…gracias

Juan Carlos

* A los lectores escépticos, con respecto a este punto, lamentablemente, sólo puedo decirles que confíen en mi palabra. A las lectoras escépticas también, aunque si son muy, muy escépticas me piden el teléfono y combinamos la forma de que lo comprueben con evidencias… jíjíjí






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viernes, 16 de octubre de 2009

Una Filosofía del Éxito más Benévola y Moderada - Alain de Botton-

"Antes iban de profetas y ahora el éxito es su meta; mercaderes, traficantes, más que nausea dan tristeza, no rozaron ni un instante la belleza..."
-Luis Eduardo Aute-



comentarios: Juan Carlos Alonso

video: Alain de Botton


El Secreto del éxito


Hoy quise publicar, para compartir con ustedes, esta breve conferencia del divulgador de filosofía, suizo, Alain de Botton, porque me pareció que en ella aborda de manera sencilla un tema más que interesante y que afecta a un gran número de personas, más que nada en estos tiempos.
Luego de escucharla, me puse a pensar para elaborar, éste, mi comentario previo, en como entrarle a esta cuestión del éxito, que es de lo que trata. Por lo sospechosamente relativo del término decidí recurrir al diccionario de la RAE y comprobar qué tenían para decirme exactamente sus acepciones:
(Del latín éxitus, salida). Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. Buena aceptación que tiene alguien o algo. Fin o terminación de un negocio o asunto.
Veo que todo esto está relacionado directamente con la economía y la felicidad, con la aceptación y la popularidad, y también con algún finiquito. Nada dice sobre su significado en el aspecto biológico ¿Será que la salida o el finiquito del mismo -léase muerte- nada tiene que ver con la felicidad y mucho menos con la aceptación? ¿Será que si consideramos que el sólo hecho de nacer ya significa un éxito genético, alguien teme que nos quedemos cruzados de brazos el resto de la vida por aquello de crea fama y échate a dormir? ¿O tal vez no sea conveniente resaltar demasiado que el haber nacido es el mayor triunfo propio contra la improbabilidad, no sea cosa que valoremos la vida más de lo que a algunas instituciones les gustaría? Para nuestra biología sabemos que se considera exitoso llegar al mundo a través de un parto, crecer hasta alcanzar la madurez sexual, reproducirse transmitiendo los genes, sobrevivir unos años más para criar los hijos y ya. Tema resuelto. De hecho, nuestros antepasados no vivían muchos años más que los necesarios para alcanzar este objetivo.
Cualquiera que haya detectado una pincelada de ironía en el tinte las preguntas formuladas anteriormente podría decir que el acto del nacimiento biológico cuadra perfectamente con la primera acepción del término, tanto como con la segunda e incluso en algunos casos hasta con la tercera. Y tienen razón, se trata, sin dudas, de un éxito total para todos, bebé, madre, padre, familiares y amigos. Todos felices. Localidades agotadas en la nursery.
Entonces ¿Por qué la ironía? La ironía surge porque a partir del momento en que el bebé ve la luz, si éste es completamente sano, muchos padres, en cuanto a su biología, pareciera como si estuviesen programados para considerarla únicamente a la hora de alimentarlo y cambiarle los pañales. Por lo demás ya no es un ser biológico, es mucho más, algo muy especial, una criatura provista de alma, un milagro de dios con derecho a un lugar privilegiado en la naturaleza (siempre y cuando en el futuro siga determinadas reglas, claro)
En mi opinión este es punto de partida donde inicia el problema, ya que a partir de ahora es cuando el bebé empieza, como es lógico, a recibir cantidades enormes de información. Durante la niñez la recepción de datos se incrementa de manera vertiginosa, y más allá que las intenciones de los adultos responsables de prepararlo, para que el chico pueda desenvolverse de la mejor manera posible en el futuro y se convierta en una persona exitosa, sean buenas, sus resultados pueden terminar siendo contraproducentes.
¿Por qué?
Vaya pregunta, a muchos padres les suele fastidiar cuando su hijo atraviesa esa maravillosa etapa donde esta pregunta se repite a cada momento. Este fastidio se debe principalmente, en la mayoría de los casos, a una falta de conocimiento, y en otros, a la incomodidad en que los coloca la eventual pregunta. Entonces las reacciones, cuando no se sabe la respuesta, pueden ser variadas: Éstas van desde responder con una fantasía que esté en cierta medida aceptada socialmente, pasando por el clásico “todavía no tenés edad suficiente para saber eso”, hasta llegar al “No molestes con tus preguntas que hoy estoy cansado/a, andá a jugar y mañana preguntale a tu maestra y ahora dejame que quiero ver la tele”
Todo esto, sin duda alguna, resulta contraproducente. En primer lugar porque la fantasía, mas allá que es una herramienta excelente para estimular el cerebro de un chico y en ciertos casos sea muy útil, cuando ésta basada sobre una estructura muy sólida, en cuanto a su popularidad y aceptación, lo más probable es que continúe manteniéndola como real en su edad adulta, como es el caso de la religión y otras supersticiones no menos ficticias. En segundo término, el evadir la respuesta desalienta de manera devastadora la curiosidad del chico, echando por tierra toda expectativa de encontrar las respuestas que podía llegar a obtener éste, en la fuente más confiable con la que cuenta, que son sus padres. Todo esto constituye el preámbulo de lo que muy posiblemente terminará resultando en una persona adulta apagada, sin demasiadas expectativas, que se refugia en la seguridad de un camino ya trazado y cuyo objetivo a alcanzar es algo que ya está preestablecido sin hacerse planteos importantes. Lo podríamos llamar un auténtico ciudadano modelo.
Para los que gustan de las opiniones extremistas, aclaro que con esto no quiero decir que haya que descartar determinadas pautas establecidas en la educación para guiar a alguien a respetar las normas de convivencia en una sociedad. Simplemente quiero decir que no me parece nada bueno aplacar la curiosidad ni con mentiras ni con evasivas.
Para ir acercándome al destino donde quiero llegar, que es el concepto que puede llegar a tener un individuo de lo que significa alcanzar el éxito personal en lo que a lo sociocultural respecta, debo detenerme un momento en dos palabras que están incrustadas en una de las respuestas frecuentes que los padres suelen dar a sus hijos y que puse como ejemplo anteriormente, las cuales representan un punto fundamental para la conformación de un círculo vicioso del cual, en muchos casos, resulta casi imposible salir.
“Estoy cansado”
Estas dos simples palabras resumen varias cosas, tales como:”Estuve todo el día trabajando para que puedas comer, estudiar y comprarte ropa y tus juguetes, merezco un rato al día para poder distenderme (o distraerme) y no es justo sacrificarlo para ponerme a investigar y responder a tus ocurrencias”, “Tengo muchas líos o preocupaciones más importante en el trabajo y a esta hora no me da la cabeza para responder”, etc. Todo esto generalmente le sirve a uno para auto justificarse en el caso que se presenta dicha situación y no carece de lógica, ya que es parte de una realidad latente y generalizada. Definitivamente cuando hay razones válidas de ambos lados se conforma este círculo vicioso.
Si miramos desde fuera, parece increíble que con todo el desarrollo de la tecnología que contamos en la actualidad para satisfacer nuestras necesidades y simplificarnos las tareas, pareciera que cada vez contemos con menos tiempo libre para dedicar a la crianza de nuestros hijos o, si no los tenemos, para hacer lo que nos entre en gana.
Analizar esta cuestión es indudablemente entrar a deslizarse por terrenos bien resbaladizos, es como intentar distinguir si alguien es mediocremente conformista o simplemente carece de exceso de ambición. Tenemos la costumbre de hacer esta diferencia según pautas establecidas en la sociedad y que suelen expresarse mediante estereotipos. Para ser más claro, ves a un tipo sencillo que alcanzó determinada posición en la escalada social y ahí se plantó, no avanzó más. Lo primero que se suele pensar es, este tipo es un conformista, un mediocre. Y puede que lo sea, pero a casi nadie se le ocurre pensar que, tal vez, él mismo decidió llegar hasta ahí y no aceptar más responsabilidades que le representen una inversión mayor de tiempo o energía.
¿Cuál sería hoy el estereotipo que define a una mujer u hombre de éxito?
No hay que ser muy despierto para darse cuenta que el dinero y las pertenencias son el termómetro que mide el nivel de éxito que una persona alcanza en la vida. Cuanto más dinero y más pertenencias mayor éxito!! ¡Ahí esta el objetivo! ¡Adelante mis valientes!
¡¡Corran tras él!! En muchos casos hasta no importa el medio, lo que hay que alcanzar es el fin, así es que, uno se puede deshacer tranquilamente de sus escrúpulos, si es que en algún momento los tuvo. Sabemos que hay muchas personas que encajan perfectamente con este perfil y se lanzan en busca de este tipo de éxito con astucia, y me parece muy bien, pero ¿qué pasa con las otras tantas que al alcanzarlo se dan cuenta que no les satisface o es demasiado el costo que tienen que pagar y sufren? Y ¿qué pasa con las muchísimas más que no lo consiguen y se frustran en el intento?
El consumismo voraz y la excesiva necesidad de ser aceptado de estos tiempos tienen una gran responsabilidad en todo esto y considero, que está más que claro, que todo lo que mencioné sobre la cuestión de la infancia tiene una influencia directa, la cual predispone a mucha gente a que no tenga más elección que entrar en el círculo vicioso.
A mis amigos extremistas, si lo pensaron, les aclaro que no, no pienso en que haya que salir del sistema de manera abrupta y volver al taparrabos ni a vivir de la naturaleza. Aunque si pienso que es muy importante, como dije al principio, tener en cuenta nuestra biología, ya que sabemos que la economía en la naturaleza juega un rol crucial, sabemos también lo que significa el status y la competencia, sabemos que nuestra cultura es producto de nuestro cerebro y deberíamos aceptar de una vez por todas que éste es producto de la evolución darwiniana. Ya aprendimos que la selección natural es ciega y derrochona, sólo resta entender que nosotros vemos y tenemos medianamente la capacidad de controlar y regular los costos y beneficios. Si seguimos con la actitud necia e infantil de no querer ver la realidad. Estamos desaprovechando esta oportunidad única que tenemos como especie de alcanzar un éxito mayor al que ya alcanzamos. Debemos tener en cuenta que en tiempo evolutivo, estamos recién llegados y así como llegamos podemos desaparecer.
Para el bien del conjunto, es nuestra responsabilidad individual, intentar romper con este círculo ¿Cómo se puede hacer?
Pregúntense quién fue primero ¿El huevo o la gallina? Antes no teníamos respuesta. Hoy ya lo sabemos… y por ahí sospecho que pasa el secreto de la solución.
Para despedirme reivindico lo que dice de Botton en su discurso como ejemplo. Trabajar en una idea propia. No hagamos caso a falsos profetas con sus mentiras ni a los gurúes con sus recetas baratas basados en la motivación. El éxito así como la felicidad nunca pueden ser constantes por naturaleza, que esto nos sirva para encontrar el equilibrio.
No olvidemos que cuanta más gente frustrada, disconforme, triste, enojada y necesitada haya, más problemas tenemos todos y más se complica nuestra convivencia.

Saludos y éxitos!!

Juan Carlos


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lunes, 12 de octubre de 2009

Creciendo en el Universo 4 -Richard Dawkins-



"En el jardín de la noche hay una rosa, luminosa que me mira fijamente a los ojos. Parpadea y me quiere decir cosas—tantas cosas que no sé—"
-Silvio Rodríguez-



Cuarta entrega del ciclo de las cinco charlas navideñas que Richard Dawkins presentó en la Royal Institution en 1991. Como las tres anteriores publicadas en este blog, a esta también la podemos calificar de sorprendente e imperdible, ya que aborda temas fundamentales para la comprensión del orígen y funcionamiento de la vida misma. Bajo el título de El jardín ultravioleta, podemos aprender en este capítulo sobre cómo adoptando una visión diferente de la naturaleza de la cual formamos parte, es factible adquirir el conocimiento necesario para percibir el mundo que nos rodea de una manera más realista y, sobre todo, más útil, si es que queremos sacar el mejor provecho para todos.

Saludos!!


Juan Carlos

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martes, 6 de octubre de 2009

Los Primeros Destellos de un Bright. Una Historia Personal. Parte II -Juan Carlos Alonso-

"Suele la vida tener altas y bajas, y uno los acomoda según su comunión, si pude haberte dicho tanta cosa falsa será porque tu ambiguo corazón lo permitió."

-Amaury Pérez-


Una experiencia religiograciosa


Continúo con el relato que narra los primeros contactos que tuve con la cuestión religiosa durante mi infancia, los mismos que más tarde, analizados en retrospectiva, veo como claros signos que anunciarían lo que iba a derivar en, primero, mi descreencia en la iglesia y posteriormente mi descreencia de dios.
Me gustaría aclarar que no hice mención en el post anterior de mi primera experiencia religiosa, la cual fue través del bautismo, por razones mucho más que obvias (tenía mollera en lugar de cráneo). Lo único que puedo decir con relación al tema es que unos años más tarde tenía la extravagante idea que si tomabas un trago de agua bendita te morías. No sé, imaginaba que estaba sometida a un proceso especial, que beberla resultaba prohibitivo, era todo tan sagrado, infundía tanto respeto, por no decir miedo, que tenía sin fundamentación alguna, esa impresión. Cuando averigüé que el proceso al cual estaba sometida el agua para convertirse en bendita era un simple movimiento de moléculas de aire empujadas por las palabras de un tipo con “autoridad” para hacerlo, reconozco que me causó gracia haber sido tan ingenuo.
Bueno, aclarado esto, hacia los bebestibles está dirigida la segunda instancia de mi cuento religioso.
Mi mamá es de creencia católica y siempre tuvo la devota costumbre de, entre otras fechas eclesiásticas, concurrir a determinada iglesia para la pascua. Una noche de sábado de resurrección, contando yo con unos siete u ocho años de vida, me preguntó si quería acompañarla a la misa y yo sin dudarlo demasiado accedí. Como habíamos llegado algo temprano, para hacer tiempo me llevó a Sofía, que era una pizzería que quedaba a la vuelta de la iglesia. Este lugar tenía la particularidad de contar con una carta donde ofrecían una gran variedad de cocktails. Entre esa variedad, había muchos sin alcohol para los chicos. Todos muy coloridos y con nombres atractivos para uno. Mi preferido se llamaba Topo Giggio (nombre de un personaje de un programa infantil de televisión). Yo, a partir de ese momento quedé fascinado con ese lugar y fue esa misma noche que iniciamos un acuerdo implícito de mutua extorsión con mi santa madre, a la hora de concurrir a la iglesia para esas fechas. Como la misa sinceramente me había resultado algo bastante aburrido, quedamos en que yo la acompañaba a la iglesia si ella me llevaba a Sofía a la vez que ella me llevaba a Sofía si yo iba a la iglesia. Trato hecho. Durante los siguientes tres años consecutivos lo celebramos sistemáticamente.
Tal vez aporte algo a la historia, a manera anecdótica, aclarar que veinte años después terminé haciendo, por hobby, un curso de bartender en el que aprendí a hacer tragos igual de coloridos, pero nada recomendables para esos locos bajitos, que si los prueban, es difícil que se incorporen.(Por citar al bueno de Serrat).
Este acuerdo tácito, tan inocente como extorsivo, fue el preámbulo ideal para relatar el siguiente tramo de mi historia que podría definirlo como la auténtica farsa que resultó mi primera comunión.
Cumplida ya la primera década es cuando en uno comienza a manifestarse de manera algo más conciente esa aún ingenua, pero evidente, curiosidad por el sexo opuesto, curiosidad que muchos chicos suelen renegar, ante terceros, por una simple cuestión de vergüenza.
Yo me había hecho de una nueva amiga que vivía a mitad de cuadra, una guapita que me tenía algo cautivado, lo que no recuerdo bien es cómo era su nombre, María…algo, creo.
Una tarde me contó, emocionada, que en unos meses iba a tomar su primera comunión y festejar luego con su correspondiente fiesta. Suficiente motivo para que yo corra presuroso a tironearle la pollera a mi mamá. Mamá, mamá quiero tomar la comunión!! Ella, con buena predisposición hizo las averiguaciones pertinentes y luego me comunicó la desalentadora noticia, la cual me cayó como un balde de agua fría: Para tomar la comunión había que cursar dos años de catecismo.¿Dos años? Definitivamente no era viable. Primero, que por mucho, no me daba el tiempo para tomarla junto con mi vecinita, y segundo que si me hubiera dado el tiempo, la verdad es que no lo hubiera hechoal tener que pagar un costo tan alto por ello. Fue entonces cuando ocurrió el “milagro”. ¿Se trataría de uno de esos tan mencionados caminos misteriosos que utiliza el señor y que las personas gustan de aprovechar para justificar absolutamente cualquier cosa que ocurra? Lo que pasó puntualmente es que por esos días, cuando yo ya había dado todo por perdido, retornó al barrio un cura bastante respetado y querido por los vecinos. Él venía de haber trabajado durante unos años en un leprosario del norte del país. Aparentemente estaría más allá del bien y del mal en las cuestiones burocráticas, porque cuando a través de mi mamá, me citó para hablar conmigo, la conversación fue la siguiente:
-¿Por qué querés tomar la comunión?
Antes que empiece a decir cualquier cosa (como tenía planeado según el discurso oficial)
Me miró fijo y me dijo con tono bondadoso pero firme - La verdad.
- Porque mi vecina la va a tomar y yo también quiero.
- ¿Vos crees en Dios?
- Sí.
- ¿Sabés el padre nuestro?
- Sí.
- Bueno, vamos a hacer una cosa, vos estudiate el credo y el rosario que yo te confieso y te doy la comunión, quedate tranquilo que por este tipo “trampitas” dios no se enoja.
Alegría. Trato hecho otra vez. Al tiempo y sin mayor esfuerzo tomé la primera comunión con mi amiguita y luego celebramos una fiesta conjunta en mi casa. Toda una completa farsa religiosa. Aunque la ansiada relación no pasó de un único beso que llegó unos días después, al menos, mi objetivo estaba cumplido.
Algunos podrán ver hoy la actitud del cura como un hecho altruista, después de haber vivido tanta desgracia entre los enfermos de lepra, un arreglo como este sería un tema menor, sin embargo yo no dejo de verlo como una trampa, a cualquier precio, para reclutar inocentes criaturas. Por más que yo no haya sido tan inocente y haya sido partícipe, por la inutilidad del hecho, admito que no me arrepiento en lo más mínimo.
Ah un detalle que olvidaba, el nombre del cura era Padre Argentino. Cualquier suspicacia idiosincrásica que esto pueda llegar a despertar, la acepto sin problemas. Cura, argentino y tramposo. No hay mucho más que agregar.
Con el pseudo sacramento ya consumado, durante ese año y el siguiente hice un par de intentos de leer la biblia, pero estos resultaron infructuosos, no llegué ni a la mitad. En un comienzo por desinterés y luego porque este librito fue reemplazado automáticamente, ni bien cayó en mis manos, por una bendita causalidad, el Fundación de Isaac Asimov. En ese momento me di cuenta que prefería leer una ficción realista a una realidad ficticia. Inmediatamente, a los doce, mi mamá me compró el Cosmos de Carl Sagan, porque me había cautivado la serie televisiva. A partir de ahí mi cabeza empezó a funcionar de otra manera y paulatinamente, encontrando cada vez más sólidos fundamentos, la cuestión religiosa fue perdiendo argumentación y ya nunca más hubo retorno.
Me resulta relevante contar, porque no siempre fui un embustero, que unos años más tarde se me presentó la oportunidad de blanquear el tema y confirmar definitivamente mi irreligiosidad
¿Ante dios? Obviamente que no, necesitaba celebrar mi propia auto excomunión Durante la instrucción del servicio militar obligatorio, quienes la hayan hecho sabrán lo duro que resultan los primeros meses, tanto en lo físico como en lo psicológico. En esta etapa nos daban la posibilidad de tomar el sacramento de confirmación y como resultaba lógico la mayoría de mis compañeros, sean éstos creyentes o no, asistían sin dudarlo al curso previo, ya que esto representaba una manera justificada de evadirse unas cuantas horas a la semana de los ejercicios forzados, insultos gratuitos o trabajos desagradables. Ahí, luego de pensarlo un instante, fue que dije no. Basta de mentiras, y al no asistir creo que saldé una cuenta que me debía a mí mismo.
Y así es como se acaba el cuento de mi historia espiritual, definitivamente una experiencia entre religiosa y graciosa.
Lo único que me resta decir, que me parece realmente importante es que le estoy muy agradecido a mis padres, sobre todo a mi mamá (o santa madre como a veces la llamo) porque siempre, pero más que nada cuando era chico, que es la edad más vulnerable, respetaron mi postura y me dieron la libertad de elegir pensar lo que yo quiera, sin intentar siquiera inculcarme alguna ideología a la fuerza. Esto, al ver alrededor experiencias ajenas, para mí es de un valor incalculable.

Saludos!!


Foto: evidencia gráfica de un servidor en plena farsa

Juan Carlos

sábado, 3 de octubre de 2009

Los Primeros Destellos en la vida de un Bright. Una Historia Personal. Parte I -Juan Carlos Alonso-


"...y al fin supo del aullido, y del último estallido mi abuelo supo el amor."

-Silvio Rodríguez-

El Día que Jesús me rompió el alma


Siempre que surge la oportunidad, en una conversación entre gente que no cree en la existencia de ningún dios, se suele hacer el chiste de preguntarle al otro si es ateo cristiano, ateo judío o qué tipo de ateo es, ya que lo más común en las generaciones actuales es que las personas tengan algún tipo de ascendencia religiosa.
Como no me gusta demasiado el término ateo, ya que prefiero definirme por lo que soy y no por lo que me diferencio de una mayoría determinada, podria decir en este caso, para responder al chiste, que soy un bright católico.
Es claro que la infancia es una etapa crucial, teniendo en cuenta que es en la que un ser humano recibe constantemente grandes cantidades de información para su formación, la cual puede inferir de manera significativa en su futura madurez.
Estando yo actualmente en una de esas etapas ocasionales de la vida en que uno va haciendo, a modo de inventario, algunos borradores y revisiones de lo hecho hasta el momento, al mirar hacia atrás y traer, a través del recuerdo, mi infancia al presente, me parece oportuno relatar algunas anécdotas puntuales de mi interacción con la cuestión religiosa, ya que éstas son las que fueron definiendo y despejando el camino que condujo a mi actual postura en este aspecto el pensamiento.
Me parece prudente, antes de comenzar con el relato, aclarar que soy conciente que nuestro cerebro cuando aplica la función recuerdos, al procesar la información y encontrase con un espacio en blanco, automáticamente lo rellena con algún dato que se inventa de manera inconciente, dándole así un sentido redondeado la historia que se está recordando. Sin embargo, también soy conciente que cuento con una buena memoria de largo plazo, y sobre todo para recordar los hechos que me resultan graciosos o divertidos. A veces mis amigos se fastidian cuando repito las historias, pero como muchos, es el mecanismo que tengo para mantenerlas vigentes sin alterar su veracidad. Suelo captar con facilidad cuando alguien recuerda una vieja anécdota común, al narrarla, como a veces la exagera un poco o le hace agregados, o incluso a veces se invierten los protagonistas de un hecho, para que ésta resulte más significativa.
Así es que pueden quedar tranquilos que esta historia, como afortunadamente se esta usando hoy en día, cada vez más en las películas o novelas, y resultando un buen indicador de necesidades, lleva la etiqueta de “basada en hechos reales”.
La voy a dividir en dos publicaciones., comienzo con la primera que es la del día que Jesús me rompió el alma:
Recuerdo muy nítidamente que cuando aún era un enano, cada vez que me mandaba alguna travesura (no eran tantas ni tampoco tan pocas) mi abuelo me decía frunciendo el ceño con tono algo amenazante: Te voy a romper el alma!!
Mi abuelo era un hombre de ex profesión policía, contaba con lo que se dice un carácter fuerte y en ciertas ocasiones mostraba tener pocas pulgas, pudiéndoselo encasillar en su descripción como un tipo malhumorado. Sin embargo, era de esas personas que te demuestran su cariño sin necesidad de recurrir demasiado a las palabras, se remiten a los hechos que, a mí entender, es lo que más importa. Esta forma de querencia, más allá que muchos piensen lo contrario, me parece de lo mejor porque hace que un chico se vaya formando sin ser tan dependiente. Durante los escasos diez años que conviví con él me hizo sentir muy querido y viceversa, pudiendo hoy reconocer que llevo parte de su legado, tanto en algunas características genéticas como también en otras culturales, como es natural.
Ahora es cuando debo aclarar que jamás llevó a cabo su amenaza…
¿O si?

Cada vez que yo escuchaba la metáfora “te voy a romper el alma” obviamente lo primero que imaginaba, era que se venía una literal patada en el culo o un coscorrón (cosa que nunca ocurría) era un niño de 5 ó 6 años pero no un idiota.
Un buen día, en mi habitación, mientras cumplía una de esas penitencias impuestas, que antes estaban tan a la moda, estas del tipo “no mirar la televisión” o “no salir a jugar”, en mi cabeza empezó a reverberar esa palabra...alma. y como es lógico comencé a hacerme, lo que se puede llegar a reconocer ahora, como las primera preguntas existenciales. Debo reconocer que en esos días mi curiosidad pasaba por saber el lugar donde se encontraba ubicada, mucho más que lo que significaba el término en sí. Me parece que ya lo conté en un post anterior (esto demuestra que soy consecuente con mi aclaración de repetir las historias je je,ustedes disculpen). No me pregunten por qué, pero yo deduje en ese momento que el alma se encontraba en la panza. Al tratar de despejar dudas, consultando con adultos este tema, me encontraba con ese mismo tipo de evasivas como las que un chico se solía topar antes, ante la clásica pregunta ¿de donde vienen los chicos? O bien, si no eran evasivas, uno obtenía respuestas insatisfactorias. El equivalente al repollo o la cigüeña a mi duda sobre el alma solía ser: “Es algo que está adentro tuyo y es lo que te hace bueno” ¿Bueno? Si justamente estaba empezando a pensar en el alma porque me había portado mal. Demasiada contradicción para un chico de tan corta edad. Decidí entonces mantener mi teoría intuitiva de que esta cosa que nunca tuve en claro exactamente qué era, se alojaba en la panza y ya.
No pasó mucho tiempo hasta que el tema volvió a instalarse en mi cabeza. Fue otro buen día cualquiera, el que en la escuela la maestra dijo: Saquen el cuaderno y el manual que hoy vamos a estudiar el aparato digestivo…
¡Zaz! ¿Todo eso tenemos adentro de la panza? Entre intestino grueso, intestino delgado, duodeno, estómago, colon transverso, etc. Me di cuenta que si el alma residía en ese ámbito, debería tratarse de algo bastante más retorcido de lo que pensaba, así que luego de un tiempo de digerir la idea, y utilizando el camino más recto, sencillamente la evacué. Fue a partir de ese momento en que me transformé en un niño, aún creyente, pero desalmado.
Unos pocos años después fallecía mi abuelo, al cual le voy a estar agradecido mientras viva, el haberme instalado, aunque sea sin querer, mediante una simple frase, semejante interrogante.
Este fue uno de los primeros interrogantes que recuerdo, en los que aparecieron signos prematuros de desconfianza hacia el tema religioso. O sea, por esos años creía en dios que estaba en el cielo como me contaban, el cielo resultaba algo inalcanzable como para comprobarlo, incluso tenía el hábito de rezar cada noche, pero no podía aceptar de ninguna manera que me digan que yo tenía algo adentro, que encima, nadie me sabía explicar concretamente qué era. Yo tenía la certeza que no lo sentía o sea que me deshice de esta idea. Luego, con el tiempo lógicamente fui madurando dicha idea a través de los hechos y la reflexíón.
Ah por cierto, si a alguien le despierta curiosidad, el nombre de mi abuelo era Jesús y tal como empecé, puedo concluir diciendo que fue quien, en principio, me rompió el alma.

Continuará la historia en el próximo post con: Una experiencia religiograciosa
Saludos!!
foto: Un desalmado servidor


Juan Carlos

lunes, 28 de septiembre de 2009

El Mayor espectáculo sobre la Tierra. -Richard Dawkins-


"hay quien precisa una evidencia más, para tener la razón de vivir."

-Silvio Rodríguez-


No se asusten que esto no se trata de un video mío haciendo un strip tease. El mayor espectáculo sobre la Tierra es el nombre del último libro de Richard Dawkins tan esperado por su público desde hace un tiempo y que por fin este mes salió a la venta en su idioma original. Está previsto para el 14 de octubre próximo el lanzamiento de su versión traducida al español.
Si usted reside en Argentina y quiere conseguirlo, mi humilde consejo es que empiece a tocar sus contactos en España para que por favor se lo envíen, o bien, si no cuenta con ellos y tiene un buen estado físico, comience a nadar por el atlántico con rumbo noreste. Al llegar a la península, adquiéralo y emprenda el retorno. Así y todo habrá ganado tiempo. Otra opción es ponerse a rezar para que alguna editorial lo distribuya en Argentina, si sus rezos son respondidos y esto ocurriera, no lo compre, gaste su dinero en una biblia, ya que se trataría de una evidencia irrefutable de la existencia de dios y la evolución pasaría a ser una teoría errónea en lugar de un hecho.
Ironías y reclamos editoriales subyacentes aparte, lo que quiero comentarles aquí es que este libro, a diferencia de los anteriores escritos por el autor sobre la evolución, recopila las evidencias existentes sobre esta, aún mal llamada, teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin.
Indiscutiblemente es una obra sumamente necesaria, ya que estas evidencias, que hoy resultan tan abrumadoras, no estaban aglutinadas en un libro de estas características. Escrito de una manera clara y comprensible para todos como ya nos tiene acostumbrados el bueno de Richard Dawkins. Este es un libro ideal, sobre todo para aquellos que tengan dudas con respecto al tema y que no cuenten con el tiempo suficiente para dedicarse a investigar en las diferentes fuentes disponibles.
Si usted es un buen escéptico como yo, seguramente me podrá decir, con justa razón, que cómo me atrevo a recomendar un libro que aún no leí, a lo que yo le respondería que no lo estoy recomendando, simplemente estoy anunciando su lanzamiento. Aunque ahora que lo pienso, se lo recomendaría con toda confianza por experiencia y por intuición, pero mejor, que lo haga quien más sabe, en este video que les traigo.
Pueden leer el primer capítulo gratis en inglés en:
http://richarddawkins.net/thegreatestshowonearth


Acá les paso un breve fragmento traducido al español.

Lo que no debemos hacer es asumir complacientemente que, como los obispos y los sacerdotes cultos aceptan la evolución, así lo hacen sus congregaciones. En realidad hay una amplia evidencia de lo contrario en las encuestas de opinión. Más del 40 por ciento de los norteamericanos niegan que los humanos evolucionasen de otros animales, y piensan que el hombre -y de hecho toda la vida- fue creado por dios en los últimos 10.000 años. Las cifras no son tan altas en Gran Bretaña, pero siguen siendo preocupantemente elevadas. Y deberían ser tan preocupantes para la iglesia como para los científicos. Este libro es necesario. Utilizaré el término “negacionistas” para aquellos que niegan la evolución: quienes piensan que la edad del mundo se mide en miles de años en vez de en miles de millones de años, y que piensan que los humanos coexistieron con los dinosaurios (…)
La evolución es un hecho ineludible, y deberíamos celebrar su sorprendente fuerza, simpleza y belleza. La evolución está en nosotros, a nuestro alrededor, entre nosotros, y sus resultados incrustados en las rocas de siglos pasados. Debido a que, en la mayoría de los casos, no vivimos lo suficiente para observar la evolución transcurrir delante de nuestros ojos, utilizaremos la metáfora del detective que llega a la escena del crimen después del mismo y tiene que realizar inferencias. Los indicios que llevan a los científicos al hecho de la evolución son mucho más numerosos, convincentes e incontrovertidos que ningún testimonio ocular que haya sido utilizado en ningún juicio, en ningún siglo, para establecer la culpabilidad en un crimen. ¿Prueba más allá de toda duda razonable? ¿Duda razonable? Ese es el mayor eufemismo de todos los tiempos.

Fuente: El Rey de la Baraja

Saludos y a disfrutar del mayor espectáculo sobre la Tierra !!!

Juan Carlos





viernes, 25 de septiembre de 2009

Primer desembarco en La Isla Tuerta -Juan Carlos Alonso-

"La sombra del navegante, la luna sobre cubierta, la brújula vigilante y la mirada despierta."
-Javier Ruibal-




Luego de cuatro meses de navegar a bordo del Replicador de Sueños quería dejar por sentado en nuestro cuaderno de bitácora que a partir de este momento y hasta cuando sea posible, comenzamos a realizar viajes con cierta frecuencia rumbo a la Isla Tuerta.
Se trata de una isla virtual cuyo creador, Javier de León Callero, muy amablemente me invitó a visitar y me propuso participar. En ella podemos encontrar las exposiciones originales de varios autores sobre diferentes temas cuyo fin es la reflexión y el debate, se desarrollan temas tales como: artículos de opinión, críticas de cine, música, libros, televisión, poesías, experiencias de viajes, etc.
Mi contribución consistirá en publicar post con similar contenido a los que se vienen publicando en este blog desde sus inicios y con exactamente idéntica finalidad: Replicar las ideas que ejerciten el pensamiento crítico y la razón, siempre divulgando la divulgación de la ciencia e incitando a despertar la curiosidad.
Es por eso que acepté con entusiasmo colaborar en este nuevo espacio. Aparte de confeccionar este post para invitar formalmente a todo aquel que quiera visitar la isla y participar recorriendo sus diversas geografías, quería aprovechar también para agradecer públicamente a Javier su cordial invitación.

Junto con la representación gráfica y simbiótica que confeccionó Facundo les dejo el enlace permanente al sitio así es que con gusto, si lo desean, nos vemos por allí.
Me despido con el mensaje de bienvenida que nos da en palabras el primer habitante de la isla.

http://laislatuerta.org/

Este proyecto en un principio, se antojó un viaje solitario y personal sin grandes expectativas y, sobre todo, sin una dirección definida. Pero la inicial deriva me condujo, sin querer, a nuevos puertos donde ya me esperaban un hombre leyendo un periódico, una mujer con un mar en medio de las manos, unas gafas en la penumbra de una sala de cine, el eco de un estadio, las risas de lo sorprendente… Entonces, debí cerrar la casa que se quedaba pequeña y comenzamos a construir entre todos esta isla: La isla tuerta.


Saludos!!


Juan Carlos

martes, 15 de septiembre de 2009

Revolución Darwin -Juan Carlos Alonso-

"A desencanto, opóngase deseo. Superen la erre de revolución. Restauren lo decrépito que veo."

-Silvio Rodríguez-




comentario: Juan Carlos Alonso
video: Spot publicitario seminario Revolución Darwin


Un cambio de paradigma retroactivo




Ya hace unos cuantos años que la palabra revolución ha sido alcanzada por un inevitable proceso evolutivo, sufriendo ésta, una leve modificación en una de sus acepciones. Si tenemos en cuenta que su estricto significado la define como cambio radical, abrupto y violento del estado de alguna cosa, y si consideramos que en el lenguaje cualquier estructura es fácilmente desestructurable, notamos que hoy aplicamos el término a cambios que no son tan abruptos. Por una cuestión de practicidad, reducimos las escalas temporales a medida que se alejan, por ejemplo, nos referimos al cambio que se produjo hace poco menos de diez mil años en el comportamiento humano, pasando de ser nómada a sedentario, como la revolución neolítica. Sabemos que este proceso no fue justamente algo muy repentino que digamos y demoró bastante hasta hacerse extensivo a toda la humanidad, pero así y todo lo llamamos revolución entendiéndolo perfectamente como tal, ya que significó una transformación radical e importante.
A partir de ese momento y hasta nuestros días, las sociedades humanas se vieron alteradas en su organización por la más variada gama de revoluciones en diferentes épocas y geografías, también en diferentes ámbitos, ya sean culturales, políticos, económicos, sociales, religiosos, militares, etc. Todas ellas provocando profundos cambios sobre lo que estaba establecido hasta el momento y midiéndose en tiempo de duración relativo.
Si a día de hoy alguien nos pregunta si somos testigos de alguna revolución de carácter global, capaz de producir un cambio que afecte a la mayoría de las personas, no dudamos en contestar que sí, que somos partícipes de la revolución tecnológica, cosa totalmente cierta. En mayor o en menor medida y de una manera bastante vertiginosa, en los últimos años nuestro comportamiento se fue modificando al interactuar cada vez más íntimamente con los frutos de esta revolución y, evidentemente, vamos por más.
Pero la tecnológica no es la única. Hay otra. Una cuya importancia no es menor, ya que ésta representa uno de esos cambios de paradigma capaces de redireccionar el destino de la humanidad.
Se trata de la revolución que se inició hace poco más de ciento cincuenta años atrás, surgida a partir de una idea tan simple como brillante, y sin duda una de las mejores que produjo un cerebro humano. La evolución por selección natural de Chales Darwin.

Como a todo cambio, las personas solemos resistirnos a aceptarlo en una etapa inicial, ya que los parámetros en los que nos sentimos seguros justamente son aquellos que conocemos, entonces nos apoyamos en los cimientos de su estructura para pisar en firme y así poder avanzar. Durante un largo tiempo, al no contar con el conocimiento suficiente construimos estos cimientos basándonos en una falacia tan efectiva como original y nos inventamos un origen y una eternidad tan divinos como improbables.
Sin embargo, gracias a esta idea revolucionaria y su proceso evolutivo, en la actualidad, contamos con una base fuertemente fundamentada sobre nuestro origen como especie capaz de remplazar a la falacia anterior. Por este motivo, creer hoy en un dios que creó a imagen y semejanza a un ser humano resulta totalmente inviable, a lo sumo quien necesite creer en alguno, ya tiene pruebas suficientes para empezar a pensar que, en todo caso, éste creó a las bacterias a su imagen y semejanza, y de paso tal vez eso explicaría por que hay tanta variedad de dioses y por qué las religiones tienen todas como motor común siempre el flagelo. Hay muchas personas fieles a diferentes religiones que enérgicamente niegan la mal llamada teoría de la evolución (no es una teoría, es un hecho), esta gente, sin duda, se rige por la necedad, ya que directamente se niega a reconocer las pruebas y no las admite como tales, de la misma manera que en su momento seguían defendiendo el geocentrismo después de haberse comprobado que no era cierto. El tema es que hay muchísimas más personas, también creyentes, algo más coherentes, que aceptan nuestra ascendencia pero en cierta medida la ignoran , no se toman el trabajo de discernir sobre ella porque es evidente que en algún punto se tienen que enfrentar a una contradicción y prefieren evitarla. Entonces cuando uno les pregunta su opinión, la respuesta suele ser: Sí ¿y? E inmediatamente le sigue el simplismo ¿y de qué me sirve a mí saber que desciendo de un mono?
Y este es justamente el mayor problema, ignorar las implicaciones que surgen a partir de este cambio de paradigma, implicaciones que si sabemos direccionar, son capaces de favorecernos hasta en los actos mas sencillos de nuestra vida cotidiana, ya que estas nos explican por qué somos como somos..
También existen otros problemas. Como en toda revolución, se cometen errores. Salvando las astronómicas distancias y despojándonos de ideología política, poniendo el caso sólo a manera de analogía, así como por ejemplo, en los inicios de revolución cubana, los ataques de la generación centenario o la descoordinada travesía del Garnma significaron actos fallidos, en esta revolución Darwiniana también se cometieron errores iniciales, sobre todo de interpretación. Al tratarse de una idea de este tipo, no faltó quien se aprovechara para transitar sobre sus aristas resbaladizas para deslizarse hacia su lado más oscuro, tragiversando el sentido y causando un daño tal, que se necesitaron varios años hasta poder revertirse. Después de todo es una idea científica y, como tal, no tiene otro destino que ir deshaciéndose inevitablemente de todo lo que no sea vedad, funcionando como método auto correctivo. Para esto hoy, afortunadamente, hay mucha gente trabajando, ya sea desde la ciencia y la divulgación, como así también desde otros ámbitos de la sociedad que hacen todo lo posible para que esta verdad sea investigada exhaustivamente y vaya viendo cada vez más luz.
La revolución ya está iniciada y lentamente va abriéndose camino, debemos tener en cuenta que en estos casos, se suele pensar que los cambios son de arriba hacia abajo, o sea, que a alguien se le ocurre algo y baja línea en forma vertical hasta llegar al común de la gente y concretarlo, pero si lo pensamos bien, es justamente al revés. Si a alguien se le ocurre una idea de este tipo es justamente porque interpreta que hay una necesidad generalizada de cambio y depende de todos nosotros para poder llevarlo a cabo.
Por esto quiero poner en conocimiento de todo aquel que no esté al tanto el enlace al sitio donde se encuentran todas las conferencias del más que relevante seminario realizado en la ciudad de Santiago de Chile, entre los meses de mayo y septiembre del corriente año, conocido como Revolución Darwin. Por qué somos como somos y organizado por la Fundación Ciencia y evolución.
Allí encontrarán las exposiciones de algunos de los más destacados pensadores contemporáneos invitándonos a discernir sobre diferentes temas que nos conciernen.
Las soluciones están a nuestro alcance, no tenemos excusas para quedarnos afuera, podemos hacer esto participando entre todos y este es el momento.
Volviendo a la analogía cubana, bien sabemos que no vamos a tener a un Darwin como el Che vivo y triunfante entrando de manera gloriosa en Santa Clara. En esta revolución evolutiva los tiempos son otros, mucho mas lentos. Tal vez no nosotros mismos, pero sí nuestros hijos o nietos, así como hoy sabemos que el sol no gira alrededor de la tierra y miramos a quienes lo pensaban así en el pasado con un dejo de superación en la sonrisa, ellos al mirar hacia atrás sonrían de la misma manera al tener en claro que la superstición no es necesaria.
Fue el Che quien dijo a un mundo en gran parte analfabeto: “Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de ser engañado”. Bien sabemos que fue una certera premisa que nos sirve de base pero hoy ya no es suficiente, necesitamos mucho más que eso para evitar el ser engañados. Necesitamos adquirir conocimiento. Necesitamos un cambio de paradigma retroactivo.
Fue Darwin quien dijo:” La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento. Son los que saben poco, y no los que saben más, quienes afirman tan positivamente que este o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia.”
Me tomé la libertad de combinar estos memes y plasmarlos en una foto más que nada por una cuestión de actitud.
Me despido con esta frase evolucionada:

Un pueblo que se niega o evita aprender y discernir es un pueblo fácil de ser engañado.


Saludos y hasta la victoria siempre!!!


Juan Carlos



lunes, 7 de septiembre de 2009

Sobre el Lenguaje y el Pensamiento -Steven Pinker-


"Es mentira que nunca te he mentido, es mentira que no te mienta más ;es mentira que un bulo repetido merezca ser verdad."

-Joaquín Sabina-


Comentario: Juan Carlos Alonso

Video: Steven Pinker


Pensando en cómo decir menos mentiras


Unos meses atrás, hablando con una amiga que al parecer en ese momento estaba algo decepcionada con la gente, me comentó con actitud resignada y algo extremista que ella prefería a los animales antes que a las personas, porque ellos nunca mentían.
Ahí le expliqué que estaba equivocada, que existen muchas especies de diferentes animales que engañan (que es una forma de mentir). Algunos lo hacen por mandato genético y le suman intención, como lo son los que usan camuflaje o aquellos que imitan la apariencia física de una especie diferente para confundir a su depredador; otros sólo engañan con la intención, como las aves que dan falsas alarmas de peligro al resto de la bandada para no compartir la comida, o los insectos que depositan sus larvas en nidos de otras especies para que al nacer sean alimentadas. Le conté varios ejemplos como estos con la finalidad de aliviar un poco su decepción haciéndole comprender que la mentira no es algo exclusivo del ser humano, sino que es un mecanismo que podemos encontrar en muchos rincones del mundo natural. El tema es que nosotros con respecto al resto de los animales corremos con ventaja, contamos con una herramienta mucho mas sofisticada para estas cuestiones: el lenguaje.
¿Y qué mejor que la palabra de Steven Pinker para analizar algunos de sus aspectos?
En esta conferencia nos habla sobre la relación que existe entre el lenguaje y el pensamiento. Describiendo como es que, a veces, las palabras que elegimos comunican mucho más de lo que creemos o de lo que somos concientes. Yo, a manera de introducción, quise empezar con esa breve anécdota porque mi propósito es, en este comentario, enfocar la atención puntualmente sobre unos de los aspectos del lenguaje que, más allá que en cierto sentido nos resulta útil, su uso desmedido, desde siempre, pero sobre todo últimamente, nos está afectando bastante.
Sabemos muy bien todo lo positivo y beneficioso que nos resulta tener un lenguaje pero ¿Qué pasa cuando lo utilizamos para mentir en exceso?
No hace falta que nos sinceremos demasiado para admitir que no se puede decir siempre la verdad y generalmente aceptamos que es imposible hacerlo, sin embargo cuando eventualmente hablamos de la mentira como recurso, adquirimos un tono solemne y en nombre de la moral, no dudamos en condenarla enérgicamente, haciendo referencia a ella como si se tratara de algo ajeno a nuestra persona, como que es una cosa que sólo practican los demás.
Por otra parte, en lo cotidiano, la realidad es que nos sentimos bastante afectados cuando descubrimos que alguien nos engaña como también tendemos a buscar justificación cuando le estamos mintiendo a alguien. No es mi intención ahora profundizar sobre la cuestión moral del asunto sino analizar brevemente las implicaciones que pueden resultar si no aprovechamos el conocimiento que tenemos hoy para encontrar un equilibrio a la hora de interactuar con la mentira a través del lenguaje.
Todos los días nos topamos con engaños que se nos presentan en una amplia variedad de niveles. Estos, van desde los que aceptamos concientemente de buena gana, pudiendo resultar productivos, como es ir a ver una película de ficción al cine o un acto de magia, también cuando decimos o escuchamos decir “parecés de menos edad” o “qué bien te queda esa ropa” sin que sea cierto. Luego están las que llamamos mentiras piadosas, que son aquellas que no aceptamos tan fácilmente pero en cierta forma reconocemos que a la larga tienen su utilidad. Hasta finalmente llegar a los engaños graves que nos perjudican, como una estafa o alguna infidelidad, estos son los que terminan provocando nuestra indignación o decepción.
En la economía de la naturaleza todos estamos expuestos a ser beneficiados o perjudicados por este recurso y bien sabemos que el lenguaje es una excelente herramienta para explotarlo.
Hoy la psicología nos demuestra que el mejor mentiroso, el más hábil, es el que realmente se cree su propia mentira. Si alguien está dispuesto a mentir y no está del todo convencido, suele titubear y así corre el riesgo de que no le crean. Esto está claro. Pero entonces ¿Quien sería la mejor víctima de un engaño? ¿El incauto o distraído? ¿El ingenuo? No lo creo, todos ellos suelen ser víctimas de frecuentes engaños pero no son los “mejores”. En mi opinión la víctima ideal es aquella persona que con antelación ya cree en una mentira preestablecida y arraigada en el entorno social, ellos una vez que son engañados, no se reconocen como tal e incluso son propensos a reincidir.
Así como es una mentira afirmar que hay verdades sagradas, considero que es verdad decir que existen mentiras sagradas ¿Qué quiero decir con esto? Nada mejor que poner ejemplos: El más claro sería la creencia de que dios cumple deseos a sus fieles, alguien con “autoridad” les dijo esto y lo creyeron, todos los días lo ponen en práctica y por más que los resultados sean negativos casi siempre, lo siguen creyendo. Otras mentiras sagradas se manifiestan a través de arcaicos íconos de situaciones ideales tales como lo el carácter de incondicional que tiene el amor, la felicidad duradera o la fidelidad de una pareja para toda la vida. Cualquiera de estas cosas resultan engañosas y sin embargo mucha gente luego de haberlo comprobado, sufren y así y todo, siguen defendiendo con uñas y dientes que son ciertas para al tiempo volver otra vez a darse la cabeza contra la pared.
Otros ejemplos algo más relacionados con la dialéctica cotidiana son las clásicas mentiras de los políticos o la publicidad (y no sólo la engañosa). Sabemos que hay muchos políticos que mienten descaradamente y en muchos casos no sólo los elegimos siendo concientes de ello sino que luego de haber comprobado que mentían los reelegimos otra vez. Está tan arraigado que esto es así que ya lo tomamos como algo natural y damos por descontado que algún cambio sea factible.
La publicidad también es todo un tema, muchas veces le creemos y compramos un producto por el sólo hecho de que la agencia de publicidad tuvo uno idea original que nada tiene que ver con realzar las bondades reales del producto, o cuando recurren al viejo método de que si comes X fideos vas a ser un tipo feliz. No se es feliz por comer un plato de fideos X (bueno al menos que no hayas comido en cinco días, claro) Si están recurriendo a la felicidad para vender un plato de fideos, y así lo hacen con muchísimos productos, eso habla mucho de las necesidades que estamos teniendo, tengamos cuidado y estemos atentos a este tipo de mensajes.
Para el final quise reservarme el ejemplo de mentira que más ligado al lenguaje está, y ya desde hace algunos años muy de moda: el positivismo absurdo, ese que es promovido por los más carismáticos garúes de chamuyo (charlatanería) que convencen a cantidad de gente que con el sólo hecho de adoptar un actitud positiva el mundo se pondrá a nuestros pies. No nos dejemos engañar, está muy claro que adoptar una actitud positiva al momento de encarar un proyecto puede ser mucho mejor que hacerlo con una actitud negativa pero tampoco influye tanto como para garantizar los resultados que estos personajes predicen, claro a menos que…usted tenga en sus genes este carisma aun no manifestado y carezca de lo escrúpulos necesarios para transformarse en un nuevo gurú, en ese caso, adelante TU PUEDES!!
Lo cierto es que la mayoría de la gente que lo intenta no consigue los resultados esperados pero muchos siguen dándole su apoyo con la misma mecánica con la que funciona la fe: YO creo en mi energía positiva entonces YO puedo conseguir lo que YO quiero… y YO… y YO…Luego son los que tildan a los hombres de ciencia de arrogantes…en fin, no hay mucho más que agregar.
Todo esto es lo que me lleva a pensar que más allá que nadie está exento de ser víctima de un engaño por motivos de distracción o ingenuidad, hay muchísima gente que es propensa a que le mientan, lo demuestra claramente lo masivo del alcance de todos estos ejemplos. Para mí, es evitable y la solución está a nuestro alcance, el escepticismo es la clave, no debemos pensar, como se suele hacer erróneamente, que ser escéptico es no creer en nada o estar en contra de todo, o bien, lo que también está muy en boga últimamente, que todo el mundo conspira contra uno. No. Simplemente es no aceptar la información empaquetada sin procesarla previamente, discernir sobre los temas, basarse en las pruebas, si nos surge alguna intuición trabajemos para tratar de demostrarla.
Debemos erradicar el concepto de que ver la realidad anula lo maravilloso de la magia, porque es al revés. Si no observamos y descubrimos lo fantástico de la realidad y limitamos a la fantasía sólo a la ilusión de lo imposible, no estamos haciendo otra cosa que sumergirnos en una realidad de vacío, donde la presión de la rutina nos terminará aplastando.
Podemos ser positivos de una manera coherente, sin descartar los toques de suerte, pero tampoco ser dependientes de ellos. Contamos con una energía, claro, pero es la que se manifiesta en los impulsos eléctricos de nuestras sinapsis, hay un polo positivo y un polo negativo, necesitamos de los dos para que funcionen.
Esta sin duda es la mejor manera que tenemos de evitar ser engañados. Tengamos en cuenta que nuestro cerebro es sofisticado, pero aún no tanto como para que las cosas sucedan por el sólo hecho de desearlas, esa es de momento una presunción, por ahora no nos queda más que esforzarnos para conseguir lo que queremos.
Hoy más que nunca, en toda la historia, los que no nos especializamos tenemos el conocimiento al alcance de la mano, es una pena si no lo aprovechamos, porque las mayorías, definitivamente, influyen a la hora de tomar decisiones sobre el rumbo que queremos tomar. No olvidemos que el mundo ya está a nuestros pies, desde el momento justo en que aprendemos a caminar.
Quiero terminar con una reflexión sobre el pasaje de la conferencia en que Pinker muestra la imagen del jarrón para demostrar la analogía del funcionamiento del pensamiento y el lenguaje: Yo pienso que si podemos ver un jarrón o podemos ver dos caras, ahora que lo sabemos, aparte de eso ¿por qué no ver las dos caras del jarrón?

Ah, por cierto, si a alguien le interesa, el final de la anécdota inicial con mi amiga fue que se había enojado con todas las personas porque una vez más había sido engañada…
¿Se lo esperaban?
Si… yo también, pero al menos gracias a mi no se hizo zoofílica. Je je je
Sería constructivo que nos organicemos mejor y no nos engañemos a la hora de hablar de los engaños, pensando en cómo decir menos mentiras. Espero sus comentarios


Saludos!!


Juan Carlos


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