comentario: Juan Carlos Alonso
video: Spot publicitario seminario Revolución Darwin
Un cambio de paradigma retroactivo
A partir de ese momento y hasta nuestros días, las sociedades humanas se vieron alteradas en su organización por la más variada gama de revoluciones en diferentes épocas y geografías, también en diferentes ámbitos, ya sean culturales, políticos, económicos, sociales, religiosos, militares, etc. Todas ellas provocando profundos cambios sobre lo que estaba establecido hasta el momento y midiéndose en tiempo de duración relativo.
Si a día de hoy alguien nos pregunta si somos testigos de alguna revolución de carácter global, capaz de producir un cambio que afecte a la mayoría de las personas, no dudamos en contestar que sí, que somos partícipes de la revolución tecnológica, cosa totalmente cierta. En mayor o en menor medida y de una manera bastante vertiginosa, en los últimos años nuestro comportamiento se fue modificando al interactuar cada vez más íntimamente con los frutos de esta revolución y, evidentemente, vamos por más.
Pero la tecnológica no es la única. Hay otra. Una cuya importancia no es menor, ya que ésta representa uno de esos cambios de paradigma capaces de redireccionar el destino de la humanidad.
Se trata de la revolución que se inició hace poco más de ciento cincuenta años atrás, surgida a partir de una idea tan simple como brillante, y sin duda una de las mejores que produjo un cerebro humano. La evolución por selección natural de Chales Darwin.

Como a todo cambio, las personas solemos resistirnos a aceptarlo en una etapa inicial, ya que los parámetros en los que nos sentimos seguros justamente son aquellos que conocemos, entonces nos apoyamos en los cimientos de su estructura para pisar en firme y así poder avanzar. Durante un largo tiempo, al no contar con el conocimiento suficiente construimos estos cimientos basándonos en una falacia tan efectiva como original y nos inventamos un origen y una eternidad tan divinos como improbables.
Sin embargo, gracias a esta idea revolucionaria y su proceso evolutivo, en la actualidad, contamos con una base fuertemente fundamentada sobre nuestro origen como especie capaz de remplazar a la falacia anterior. Por este motivo, creer hoy en un dios que creó a imagen y semejanza a un ser humano resulta totalmente inviable, a lo sumo quien necesite creer en alguno, ya tiene pruebas suficientes para empezar a pensar que, en todo caso, éste creó a las bacterias a su imagen y semejanza, y de paso tal vez eso explicaría por que hay tanta variedad de dioses y por qué las religiones tienen todas como motor común siempre el flagelo. Hay muchas personas fieles a diferentes religiones que enérgicamente niegan la mal llamada teoría de la evolución (no es una teoría, es un hecho), esta gente, sin duda, se rige por la necedad, ya que directamente se niega a reconocer las pruebas y no las admite como tales, de la misma manera que en su momento seguían defendiendo el geocentrismo después de haberse comprobado que no era cierto. El tema es que hay muchísimas más personas, también creyentes, algo más coherentes, que aceptan nuestra ascendencia pero en cierta medida la ignoran , no se toman el trabajo de discernir sobre ella porque es evidente que en algún punto se tienen que enfrentar a una contradicción y prefieren evitarla. Entonces cuando uno les pregunta su opinión, la respuesta suele ser: Sí ¿y? E inmediatamente le sigue el simplismo ¿y de qué me sirve a mí saber que desciendo de un mono?
También existen otros problemas. Como en toda revolución, se cometen errores. Salvando las astronómicas distancias y despojándonos de ideología política, poniendo el caso sólo a manera de analogía, así como por ejemplo, en los inicios de revolución cubana, los ataques de la generación centenario o la descoordinada travesía del Garnma significaron actos fallidos, en esta revolución Darwiniana también se cometieron errores iniciales, sobre todo de interpretación. Al tratarse de una idea de este tipo, no faltó quien se aprovechara para transitar sobre sus aristas resbaladizas para deslizarse hacia su lado más oscuro, tragiversando el sentido y causando un daño tal, que se necesitaron varios años hasta poder revertirse. Después de todo es una idea científica y, como tal, no tiene otro destino que ir deshaciéndose inevitablemente de todo lo que no sea vedad, funcionando como método auto correctivo. Para esto hoy, afortunadamente, hay mucha gente trabajando, ya sea desde la ciencia y la divulgación, como así también desde otros ámbitos de la sociedad que hacen todo lo posible para que esta verdad sea investigada exhaustivamente y vaya viendo cada vez más luz.
La revolución ya está iniciada y lentamente va abriéndose camino, debemos tener en cuenta que en estos casos, se suele pensar que los cambios son de arriba hacia abajo, o sea, que a alguien se le ocurre algo y baja línea en forma vertical hasta llegar al común de la gente y concretarlo, pero si lo pensamos bien, es justamente al revés. Si a alguien se le ocurre una idea de este tipo es justamente porque interpreta que hay una necesidad generalizada de cambio y depende de todos nosotros para poder llevarlo a cabo.
Por esto quiero poner en conocimiento de todo aquel que no esté al tanto el enlace al sitio donde se encuentran todas las conferencias del más que relevante seminario realizado en la ciudad de Santiago de Chile, entre los meses de mayo y septiembre del corriente año, conocido como Revolución Darwin. Por qué somos como somos y organizado por la Fundación Ciencia y evolución.
Allí encontrarán las exposiciones de algunos de los más destacados pensadores contemporáneos invitándonos a discernir sobre diferentes temas que nos conciernen.Las soluciones están a nuestro alcance, no tenemos excusas para quedarnos afuera, podemos hacer esto participando entre todos y este es el momento.
Volviendo a la analogía cubana, bien sabemos que no vamos a tener a un Darwin como el Che vivo y triunfante entrando de manera gloriosa en Santa Clara. En esta revolución evolutiva los tiempos son otros, mucho mas lentos. Tal vez no nosotros mismos, pero sí nuestros hijos o nietos, así como hoy sabemos que el sol no gira alrededor de la tierra y miramos a quienes lo pensaban así en el pasado con un dejo de superación en la sonrisa, ellos al mirar hacia atrás sonrían de la misma manera al tener en claro que la superstición no es necesaria.
Fue el Che quien dijo a un mundo en gran parte analfabeto: “Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de ser engañado”. Bien sabemos que fue una certera premisa que nos sirve de base pero hoy ya no es suficiente, necesitamos mucho más que eso para evitar el ser engañados. Necesitamos adquirir conocimiento. Necesitamos un cambio de paradigma retroactivo.
Fue Darwin quien dijo:” La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento. Son los que saben poco, y no los que saben más, quienes afirman tan positivamente que este o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia.”
Me tomé la libertad de combinar estos memes y plasmarlos en una foto más que nada por una cuestión de actitud.
Me despido con esta frase evolucionada:
Un pueblo que se niega o evita aprender y discernir es un pueblo fácil de ser engañado.
Saludos y hasta la victoria siempre!!!
Juan Carlos




