viernes, 24 de septiembre de 2010

Adarme Divulgación -Susan Blackmore-


"quemando las dudas en los pensamientos,
como ese río que nunca se seca,
que sigue su cauce arrastrando a las piedras"

-Luis Eduardo Aute-






En ocasiones anteriores tuvimos la oportunidad de publicar conferencias relacionadas con esta tan inquietante como fascinante teoría memética, ya sea, en palabras del filósofo evolutivo Daniel Dennett como de Susan Blackmore, que es la autora del libro La máquina de lo memes del cual extraje este fragmento para nuestra sección Adarme Divulgación. En esta oportunidad vamos a poder ver la respuesta a la pregunta que da título al fragmento desde la perspectiva de dicha teoría, de la misma manera, en una próxima publicación veremos la repuesta a otra importante pregunta como lo es
¿Por qué hablamos tanto? Espero que les sirva para reflexionar sobre estas cuestiones tanto como me ha servido a mí.

Saludos


Juan Carlos






¿POR QUÉ NO PODEMOS DEJAR DE PENSAR?



¿Puede usted dejar de pensar?
Es posible que usted haya practicado la meditación u otro método de los muchos existentes para calmar la mente. De ser así, sabrá que no es cosa fácil. Si no lo ha probado nunca, le sugiero que intente vaciar su mente durante un minuto o dos. Si ahora mismo no puede, hágalo más tarde, cuando no tenga otra cosa”mejor” (dispone del tiempo suficiente mientras espera que se caliente la cafetera o que se cargue el programa del ordenador): en cuanto le venga un pensamiento a la mente (cosa que sucederá, sin género de dudas), salúdelo y acto seguido, despréndase de él. No permita que se inmiscuya ni que le obligue a concentrarse e intente encontrar espacios en blanco entre los pensamientos. La forma más simple de meditar es justamente ésta y quizá la más difícil de todas.
¿Por qué? Cuando practique se dará cuenta que parece como si los pensamientos brotaran de todos lados para acaparar su atención. Es posible que también se de cuenta de a qué tipo corresponden. En general, tratan de conversaciones imaginarias o de peleas, de recordatorios de eventos pasados pero con finales distintos, de autojustificaciones, de complicados planes de futuro o de decisiones difíciles de tomar. En muy contadas ocasiones se refieren a imágenes sencillas, a percepciones o a sentimientos que van y vienen sin más y, por el contrario, están casi siempre trufados de palabras, de argumentos y de ideas que hemos aprendido de otras personas. En otras palabras, estos pensamientos incesantes son memes y usted no puede ordenarles que no corran tanto, ni componérselas para ahuyentarlos. Parecen tener poder y vida propios.
¿Por qué?
Desde un punto de vista biológico no parece tener una explicación lógica. Hago esta afirmación con cautela puesto que muchas cosas que a primera vista parecían una sinrazón, de ningún interés para los genes, han cambiado con el paso del tiempo y se han justificado plenamente. Será de interés analizar la situación.
El proceso de pensar requiere energía. Uno de los aspectos más interesantes de técnicas como por ejemplo la tomografía de emisión positrónica (el escáner PET), es que nos permite observar gráficamente la actividad cerebral mientras alguien está pensando. Aunque los escáneres de este tipo aún dejan mucho que desear, disponen de mecanismos para mostrar el flujo sanguíneo que se reparte por distintas zonas del cerebro. Cuando por ejemplo se efectúa una tarea visual, se comprueba la existencia de una actividad mayor en el córtex visual y en caso de escuchar música, sucede lo propio en el córtex auditivo, y así sucesivamente. Como ya se venía sospechando desde hacía mucho tiempo, cuando se imagina se están empleando las mismas partes del cerebro que cuando se mira o se escucha lo mismo. Por lo tanto, cuando se imagina una conversación, se activa el área del habla, y así sucesivamente. Los experimentos realizados para comparar tareas visuales sencillas con otras más complejas, han puesto de manifiesto que cuanto más difícil el cometido, más elevado el nivel de actividad cerebral.
La cantidad de energía empleada es poca si se compara, por ejemplo, con una carrera cuesta arriba, pero en cualquier caso no es nada desdeñable. La circulación de la sangre representa que el oxígeno y la energía acumulados previamente se queman. Si un organismo pudiera sobrevivir sin pensar, utilizaría bastante menos energía y, en principio, dispondría de una situación de supervivencia más ventajosa.
Es de suponer por lo tanto que toda esta actividad de pensar cumple alguna función. ¿Cuál? Quizá practicamos habilidades manuales o resolvemos problemas o pensamos en intercambios sociales a fin de organizarnos en un intento de tener mejor planeadas nuestras futuras actividades. Pero este comentario no me satisface demasiado si recuerdo las tonterías inútiles que tiendo a pensar cuando me encuentro con este tipo de situaciones. Es posible que aplicar el pensamiento evolutivo a una situación actual no sirva de mucho puesto que nuestra evolución no se realizó paralelamente a la de los libros, los teléfonos y las ciudades.
Los psicólogos evolutivos sugerirían que, en su lugar, reflexionásemos sobre nuestro pasado de cazadores-recolectores. La especulación demasiado detallada es una actividad de riesgo puesto que no se dispone de material suficiente relacionado con el pasado distante como para hacerlo con rigor. Disponemos, no obstante, de abundante literatura con excelentes descripciones basadas en la evidencia disponible (Dunbar, 1996; Leakey, 1994; Mithen, 1996; Tudge, 1995). Todos estos autores tienden a estar de acuerdo en que las poblaciones vivan en grupos de entre cien y doscientas cincuenta personas aproximadamente, unidos por sólidos vínculos familiares y por reglamentos sociales complejos.
Las mujeres solían hacer la cosecha de productos agrícolas y los hombres cazaban. Si se compara con la actual, la esperanza de vida era corta.
La densidad de población la delimitaba un área de terreno extensa, suficiente para su estilo de vida y la enfermedad y los depredadores eran su mayor preocupación. No obstante, la obtención de comida no ocupaba todo su tiempo y les quedaban muchas horas libres.
En situaciones de este tipo ¿Tendría sentido estar pensando durante todo el tiempo disponible? Ocuparse en pensar constantemente ¿Justificaría la energía empleada en términos de ventaja de supervivencia? Quizá fuera preferible ahorrar esta energía y sentarse a descansar si desarrollar ningún tipo de pensamiento, del mismo modo que los gatos cuando se ponen al sol. Se que estoy especulando pero es posible que dicha conducta hubiera sido más favorecedora para los genes y que de poder hacerlo, en algunas ocasiones ahorraríamos grandes cantidades de energía nada despreciable. ¿Por qué motivos no podemos hacerlo?
La respuesta desde la memética es empezar a pensar en términos de replicantes empeñados en ser copiados.
En primer lugar consideremos los cerebros sin memes. Si el cerebro es en realidad una máquina darwiniana, los pensamientos, las percepciones, las ideas, los recuerdos, etc., que ocurren en su interior, deben estar compitiendo para hacerse con sus limitados recursos de procesado. La selección natural se habrá ocupado de que los mecanismos de atención del cerebro dediquen casi todos sus recursos mayoritariamente al proceso que asista a los genes que lo conformaron. Dentro de estas limitaciones, todo pensamiento e idea competirá por recavar la atención y la oportunidad que le facilite su copiado posterior.
No obstante, se limita a un cerebro y están sujetos a las presiones de la selección natural.
Imaginemos ahora un cerebro capaz de imitación –un cerebro con memes-. Un cerebro con memes dispone de mucha más información para su almacenaje y, además, los memes son por sí mismos instrumentos que propician el pensamiento (Dennet, 1991). Otras muchas modalidades de pensamiento pueden surgir si se aprenden palabras, historias, estructuras de debate o nuevos modos de pensar sobre el amor, la lógica o la ciencia. En la actualidad existe un número mucho mayor de pensamientos que compite en el cerebro aún cuando su capacidad de procesamiento sigue siendo limitada. Por si ello fuera poco, los memes también pueden copiarse de un cerebro a otro.
Siempre que un meme se las pueda componer para copiarse a sí mismo, lo hará. Una de las formas de hacerlo es por medio de una orden que se emite a los recursos de algún cerebro, asegurándose que se repita a modo de ensayo una y otra vez para que el meme aprenda a competir con los demás y gane a los que no han ensayado. Este tipo de meme tendrá mayor capacidad y, a la sazón, de permanecer “en mente” cuando al cabo de un tiempo se habla con alguien. Si tomamos como ejemplo una anécdota que disponga de un impacto emocional potente, o bien si por otros motivos no podemos dejar de pensar en ella, dicha historia no cesará de dar vueltas en el interior de nuestras cabezas. Este hecho hará que se consolide su memoria y muy probablemente, a fuerza de recordarla, cuando surja la ocasión, la comentaremos con terceros que a su vez se sentirán afectados de manera parecida.
Podríamos ahora hacernos otra vez la pregunta que he efectuado inicialmente: Imaginemos un mundo en el que no escasean anfitriones(es decir, cerebros) para los memes, pero donde hay muchos más memes que anfitriones. Nos preguntamos qué memes tienen mayores posibilidades de encontrar alojamiento y, por lo tanto, de transmitirse.
Comparemos un meme que además de ser seleccionado por llamar la atención, tiende a persuadir a su anfitrión para que ensaye mentalmente, con otro que se aposenta silenciosamente en un rincón de la memoria y nunca se repite o incluso con un pensamiento que, de tan aburrido, no se recuerda jamás.
¿Cuál de ellos progresará? Si todo va bien, progresará el primero de nuestros ejemplos. En otras palabras, progresará la clase de pensamiento que destaca mientras que los demás, simplemente, se diluirán. La consecuencia de ello será que el mundo del meme se llenará con el tipo de pensamiento con mayor tendencia a ser pensado, con el tipo de pensamiento que aparece con frecuencia y que, por lo tanto, tenemos presente en la cabeza asiduamente. El motivo que nos induce a llevar a cabo una actividad mental con tanta compulsión es, simplemente, la persistencia de millones de memes compitiendo por encontrar un hueco en nuestro cerebro.
Deberemos notar que estamos tratando con un principio general desarrollado únicamente para demostrar las razones que nos inducen a pensar tanto. También deberíamos discutir qué tipo de memes son los que gozan de tanto predicamento. Por ejemplo, es posible que sean los que desencadenan ciertas reacciones emocionales, o que se asocian con las necesidades de gratificación sexual o de ingestión de comida, más intensas y que la psicología evolutiva podría explicar con precisión. Por otra parte es posible que se trate de los memes que fomentan una disposición de instrumentos destinados a crear más memes o bien que concuerdan adecuadamente con los memeplexes ya existentes e instalados, como son la ideología política o la creencia en la astrología. La exploración de todas estas razones es una tarea específica a la que volveremos más adelante. Por el momento sólo quisiera hacer patente que el funcionamiento de los principios generales de la memética nos puede ayudar en la comprensión de la naturaleza de nuestras mentes.
He dado en denominar este ámbito Teoría de las malas hierbas de la memética. Una mente en blanco es como un jardín donde hay que emplearse a fondo para quitar los hierbajos y preparar la tierra antes de plantar. En cuanto se ha dado este paso, la hierba parda, húmeda y abonada está a punto para recibir las semillas. Transcurridas una o dos semanas, aparecerán pequeños puntos verdes por doquier, señal de germinación y, más adelante, tendremos unas plantas hechas y derechas. A medida que nuestro huerto esplendoroso se cubre de verde gracias a las plantas deseadas, las malas hierbas harán también su cometido y veremos que el conjunto no dejará ni un solo rastro de aquel color pardo de la tierra original. La razón de todo esto es bien sencilla: todo lo que tiene capacidad para crecer, crecerá. Siempre hay más semillas en el aire, en el espacio, de las que puede absorber la tierra y convertir en plantas maduras. Las que encuentren la luz, el espacio y el agua suficiente para su supervivencia, prosperarán –lo propio puede decirse de los memes dentro del cerebro humano-. Cuando existe una capacidad pensante holgada, los memes acudirán y la utilizarán. Una vez hemos empezado a pensar sobre algo muy apasionante, cualquier otra idea, que fuera más apasionante, desplazará a la anterior y aumentará su posibilidades de ser transmitida a terceros, así como la probabilidad de infectarles. Desde esta postura, la práctica de la meditación se asemeja al proceso de las malas hierbas del jardín que se quitan antes de empezar el cultivo.
Existen otras analogías en el ámbito de la biología, aunque debemos recordar que se trata únicamente de analogías. Pensemos por ejemplo en un bosque en el que cada árbol debe competir por obtener la luz a fin de que los genes responsables de su tronco prosperen y lo hagan crecer verticalmente, puesto que los genes responsables del crecimiento lento acabarían con la vida del árbol si se quedase en la oscuridad de la maleza. Con tiempo, el bosque constará de un conjunto de árboles tan esbeltos como la genética haya podido construir.
¿En beneficio de quién se habrá realizado este proceso? Ciertamente no de los árboles puestos que éstos habrán utilizado enormes cantidades de energía para crecer y seguirán compitiendo unos con otros hasta el final. A todas luces no existe la probabilidad de llegar a un pacto entre ellos acerca de sus troncos y aún así, siempre cabría la posibilidad de hacer trampa. Por esa razón los bosques son una creación común a todo el planeta y su beneficiario es el gen superviviente, nunca el árbol.
Volvamos a nuestro pobre cerebro hiperactivo. Preguntémonos de nuevos ¿quién se beneficia? Se pone de manifiesto que pensar sin cesar no beneficia a nuestros genes ni nos hace felices. Sin embargo la aparición de los memes suscita una presión tal que nos incapacita para dejar de pensar y con esta inevitable competición en juego, es imposible tener la mente en paz.
Huelga señalar que tanto los genes como los memes no tienen en cuenta nuestro sufrimiento puesto que lo único que les concierne es su replicación. Por otra parte, no saben planificarse de antemano, cosa que les incapacita para prever las consecuencias de sus acciones –aún en el supuesto de que ello les importara-. Nunca deberíamos esperar que nos crearan un entorno feliz y relajado y, en efecto, jamás lo han hecho.
Me he permitido disponer de este simple ejemplo para demostrar de qué modo quiero utilizar la memética para comprender la mente humana. Más adelante utilizaré el mismo símil para efectuar una pregunta relacionada con esta cuestión: ¿Por qué hablamos tanto? Quizá mis lectores crean que la respuesta es obvia, pero antes de explorar las ramificaciones tan diversas, quisiera hacer una advertencia ¡No todo es un meme!


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lunes, 20 de septiembre de 2010

La Vida de los Mamíferos. -Documental-



"Yo soy algún cachorro de la camada
buscando en forma desesperada
pues otra teta a dónde ir a mamar"

-Frank Delgado-




UN DISEÑO GANADOR



Si somos víctimas de la falta de tiempo y del vértigo en cual se suele vivir hoy en día, podemos llegar a suponer –y con razón- que publicar series documentales en un blog, por su duración, puede ser llegar a resultar una tarea inútil. Generalmente, si queremos ver este tipo de material, lo hacemos en el ámbito más tradicional que es la televisión.
Por suerte, nuestra experiencia nos dice que esto no siempre es así. Para nuestro control, contamos con una herramienta que mide las estadísticas de forma muy detallada de las visitas que recibimos diariamente y éstas nos indican que la serie El Planeta Milagroso, publicada anteriormente en este espacio en cinco capítulos diferentes, es de las más vistas entre todos los post. Por este motivo es que nos vemos impulsados de muy buena gana a divulgar una nueva serie que, aparte que nos permite adquirir conocimientos, no deja de lado la constante consigna de sorprendernos.
Queríamos apuntar a la vida animal y ¿Quién mejor que Sir David Attenborough para presentárnosla? En esta oportunidad vamos a poder ver el primer capítulo de la serie titulada La vida de los mamíferos conducida por este genial biólogo y divulgador. En ella podremos ver aspectos del comportamiento de las diferentes criaturas que conforman este grupo tan exitoso. Nos podemos encontrar, entre otras cosas, con mamíferos que ponen huevos o también los que utilizan otros métodos de gestación como lo son los marsupiales.
Para publicarla, dimos con una herramienta que nos permite verla directamente en un único video y no en dos separados como acostumbrábamos en las anteriores. Recomendamos utilizar la funcion de pantalla completa, ya que se puede ver en mejor calidad de imagen. Espero que quienes no la hayan visto les resulte de interés.


Saludos

Juan Carlos







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martes, 14 de septiembre de 2010

To Stand-Up and talk. -George Carlin-



"y cumple diez años aquella lección
que se une a mis nuevas carencias de Dios
que a veces dan risa a veces dan tos."

-Silvio Rodríguez-



LOS DIEZ MANDAMIENTOS




Días pasados, un ávido seguidor de este blog, me marcó un detalle con respecto a un chiste bastante tonto que yo había hecho en una entrada anterior. Éste consistía en que en un título publicado que decía “2.000.000(de años) a J.C.” seguidamente, entre paréntesis, yo aclaré que se trataba de “antes de Jesucristo y no de Juan Carlos”. Entonces, con razón, él me dijo que Jesucristo era una sola palabra, por lo tanto las iniciales estaban mal escritas. Luego de celebrar su ojo de lince para el detalle, le conté que justamente me permití hacer ese chiste porque me hizo gracia que en la traducción del texto del cual extraje ese título las siglas estaban escritas literalmente de esa manera, en lugar de poner “A.C.” como se estila comúnmente en español.
Hecha esta aclaración (por si alguien más lo había notado) que tiene que ver con el humor y la religión, para la entrada de hoy, que apunta al mismo tema, me propuse jugar un ratito a ser el mismísimo Jesucristo, resucitando por unos minutitos -y de la única manera posible, que es a través de este video- a este genial e insurrecto humorista ya fallecido hace poco más de dos años.
Como podrán observar los más observadores, algo agarrado de los pelos, reparé en que el juego de palabras que conforma el título de este artículo no sólo tenga doble sentido, sino algunos más. Teniendo en cuenta la disciplina en que se especializaba George Carlin, la traducción, y sobre todo, el inteligente mensaje que nos deja en su impecable discurso.
Hubiese resultado inconsecuente que para mi lúdica resurrección hubiera utilizado el imperativo ¡Get up and walk! ¿No les parece?

saludos

Juan carlos




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jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Por qué Solidario? -El Replicador de Sueños-




"Deseo es...
ese amor que no quiere ser un
sentimiento
si no es para observarse en el
conocimiento"

-Luis Eduardo Aute-



LA RESPUESTA ES SENCILLA




La elaboración de este post tiene por finalidad simplemente despejar un par de dudas que nos consultaron, por otras vías, con respecto a nuestra participación en el concurso
Premios 20blogs 2010, cuyo anuncio figura en el cuerpo derecho de la pantalla.
La primera aclaración que debo hacer es que únicamente pueden votar los participantes del concurso. Todos aquellos que nos quieran brindar su apoyo, lo pueden hacer de la manera que lo vienen haciendo hasta ahora, esto es, comentando en las publicaciones, replicándolas a sus contactos con los botones de Twitter y Facebook que tienen cada una de ellas en su ángulo superior derecho, o bien, sumándose a nuestro grupo de Facebook e invitando a sus amigos y contactos a integrarse y participar del mismo. Nosotros, como siempre, estaremos muy agradecidos.
El otro tema que quería aclarar, es responder a la pregunta que tanto nos han hecho
¿Por qué el blog participa en la categoría solidario y no en ciencia y tecnología?
Es cierto que, aparte de otros temas, en mayor medida, nuestro espacio está dedicado a abordar y replicar los relacionados con las diferentes ramas de la ciencia, o como me gusta decir a mi, nos dedicamos a divulgar la divulgación. Sin embargo, como se puede comprobar en nuestras publicaciones, éstas no son elaboradas con el estricto rigor que caracteriza a la ciencia por naturaleza, sino que nuestros intentos apuntan a acercar de alguna manera; una amplia gama de estos contenidos ya de por sí simplificados por grandes autores, simplificándolos aún un poco más mediante nuestros análisis y reflexiones, a todos aquellos que, por un motivo u otro, no tienen acceso a ellos. Siempre tratando de relacionarlos con el quehacer cotidiano para despertar su interés, y todo esto lo hacemos
con la firme convicción que ésta es la mejor solución de las posibles para que todos tengamos una mejor convivencia a partir del conocimiento de nosotros mismos y de nuestra observación e interacción con el entorno que nos rodea.
En el concurso participan muchos y muy buenos blogs dedicados a temas científicos o tecnológicos, donde cada autor, expone sus publicaciones con una mayor especificidad de cada contenido y le da un tratamiento que apunta, más que nada, a las personas interesadas en esos temas en particular. El nuestro, en cambio, sin sacarle calidad a sus contenidos, sin falsear o tergiversar la información; como una pieza más del engranaje generador de cultura, tiene por pretensión agrandar el círculo e inducir a quien nos lea, a reflexionar sobre estas cuestiones para poder, a partir de su propio raciocinio, ampliar su conocimiento.
Por estos días, las necesidades vitales mínimas más urgentes y prioritarias que requieren muchas personas, hacen que la solidaridad esté más emparentada con la caridad que con el altruismo en el resto de todas sus otras formas. Nosotros, seguimos pensando que la adquisición de conocimiento hoy ya resulta un tema igual de prioritario, ya que no sólo atañe a las clases sociales que carecen de oportunidades, sino que las que las tienen están suplantando esta vital actividad por frívolos entretenimientos de una manera algo desmedida. No olvidemos que tal actitud tarde o temprano traerá consecuencias.
Si a esta explicación le sumamos la definición, en pocas palabras, de solidaridad que hace Émile Durkheim, creo que quedan despejadas cualquier tipo de dudas al responder por qué
El Replicador de Sueños es un blog solidario.

Cuando subía a Youtube nuestro último video, di con este breve video del genial Isaac Asimov en el que habla de la utilidad de Internet y hecha aún un poco de luz en lo que respecta a nuestras claras intenciones.

Saludos

Juan Carlos







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domingo, 5 de septiembre de 2010

Leo y Suscribo : Isaac Asimov. -Juan Carlos Alonso-




"Como un libro salvado del mar, como un muerto que aprende a besar. Para ti, para ti "

-Silvio Rodríguez-




HISTORIA Y CRONOLOGÍA DE LA CIENCIA Y LOS DESCUBRIMIENTOS




Hace un tiempo, una amiga a la que habían operado recientemente de la vista, me sugirió que por qué en lugar de escribir los artículos, no los grababa y publicaba el audio, así ella podía enterarse de lo escrito durante el postoperatorio. Mi respuesta obviamente fue bastante sencilla: Porque eso es inviable.
Hoy, sin embargo, a aquella alocada sugerencia de mi amiga, pensándola un poco y dándole una vuelta de tuerca, le podemos dar una utilidad inaugurando esta nueva sección.
La que consiste en la lectura de breves fragmentos del libro del bueno de Isaac Asimov titulado: Historia y cronología de la ciencia y los descubrimientos.
Vale aclarar que no se trata de los geniales cuentos de ciencia ficción a los que nos tenía acostumbrados este destacadísimo autor. Lo que vamos a ir leyendo poco a poco es un completo panorama de lo que la ciencia ha aportado a la humanidad en los diversos campos: la astronomía, la química, la física, la medicina, la psicología, la ecología, la informática…y que él se dedicó a recopilar. En definitiva, veremos los grandes descubrimientos más destacados de la historia, ordenados en forma cronológica, los cuales nos demuestran la lucha del ser humano por intentar mejorar el mundo en que vive.
A diferencia de nuestra sección Adarme divulgación, en la cual transcribimos textos algo más complejos, aquí cada historia está narrada en forma sencilla para la fácil comprensión de todos
-incluso de los más chicos-. Y es por esto que le damos el formato de cuento.
Vamos a empezar, salteando la primera parte que narra el adelanto de la bipedación ya que éste es de origen biológico y no cultural o tecnológico que es a dónde queremos apuntar en esta sección.
Sólo me resta destacar la edición de imágenes a manos de Facundo, agradecer a por motivar esta idea, y a ustedes pedirles disculpas por mi dicción en la lectura, no es que no sepa hacerlo, sino que aún me da un poco de nervios la cámara y se nota, pero ya voy a mejorar…al menos de eso se trata. Espero les resulte útil.

Saludos

Juan Carlos



ÚTILES DE PIEDRA -2.000.000 a J.C.- ( Jesucristo, no Juan Carlos, claro.. je je)









Fe de errata: En los créditos, donde dice Jared Diamond es Isaac Asimov.

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡ATENCIÓN! Una Forma Diferente de Hacer Publicidad Engañosa. -Juan Carlos Alonso-



"Cuando me dejes, cuando me rechaces, estarás destruyendo, negando a mis padres, a todos mis hijos, a lo que me hizo y a lo que yo vine a hacer."

-Silvio Rodríguez-





UNA PUBLICIDAD "DE CEPCIÓN"








Luego de ver esta publicidad, cualquiera de nosotros puede decir: Me gusta… utilizan una buena idea a través de su slogan, es corta, sencilla y el mensaje es directo ¿Dónde está el engaño?
Si vamos al concepto de publicidad engañosa, nos dice que es aquella que puede inducir a error a sus destinatarios o la que afecte su comportamiento económico, o también la que pueda perjudicar al competidor.
La podemos volver a ver nuevamente y comprobar que aparentemente no cumple con estas premisas. Simplemente nos muestra una réplica del “robotito ese” que enviaron a Marte, fallando ante un sencillo obstáculo, luego, ante la eventualidad, las caras de “nerds” que ponen los controladores reflejando la imposibilidad de dar solución al problema y, finalmente, en contraposición a esta situación, realza la tecnología de punta que utiliza la reconocida marca de automóviles, la cual satisface nuestras necesidades más terrenales.
No perjudica al competidor, no afecta nuestro comportamiento económico, pero…Seguro que ¿No nos induce al error? ¡Claro que sí!
Pasa que no es un error que afecte nuestro bolsillo, sino que se trata de un error que afecta nuestro conocimiento. Y eso no parece importar demasiado a la hora de vendernos productos.
Sucede que, infelizmente, justo se les ocurrió utilizar el peor de los ejemplos para utilizar el calificativo decepcionante, ya que “el robotito ese” no es nada menos que una emulación de alguno de los dos robots, Opportunity o Spirit enviados por la NASA a Marte a fines del año 2003 en la misión Mars Exploration Rover, la cual tenía una estima de durabilidad en el tiempo de tan sólo tres meses, y que recién está llegando a su “aparente” fin, luego de de enviar valiosísima información sobre el planeta rojo durante seis años.
Entonces mi pregunta es ¿Qué necesidad había de utilizar este recurso tan erróneo como bajo e innecesario para hacer un comercial?
Sospecho que se trata de la actitud que muchas empresas de publicidad están adoptando últimamente, esto es, realzar más la idea utilizada para la publicidad, que las bondades propias del producto a publicitar. Lo que significa que se promocionan más a ellos mismos que a la empresa que los contrata. Cosa que no me molesta para nada, ya que celebro las buenas ideas y no compro sólo por la publicidad. Pero no me molesta, siempre y cuando, éstas no falten a la verdad, y sobre todo, de una manera tan descarada.
Esta publicidad en particular, no sólo me molesta sino que, en cierta medida, también me preocupa, ya que me recuerda a una frase que en mi país se la suele adjudicar a un periodista tan amarillista como patético, dudo que sea de él, pero le cuadra perfectamente. Dice así: “Que la verdad no te impida hacer una buena nota”. El caso de esta publicidad no creo que sea muy diferente.
Hay personas que, muy tranquilamente desde el sillón de sus casas, frente al televisor pueden decir en este caso ¿Y? A mí que me importa el robotito. El automóvil es de buena calidad y aparte es cómodo y elegante. Yo, en lo personal, no tengo dudas que lo sea, pero me parece más que contraproducente, no sólo el hecho de mentir, sino el agravante de subestimar de manera totalmente innecesaria avances tecnológicos tan relevantes como éstos. No olvidemos que gracias a misiones similares, pudimos advertir los problemas que hoy tenemos en casa, sobre el calentamiento global y el agujero en la capa de ozono, entre tantos otros.
Tampoco olvidemos que estos robotitos son los que resultarán precursores de encontrar las posibles soluciones á los problemas que tendrán que afrontar sus hijos que en este momento están jugando alegremente a los videojuegos de consola en la habitación de al lado.
Hay otra publicidad de la misma serie del producto, en la que el slogan cambia la palabra “decepcionante” por “aburrida” y nos muestra a dos ingenieros aburridísimos al escuchar como el robot humanoide que crearon, toca tristemente un pianito. Yo pregunto ¿Para llegar a este exclusivo modelo de Peugeot, no saben que sus ingenieros primero tuvieron que hacer un Peugeot 404? Un auto, que si lo recuerdan, no contaba con un diseño ni con una tecnología tan “divertida” que digamos.
Bien sabemos que el amarillismo se nutre de la ignorancia. Lamentablemente mucha gente que lo consume no tiene acceso a la educación adecuada. Pero usted, que está en condiciones socioeconómicas medias de comprarse un 3008 Cossover by Peugeot ¿le gusta que a través de una publicidad lo traten de ignorante?
Aunque lo parezca, no creo estar exagerando en advertir estos detalles, los cuales me parecen importantes de destacar. Ya que la suma de esos detalles es la que nos hace encerrarnos en un presente ciego y egoísta, subestimando a lo mejor de la inteligencia humana e impidiendo que intentemos ver más allá y celebrar nuestros avances.
Los señores publicistas de este comercial, seguramente estarán con su corta visión enmarcada en sus gafas de diseño, brindando con Dom Pérignon, al ver orgullosos, como premian sus ideas.
No creo que sean ignorantes, pero si existiese tal posibilidad, les pregunto por qué no utilizaron para su publicidad la sonda Beagle II, la cual no llegó a transmitir una sola señal desde que posó sus ruedas en Marte. Tal vez ¿Por tratarse de un proyecto fallido de la Agencia Espacial Europea? De todos modos, si así fuere, mi opinión hubiese sido exactamente la misma, ya que no considero bajo ningún concepto, que los intentos de llevar a cabo tales empresas de avanzada, sean del país que fueren, sean tan livianamente vistas como un fracaso, por un grupo de mediocres que no tienen la más mínima idea de lo que están diciendo y del perjuicio que están causando.
Por eso yo, desde este humilde espacio, les explico por qué, no solamente la considero una pésima idea sino que aparte la condeno.
Aquí les dejo un video en el cual nos muestra brevemente lo que significó llevar a cabo lo que esta gente considera “decepcionante”Algo a lo que todos deberíamos estar atentos y es por eso que lo replico. Sepan disculpar mi mal humor en esta oportunidad.


Saludos
Juan Carlos






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sábado, 28 de agosto de 2010

Me voy a Morir y tengo Miedo. Una Opinión Personal (parte II) -Juan Carlos Alonso-



"La muerte, madre y consejo, rompe a afilar la guadaña, me alza la voz, me regaña porque no espero a ser viejo.Traspasando su entrecejo llego al fondo del secreto. Y con crecido respeto veo cómo se deslizan dos lágrimas por las lisas mejillas de su esqueleto."

-Silvio Rodríguez-



UNA IDEA MÁS ÚTIL A LA HORA DE ASUMIR LA MUERTE (Segunda y última parte)







[...] La gente se siente “infinitamente” reconfortada con la idea de la continuidad y elige, entre las tantas que hay, la opción que mejor le place. Ya sea pasar una eternidad en el cielo (si su dios considera que se portó bien e hizo los deberes), otros prefieren la idea de la reencarnación en otras personas, e incluso algunos prefieren reencarnarse tal vez en un repollo (que no tiene carne) para luego indefinidamente ir mutando de especie en especie de forma azarosa, hay también quien piensa que pasará a otras dimensiones, y así muchos supuestos más.
Este tipo de respuestas son las escuchaba normalmente al hacer la segunda pregunta que mencioné anteriormente, y todas apuntan a la idea de eternidad a manera de consuelo. Pero ¿Alcanza para consolarnos el sólo hecho de basar esta idea en la continuidad?
Si pensamos en el ejemplo de la reencarnación podemos preguntarnos ¿Qué gracia tiene reencarnarse en otra persona si no se tiene conciencia de ello? o ¿Cuál es la ventaja de creer reencarnarse en un perro si ni siquiera tiene conciencia de ser perro? Evidentemente no resulta demasiado consoladora la sola idea de continuar y debe ser por eso que no es demasiada gente la que la adopta. Si analizamos las opciones más aceptadas ampliamente, que son las religiosas, nos damos cuenta que la perpetuidad está necesariamente complementada con otros valores que las personas consideramos importantes, tales como resultan ser la felicidad, la paz o el bienestar.
Me resulta sumamente curioso y útil, al intentar desmenuzar esta cuestión, ver la actitud dubitativa o contrariada que surge en quienes creen en este tipo de cosas ante preguntas tales como ¿Te gustaría vivir tu vida -tal cual es- eternamente? O bien ¿Tomarías un pastilla de las del tipo Un mundo feliz, en caso que la ciencia diera con la fórmula? Generalmente, en la primera muchos dudan en un primer momento, para luego decir que no, mientras que en la segunda suelen responder automática y enfáticamente que no ¡A quién se le ocurre semejante cosa! Aunque, por otro lado, no tienen demasiado problema en recurrir a la química a la hora de dormir o de calmar ansiedades. De esto podemos deducir que una vida eterna y humana, alternando alegrías, momentos neutros, y tristezas no es algo deseado; lo mismo que no se desea una vida feliz inducida por otra persona en forma artificial, pero sí se acepta con gusto una vida espiritual, eterna y feliz, autorizada por una entidad divina en forma ¿natural?
Con estos conceptos contradictorios en juego, lo que podemos advertir con claridad, es que con lo que se está lidiando en realidad, es con lo que llamamos una utopía. Para ser aún más claro, bien sabemos que asuntos como la eternidad, la felicidad o la paz constantes, son utópicos; vivimos esforzándonos para alcanzarlos, y por más que se han logrado algunos avances con el correr de los años, y sobre todo en los últimos, siempre van un paso más adelante ¿Y qué hace la mayoría de las personas entonces?
Se conforma con el consuelo de hacerlos realidad de manera ilusoria para cuando se mueran. Esto, como dije al principio, a mí no me sirve ni un poco.
Considerar especialmente este punto, fue lo que me llevó a reflexionar sobre el tema y ver si de alguna manera podía hallar algo, que aparte de resultar reconfortante (por más que no deje de ser un consuelo) sea estrictamente realista y también resulte definitivamente más útil para los momentos en que pensamos en ello.
No es muy difícil encontrarlo si nos hacemos la siguiente pregunta ¿Cuál es otro de los importantes valores humanos que constantemente perseguimos y nunca terminamos de alcanzar?
La respuesta casi que surge por sí sola ante nosotros:
LA LIBERTAD.
Sin dudas, la libertad es uno de los anhelos más altamente valuados por el hombre, y mucho es lo que se ha luchado y lo que se sigue luchando por ella, sin embargo, ya va siendo más que necesario que asumamos de una vez cuál es la medida justa en que las personas podemos tener acceso a ella, sin que esto tergiverse el sentido de tal premisa y se utilice para coartarla.
Por más que no nos guste decirlo, debemos reconocer que nunca podemos ser tan libres como “supuestamente” quisiéramos. Entre las utopías mencionadas, la libertad, tal vez sea la más utópica de todas.
Si consideramos tanto la paz como la felicidad o el bienestar, por más que resulten inalcanzables en cuanto a una continuidad prolongada en el tiempo, al menos por lapsos cortos podemos experimentarlas (y bastante seguido). En cambio a la libertad propiamente dicha jamás podemos tener acceso, ni siquiera por una millonésima fracción de segundo. Siempre estamos limitados por algo que nos impide se enteramente libres, ya sea por cuestiones biológicas, como así también, por cuestiones culturales y/o meméticas.
No contamos, sólo por poner un ejemplo, con la libertad de mantenernos con vida sin ser, literalmente, parásitos de las plantas y depender del oxígeno que nos brindan. Tampoco somos libres de hacer lo que queramos, no sólo en relación a lo más comprensible, que es al relacionarnos con otras personas para convivir en sociedad, sino que tampoco lo somos, en muchos casos, en lo que depende de nosotros mismos.
La realidad nos dice que tenemos cierta libertad en lo que respecta a la hora de tomar algunas decisiones y no mucho más. El sólo hecho de ser concientes que nuestras acciones tienen consecuencias, y muchas de ellas las podemos predecir, ya nos limita tremendamente y de manera categórica.
Muchas veces, de manera algo ingenua, tendemos a relacionar el vuelo con la libertad; la imagen de del espacio abierto, del desplazamiento raudo por el mismo en la dirección que se nos ocurra nos da esa sublime sensación; como si la realidad no nos demuestre, que para poder hacerlo, necesitamos depender de un par de alas que nos sustenten, de una costosa energía que nos impulse o de estar limitados por ciertas reglas naturales, que de incumplirlas, nos precipitaríamos como una bola de hierro a tierra.
Mencioné esta analogía, que tan bellamente suele funcionar cuando hacemos poesía, porque también suele estar íntimamente ligada a los consuelos que las religiones, de manera igual de bella, ofrecen a sus fieles mortales. El alma o el espíritu ascienden al cielo donde gozan de eterna libertad.

Cuando tenía nueve años, en esta misma habitación en la que estoy sentado escribiendo ahora, a unos escasos 80 cm. de mi espalda, estábamos velando el cuerpo de mi abuelo fallecido.
En ese entonces, mi abuela me decía que su alma iba a estar cuidando de mí desde el cielo. Bueno, era un chico, empezaba a desconfiar un poco de esas cuestiones, pero era aún sólo era un chico…
Lo que sinceramente me resulta increíble es que a día de hoy, gente adulta siga creyendo en estas cosas sin hacerse preguntas tan sencillas como ¿Dónde esta la libertad celestial si tenemos que andar velando por nuestros seres queridos hasta cuando van al baño? O ¿Cómo podemos ser felices eternamente si somos testigos desde el cielo del sufrimiento terrenal que eventualmente padecen nuestros seres queridos?
Tristemente, entrado el siglo XXI, época en la que ya se vislumbra la definitiva puesta en evidencia y aceptación del yo como un mecanismo ilusorio de nuestro cerebro; aún infinidad de gentes siguen creyendo en la existencia del espíritu o el alma.
Sin ánimos de ofender a nadie, permítaseme decir que hoy no nos podemos dar el lujo de creer en cosas de las cuales no tenemos ni la más mínima evidencia, al menos si ni siquiera nos tomamos el trabajo de intentar encontrarla. Es necesario de manera urgente tomar conciencia en forma más generalizada que esas, son antiquísimas ideas que se utilizaron y se aprovecharon para controlar a la gente y que a la gente le resultaban útiles porque se sabía muy poco o, directamente nada en comparación a lo que sabemos hoy del funcionamiento de nuestro cerebro. Sus imperativas premisas doctrinarias lo dicen sin tapujos en la voz de una serpiente “El día que comiereis de él [árbol] serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal”.
El hecho de decir yo creo, y con eso es suficiente como certeza, por más que la cantidad de “yoes” sea inmensa y mayoritaria, es una clara actitud egoísta, lo que no quiere decir que se trate de personas egoístas en otros aspectos de su vida; pero sí en este. Y la idea de una continuidad eterna del alma, que en este caso es prácticamente indistinguible del yo, lo pone claramente en evidencia. “Yo no puedo dejar de existir”
Si la humildad es otro de lo valores que perseguimos, sería bueno que al menos lo intentemos, ella está mucho más a nuestro alcance incluso que las otras utopías. Nuestra oportunidad es mientras estamos vivos; como así también, el ser lo más felices, lo más pacíficos y lo más libres que podamos a los largo del tiempo que tengamos para experimentarlo.
Acá es donde, si contraponemos las formas de responder a la pregunta, al comienzo formulada, pueden develarse importantes diferencias en la actitud con la que encaramos nuestras vidas. Si pensamos que al morir vamos a continuar existiendo de una manera ciertamente conciente, y encima ideal, en cuanto a lo que a sentimientos respecta; es posible que aunque sea en una proporción, por mínima que fuere en algunos casos, ésta actitud, puede influir de manera directa en que no invirtamos todos nuestros esfuerzos posibles en intentar conseguir acercase a esos ideales a lo largo de nuestras vidas. Total, lo bueno viene después, lo mejor está a partir del principio del fin. Mientras tanto, pasamos nuestros días adjudicándonos culpas de manera casi constante, y todo por no haber sido como a alguien se le ocurrió que teníamos que ser, y tuvo la brillante idea de comunicárnoslo a través de nuestros miedos. Pero bueno, el sufrimiento en vida luego, supuestamente, es compensado, ahora dediquémonos sólo a quejarnos y a distraernos: la humanidad es un desastre, la gente es mala y no merece, todo lo destruye, ¡No aprendimos nada!…ya Dios nos va a volver a castigar otra vez. Está escrito
¿O es que algo aprendimos?
Si pensamos, en cambio, como ya mucha gente esta pensando -o al menos ahora lo pueden decir sin que se la den por la cabeza- que en el último suspiro se nos fue la vida y eso es todo; es muy posible que nos demos cuenta que, contrariamente a lo que supone mucha gente, en lugar de que todo es un sinsentido vacío de propósito, en realidad se trate de que, justamente, el sólo hecho de vivir y saber que es la única oportunidad, sea el propio fundamento del sentido o el propósito.
De esta manera es mucho más probable que intentemos aprovechar al máximo cada momento, sin dejar de ser concientes que a veces las cosas las hacemos bien y a veces mal y que en general no somos ni tan buenos ni tan malos.
En gran medida, quienes empezaron a verlo de este modo, justamente fueron los que consiguieron lo mayores avances de los cuales hoy todos somos beneficiarios. Con esto, por su puesto, no quiero decir que los únicos, pero si una gran cantidad, y sobre todo en nuestros días. Hoy sabemos de donde venimos y gracias a eso nos empezamos a entender un poco más a nosotros mismos, más o menos estamos empezando a tener idea que lo bueno y lo malo de nosotros tiene sus raíces lógicas y biológicas
También sabemos los errores que cometimos y los que seguimos cometiendo, y también predecimos cuáles son los posibles problemas que se avecinan y empezamos a imaginar en cómo tratar de solucionarlos.
Si nosotros pensamos que la vida es única y es esta, y que tenemos la casi infinita suerte de haber nacido y que somos una posibilidad que resultó favorecida entre otras casi infinitas que no lo fueron, es muy posible que tomemos real conciencia de lo que eso significa, y por ende actuemos en consecuencia.
Nietzche, al contrario de la finitud, tenía su teoría del eterno retorno, la que planteaba, grosso modo, que nuestra vida se repite eternamente tal cual fue, una y otra vez, como un espiral infinito. Esta teoría no la considero plausible como tal, sin embargo sí me parece, que resulta un excelente ejercicio imaginativo para, en caso que no tengamos costumbre de hacerlo, replantearnos la manera en que estamos viviendo nuestras vidas y tal vez, si es necesario, generar algunos cambios.

En resumen, hoy en día, la ciencia, mayoritariamente posee este tipo de pensamiento, mientras que la religión, en su rol de “padre” que sabe lo que no nosotros no sabemos, posee el descrito anteriormente. Muchos pueden ver a la ciencia también como a un “padre”, que sabe los que nosotros no sabemos y que se dedica a regalarnos juguetes tecnológicos a todos aquellos que nos dedicamos a otras tareas y nos resulta difícil entenderla.
¡Ojo! Porque, en el fondo bien sabemos que no sólo ese eso.
Un presidente argentino, en un discurso hace años y ante un país entero, enérgicamente dijo: “Con la democracia, se come, se cura y se educa“
Bueno, yo digo que la democracia debe ser la herramienta que nos sirva para votar a políticos que tenga la “humildad” de reconocer que si vamos a la raíz, es la ciencia la que en realidad nos alimenta, nos cura y nos enseña. Y no sólo eso, es también la que en el futuro, llegado el caso, llevará a nuestro linaje a mundos más seguros.
Pero para poder conseguir esto, somos nosotros mismos los que primero tenemos que hacernos de esa humildad y empezar a reconocerlo.
Con esto, obviamente, no pretendo endiosar a la ciencia ni que nos tengamos que arrodillar ante ella. Eso aparte de carecer de sentido, sería inútil, porque ella se autorregula en forma independiente; pero sí pretendo remarcar lo importante que resulta hoy que le brindemos una mayor atención y un mayor apoyo desde nuestros lugares en la medida que nos sea posible.
Ciencia y religión. Es evidente que ambos magisterios, nunca se pueden pisar, si nos damos cuenta, que en el fondo, uno prioriza la vida, mientras que el otro prioriza la muerte.
Para finalizar, sólo me resta decir, que si a esta idea de auténtica libertad en la muerte, la queremos apuntalar con nostálgicas y bellas ideas de continuidad… y sí…podemos hacerlo, nuestros restos mortales pasarán a formar parte de un proceso en el cual la vida se retroalimenta y los átomos de los que estuvimos compuestos vaya a saber uno de qué otras millones de cosas serán parte. En esencia, por más que sea cierto, esto no es muy diferente a la idea de la reencarnación. En cambio si no nos ponemos nostálgicos y miramos a futuro, esa continuidad biológica la encontramos, como es sabido, en nuestros hijos y no en nosotros mismos. De nosotros sí depende, darle mejores y más útiles herramientas para que puedan ser superadores. También contamos con la continuidad cultural como una realidad, pero debemos considerar que ésta pueda servir para inspirar nuevas ideas y no que se perpetúe como una tradición inmutable.
Si alguno de los pro-psychos de siempre que mencioné al comienzo, llegó a leer hasta aquí, y con una sonrisa ladeada y auto suficiente, concluye para sus adentros que esta reflexión, por más que yo lo niegue, no es más que el producto de una crisis, y que en realidad lo mío es una queja por no haber podido ser lo que había soñado de chico y que por ello -y por mi situación actual-, estoy culpando a mis padres. A ellos simplemente les digo: que cuando dieron una vuelta, yo ya estoy mareado. (Si no advierten la ironía y buscan la literalidad en esta frase popular, añado que estoy en el justo equilibrio y sé perfectamente donde estoy parado)
Los demás por favor sepan disculpar mi insistencia en dejar claro este tema, pasa que ya sabemos cómo funcionan a veces estas cosas, tomamos una etapa que es fantástica para el discernimiento en la cual surgen lógicas dudas, y enseguida la empaquetamos y le ponemos carteles de FRÁGIL, ¡no dude! ¡No piense! ¡Es normal…ya se le pasará! Mientras tanto, tranquilícese, busque algo en que distraerse y duerma tranquilo. Para todo tenemos pastillas.
Otra vez alguien diciéndonos que hacer… no es muy diferente a la adolescencia, sólo que ahora ya estamos más grandecitos y de ninguna manera deberíamos acusar inexperiencia para justificarnos. La poca libertad a la que tenemos acceso en nuestras vidas no me parece nada bueno desperdiciarla de esa manera.
Hay también quien pueda pensar de manera más complaciente y de buen grado, pero no mucho menos autosuficiente ¡Ay éste tipo…otra vez filosofando! Esto lejos está de la filosofía. Ese es otro pensamiento empaquetado, otra de las frases hechas de las que son fácilmente aceptadas por mucha gente, y que sirven como justificación para evitar el ejercicio de pensar sobre ciertas cuestiones, como si esta actividad de mínima reflexión en los temas más profundos, sólo estuviera reservada de manera exclusiva a los filósofos. No dejemos que nos engañen y, sobre todo, no nos engañemos nosotros mismos, esto debe ser, en la medida que nos dé la cabeza a cada uno, una tarea de todos, al menos si queremos, a través del conocimiento, ser más felices y convivir mejor unos con otros.
Si hay algo que me aterra más que la muerte propiamente dicha, es la idea de poder hacer ese repaso final y darme cuenta de que lo único que me voy a perder al estar muerto, es el hecho de dejar de ser parte de un culebrón guionado con mero cotilleo. El cotilleo es parte nuestra, es cierto, somos humanos… pero sería terrible darse cuenta que es a lo único que hemos dedicado nuestro tiempo.
Claro que cada uno tiene la "libertad" de pensar y hacer lo que quiere, o bien, de elegir el método que mejor le resulte. Mi intención aquí sólo es develar cuál es el mío, ya que considero mucho más relevante, ir encontrando luz a medida que avanzamos en nuestro recorrido, que andar tanteando a ciegas con la esperanza de encontrarla, de manera ilusoria, justo al final del mismo.
Sigamos temiendo a la muerte, que en cierta medida, eso no es malo. Pero tengamos en cuenta que para ser eternos y absolutamente libres como tanto anhelamos, debemos prescindir de cualquier tipo de anclaje, sobre todo del más fuerte e íntimo de todos, que es nuestra conciencia. Para esto, necesaria e inevitablemente, tenemos que estar muertos.
Esta idea definitivamente me resulta reconfortante, y de paso, debilita llevando a su punto justo y necesario, al mayor de nuestros miedos.


Saludos para todos!


Juan Carlos


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jueves, 26 de agosto de 2010

Me voy a Morir y tengo Miedo. Una Opinión Personal -Juan Carlos Alonso-


"Mundo de ensueños, tierra dormida donde a la muerte llaman vida."

-Silvio Rodríguez-



UNA IDEA MÁS ÚTIL A LA HORA DE ASUMIR LA MUERTE




En aproximadamente un cuatrimestre, si no sucede nada que determine lo contrario, voy a estar cumpliendo mis primeros cuarenta añitos de vida. Es muy probable que tanto aquel que me conozca personalmente, como el que no, suponga, livianamente y a primera vista, que el motivo que me habrá llevado a interiorizarme en el tema que hoy voy a abordar, sea la renombrada “crisis de los cuarenta”, que como todos sabemos, es esa supuesta etapa de la vida tan promocionada y difundida - si se me permite jugar con las palabras e inventar un término- por los “pro-psychos” de siempre, y que también es tan aceptada por mucha gente en general. En mi opinión, el hecho de que una persona tome conciencia de algunos cambios en su proceso vital, lógico y biológico, e intente bosquejar un inventario de lo hecho hasta el momento, no determina de ninguna manera que este aspecto de dicho proceso tenga que ser necesaria u obligatoriamente crítico. Que tengamos que afrontar algunos problemas es otra cosa, siempre lo vivimos haciendo.
La verdad es que esto lo puedo decir, si se quiere, desde un lugar más que privilegiado; ya que, de lo que hoy podemos considerar la media para el status de un hombre de mi edad, me encuentro casi en la situación más desfavorable de las posibles, para ser claro, esto quiere decir que es muy probable que vaya a soplar mis cuarenta velitas, eventualmente, sin trabajo, sin mujer, sin hijos, sin casa propia, sin cuenta bancaria ni tarjeta de crédito, sin auto, y sin años de la supuesta garantía que brinda el haber llevado una vida saludable; como así también, y vale aclararlo, sin deudas pendientes.
Independientemente que alguna de estas cuestiones, o bien, todas ellas, puedan revertirse de un momento a otro (ya que alguna es consecuencia de la otra) y también independientemente que algunas fueron buscadas intencionalmente y otras no, es necesario decir, y sinceramente no a manera de justificación, que es muy probable que esta situación actual, en la cual estoy prácticamente despojado de estas importantes responsabilidades, me permita hacer un análisis mucho más claro sobre lo que quiero hablar sin que éste resulte de alguna manera contaminado.
Como habrán notado, remarqué en negrita la palabra “casi” cuando hice referencia a lo desfavorable de la situación, y lo hice debido a que no es la más desfavorable de todas, ya que considero que la verdadera crisis de los cuarenta, la tenían que padecer las personas que vivían alrededor de los años 1870 ¿Por qué? Porque en aquellos años, aunque nos parezca increíble, la media para la expectativa de vida era justamente esa, lo que significa que mucha gente a los cuarenta años, directamente se moría.
Y este es el tema que hoy me ocupa: La muerte

Si hay algo que podemos dar por cierto en este mundo, es que todo organismo vivo existente, en algún momento de su ciclo vital, por un motivo u otro, inevitablemente se muere. Algunos de ellos ni se enteran, otros de alguna manera lo intuyen, y nosotros, los seres humanos, que a pocos años de haber nacido, lo sabemos.
Esto de tener conciencia de nuestra finitud, generalmente, es considerado por casi todo el mundo como el gran drama humano, o como el principal motivo de nuestro sufrimiento, y por qué no también como la raíz de todos nuestros miedos, cosas que son ciertas; aunque también deberíamos tener en cuenta que este estado de conciencia resulta ser el motor que nos impulsa (y nos sigue impulsando) a modificar y extender, en cierta medida, la expectativa de nuestra propia vida. Si prestamos atención a lo que dije unas líneas arriba, nos damos cuenta que en poco menos de ciento cincuenta años, logramos prácticamente duplicarla.
Considerar esta cara de la moneda y ver el lado útil de este temor en términos generales e históricos, digamos que equilibra un poco las cosas, pero lamentablemente, en lo intrínseco de cada ser humano, no es suficiente para eliminarlo, ya que éste tiene un fuerte anclaje a nuestro instinto de supervivencia.
Entonces no nos queda otra opción que asumir que, al menos de momento, no hay nada que nos quite ese miedo, y en consecuencia, a lo único que podemos recurrir es al viejo pero siempre vigente, consuelo. Es así de simple, por ahora estamos fritos y no hay mucha vuelta que darle al asunto. O vivimos con miedo a morir, o bien, cuando tomamos conciencia de ello, adoptamos el consuelo tradicional heredado de nuestros padres y/o entorno, con la posibilidad de cambiarlo de más grandes, por algún otro consuelo que los garúes del engaño nos ofertan, sin escrúpulos, en las bateas de cualquier cultura. (Más adelante necesitaremos ver estos sistemas un poco más en detalle).
Visto que no tenemos mucha más opción que adoptar la estrategia de un consuelo para asimilar la muerte, les cuento que yo tengo la mía. Pasa que como no me cuadraban ninguno de los ofrecidos en caché, necesité elaborar uno a mi medida, partiendo de la base, claro está, de mis fuertes sospechas de la inexistencia de cualquier tipo de dios imaginable. Lo cual no quiere decir que no hayan podido utilizar este mismo consuelo otras personas antes, eso sinceramente no lo se, ni tampoco me preocupa, ya que en estas cuestiones busco utilidad y no originalidad.
Lo que sigue a partir de aquí, sin duda, es una prueba más que este escrito no es consecuencia de una supuesta crisis momentánea de la edad, sino de la maduración de una idea que ya me llamaba la atención desde mi adolescencia. Cuento con testigos que pueden afirmar que a lo largo de estos años, muchas veces, incluso hasta en mis intentos de ligar con alguna chica en un bar, se daba que mis temas de conversación consistían en preguntas orientadas hacia esta temática… bueno eso calculo que también, en parte, revelará por qué es que aún me mantengo soltero(aparte del bajo status), je je je…
Bromas aparte. Para poder explicar cuál es mi punto de vista con respecto a esta cuestión, antes sería prudente decir que para hablar de la muerte propiamente dicha, como es lógico, cualquier persona debería fundamentarlo desde la propia experiencia, y eso absolutamente nadie puede hacerlo. Aquí voy a obviar la opinión de todos aquellos “Lázaros” que han tenido la “suerte” de haber estado clínicamente muertos durante unos pocos segundos, y que, ni bien les dieron el alta médica, han corrido a llenarse los bolillos editando libros enteros en los que narraban su experiencia. Y los voy a obviar porque una experiencia cerebral previa (en el caso que realmente la haya tenido) no es bajo ningún concepto un fundamento valedero, y mucho menos si ¡Oh casualidad! coincide con la historia oficial que a tantos les gusta escuchar hasta el cansancio.
Con las cosas puestas de esta manera, entonces sólo podemos hablar en forma hipotética, ya que la muerte cuenta con el exclusivísimo y supremo beneficio de la duda, lo cual nos da el derecho de suponer lo que mejor nos venga en gana, pero de ninguna manera tomarlo como un hecho. Por lo tanto de la muerte, propiamente dicha, sólo voy a suponer lo siguiente:
En lo personal, aunque sea imposible imaginar en forma “vívida” la inexperiencia a partir de la experiencia, podría intentar hacerlo, transportándome, por ejemplo, al 10 de marzo de 1432, o bien de 1969, y suponerme en un contexto similar a estar muerto. Pero con este criterio podría también suponer una sensación similar si intento imaginarme el mismo día de 1972 o incluso de 2009, ya que no tengo idea qué estaba haciendo específicamente ni dónde, está bien que la diferencia está en que, por más que no recuerde el entorno puntual en esas fechas, tengo la certeza que estaba vivo. Esto me indica que el tema de estar muerto no es lo que, en principio, más nos preocupa, simplemente nos provoca cierta melancolía, como tener la sensación de que nos perdemos de algo, así como análogamente, puede resultar para una persona, cuando en una reunión de amigos, todos recuerdan una anécdota divertida y ésta no estaba presente durante el momento en que transcurría.
En el día a día nos preocupa más, o al menos nos resulta mucho más angustiante el hecho de morir que el de estar muerto en sí, y por eso cotidianamente tomamos tantas precauciones, ya sea, conciente o inconcientemente para evitarlo.
Esto sí que es mucho más fácil de conjeturar, ya que yo puedo imaginarme cómo sería morir, de una manera bastante sencilla y en la circunstancia que fuere. Simplemente puedo percibir el último segundo como una sensación similar a la que tenemos cuando estando en un ambiente iluminado y rodeado de artefactos eléctricos funcionando, de repente, se corta la energía, esto en caso que fuera de manera imprevista.
En el caso que sea algo previsto, quienes hayan experimentado cortes de luz programados para una hora exacta, sabrán que por más que uno este mirando el reloj y sepa que se va a cortar en el momento justo que anunciaron, esa sensación de vacío en los sentidos a los que nuestro cerebro no estaba acostumbrado hasta ese momento, en el microsegundo que sucede, no la podemos evitar. Salvando, claro está, la distancia enorme que hay en el microsegundo posterior, entre aguzar los sentidos y amoldarlos a la oscuridad y al silencio; y perderlos por completo.

Cuando recopilaba datos, durante todos estos años, hablando e indagando en la opinión de la gente mediante charlas circunstanciales, me encontré con que ante la pregunta ¿En qué circunstancias preferirías que fuera tu muerte? Exceptuando a los que directamente evaden a toda costa la respuesta con alguna frase hecha, la mayoría de ellos responden “de viejo y durmiendo”, o bien, “sin darme cuenta”. Esto me llamó siempre poderosamente la atención ya que, según mi forma de pensar, más allá que resulten respuestas tan comprensibles como también respetables, hay que estar atentos a lo que ellas nos pueden estar develando. Cuando a mí me hacen la misma pregunta yo respondo: De viejo y despierto, preferentemente de alguna enfermedad que no afecte mi cerebro y me de el tiempo suficiente a un repaso final y lo más minucioso posible de lo máximo que pueda recordar sobre lo experimentado. Como soy conciente que esto sólo es el deseo de una situación ideal, y que lo imprevisible de la muerte está a la orden de cualquier día y de cualquier manera, es por eso que suelo hacer periódicamente ese tipo de repasos. Vale aclarar que esta periodicidad, lejos está de mostrarme como una persona nostálgica, y muy lejos está del extremo de lo que pueda resultar obsesivo.
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La siguiente pregunta clásica que suelo hacer es ¿Y qué pensás que pasa después que uno se muere? Y esta pregunta es la que me va a permitir entrar de lleno a contemplar la posibilidad de obtener un mejor consuelo que el que suele tener la mayoría de la gente. Más adelante veremos como las diferentes respuestas a esta pregunta pueden tener importantes implicancias para nuestras vidas
Pero para esto, como mencioné anteriormente, primero vamos a ver un poco más en detalle en qué se basan los consuelos aceptados más popularmente.
Para casi todos hay “algo” que nos espera luego de haber muerto. Si observamos la lista de Universales Humanos de Donald Brown, nos encontramos que el miedo a la muerte es uno de ellos como así también hay otro ítem que es creencia en lo sobrenatural/ las religiones. Esto quiere decir que, para quien no lo sepa, que junto a otros tantos, estos aspectos de nuestro comportamiento son comunes a todas las sociedades humanas. Ahora bien, cualquier religión de las que existen en la actualidad no tiene ningún inconveniente en considerar sobrenaturales las creencias religiosas primitivas que tenían los grupos de cazadores-recolectores, y si profundizamos un poco más en este concepto y nos sinceramos un poco, nos podemos dar cuenta que de la misma manera se consideran al resto de las religiones actuales que no son la propia, o sea, para los judíos Jesús era un fulano, para Jesús el dios judío era su padre, para los cristianos los judíos fueron asesinos, para cristianos y judíos Alá y las setenta y dos vírgenes un delirio, para los budistas buda es un dios y…etcétera, etcétera, etcétera.
Si seguimos profundizando casi hasta llegar al fondo podemos ver que en las religiones actuales mismas, muchas cuestiones de la propia religión en sus comienzos hoy resultan sobrenaturales(o al menos casi), cosas tales como el geocentrismo, las brujas poseídas por el demonio, e incluso Adán y Eva, ya pocos fieles las consideran ciertas.
Debo decir aquí también que aunque hoy en día, el odio religioso sigue causando infinidad de muertes y conflictos en el mundo entero, al mismo tiempo, muchas personas de diferentes creencias religiosas, gracias a otro de los universales humanos que es la discrepancia entre el habla, el pensamiento y la acción, (algo así como el lado bueno de la hipocresía) pueden convivir relativamente en paz en diversos países. Y esto sucede porque éstas, en cierta forma y lentamente, a medida que se van renovando las generaciones, sus creencias se van, por decirlo de una manera sutil, suavizando. Algo más que lógico si tenemos en cuenta que en la actualidad si una persona apostata, a los sumo su familia o su entorno se enoja y no le habla, pero ya no es encerrada, torturada o asesinada como sucedía antes.
Para redondear un poco la idea, podemos decir que, desde el principio, las religiones se las ingeniaron muy bien inventando diferentes dioses para brindar contención a la gente en lo relacionado al mayor de sus miedos. Bueno, y de paso, aprovechando la ignorancia generalizada de las personas, se puede decir que les sobró imaginación para meter en sus cabezas el resto del pesado bagaje de intereses propios y políticos que las componen y que muchos hoy vemos tan claro… aunque eso ya es otra cuestión.
La ignorancia con respecto a muchos temas, en la actualidad sigue siendo generalizada, pero no es tanta como antes. Esto es lo que permite que muchos creyentes hayan personalizado aún más a su dios y descrean de las religiones, sus tradiciones o de sus iglesias. Lo imaginan cada uno a su manera y es relativamente lógico si lo pensamos un minuto ¿Cómo es posible, por poner un ejemplo, seguir creyendo en un dios cuyas creaturas estén hechas a su imagen y semejanza? ¿Para qué él iba a necesitar de la bipedación? ¿Para qué manos, canas, ojos, nariz, boca, orejas, vísceras? ¿O será que bajo su túnica no hay nada?
Tal vez las futuras generaciones que desciendan de esta gente, mañana incluso no sólo puedan prescindir de las religiones, sino también lo hagan de la mismísima idea de dios, y esta tendencia es lo que me da algo de esperanza.
Bueno, revisados estos aspectos sobre las creencias teístas, estamos en condiciones de observar que todas tienen algo en común con respecto al tema que nos ocupa , y ese “algo” es justamente un valor muy preciado por el ser humano: La continuidad. [...]



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