viernes, 27 de noviembre de 2009

Una Nueva Forma de Explicar la Explicación -David Deustch-

"Veré los mitos desnudarse con su banda descompuesta por un golpe de cabeza."

-Silvio Rodríguez-


*Comentario: Juan Carlos Alonso

*Conferencia: David Deustch

El poder de los mitos generado por la impotencia ante la realidad


Dicen por ahí que no hay peor esclavo que el que se cree libre. Una frase que sin dudas resultaría ser una gran verdad, si en realidad estuviese bien redactada para darle el sentido correcto en el contexto que generalmente se la utiliza. Si así fuere, deberíamos decir: no hay mejor esclavo que el que se cree libre. Pero bueno, se trata de esas cosas del lenguaje, así como nos cuesta afirmar las negaciones, también nos cuesta meter palabras positivas en medio de un concepto negativo. De cualquier manera, por más que el significado esté invertido, solemos entender tal como es.
Todos, en mayor o menor medida, en algún aspecto de nuestras vidas, formamos parte de algún sistema en el cual nuestro papel bien podría encajar en el concepto de esclavo, todos tenemos nuestras ataduras, así como todos también, en mayor o menor medida, nos creemos libres, tal vez por no poder advertirlo o tal vez por no querer hacerlo. No siempre tener la opción de decir NO a algo, indica que tengamos la libertad de no hacerlo.
No es mi intención en este artículo profundizar sobre cuestiones filosóficas sobre el determinismo en que frecuentemente estamos inmersos, sin percibirlo, y que atenta contra nuestras más profundas "sensibilidades" libertarias, sino puntualmente, plantear el siguiente interrogante, con la sencilla intención de inducir, aunque sea, a una mínima reflexión por parte de quien lo esté leyendo.
¿Un sistema de creencias basado en un componente central mítico es un sistema esclavizador?
Para responder a esta pregunta deberíamos despojarnos de la característica actitud vehemente que solemos adoptar ante estas cuestiones e intentar ver el fenómeno desde afuera para así, poder analizarlo correctamente, ya sea si formamos parte de un sistema tal, como si no, teniendo en cuenta ciertos aspectos que resultan fundamentales.
Sé muy bien que resulta más sencillo ver las cosas de afuera cuando se está afuera. Un simio desde sí mismo (desde su cerebro) no tiene la capacidad de analizar su propio comportamiento pero nosotros, los hommo sapiens-sapiens sí lo podemos hacer, casi que es una de las principales características que nos diferencia, es sólo cuestión de ser humanos y hacer un esfuercito, si se está adentro.

Pongamos como ejemplo de sistema a cualquier religión de las troncales, ya que suelen ser las más representativas para poder razonar el concepto.
En principio, cualquier persona que forme parte de un conjunto de creencias religiosas seguramente podrá decir ¿Cómo es eso de componente central mítico? Dios no es un mito. Más allá que en mi opinión lo sea (la mejor evidencia es la variedad en que este concepto de deidad/es se manifiesta y se ha manifestado a los largo de la historia), en este punto, y por el ínfimo porcentaje de probabilidad de su existencia, podemos ser condescendientes. Lo que no se puede dejar de admitir es que prácticamente todo lo generado alrededor de ese eje central, sí es carácter mítico, por más que se insista en camuflar con tintes metafóricos o alegóricos, siempre terminan siendo a la luz de la realidad, estrambóticos. En cada libro sagrado lo podemos encontrar como una constante de principio a fin. Mito tras mito, tras mito.
Aclarado este tema, el principal aspecto a tener en cuenta para detectar si hay intenciones esclavizantes en las religiones sería el siguiente:
Se suele decir que cada uno tiene la libertad de elegir en qué creer. Cuando a una persona se la “educa”, por no decir, se le inculca, que sería mucho más apropiado, un dogma religioso desde sus primeros años de vida, y sabiendo en la actualidad, cómo funciona el cerebro de un niño en cuanto a lo que aprendizaje respecta, al transformarse en adulto. ¿Estamos realmente en condiciones de afirmar que cuenta con la libertad de elección? Al que por acto reflejo, como defendiéndose de un ataque, responda de manera enérgica ¡Sí, por su puesto, todos podemos decidir nuestro accionar a cada momento de nuestra vida!. Le pediría por favor que se lo piense dos veces, e incluso una tercera si es necesario para obtener una respuesta sensata. Yo no lo creo, aunque no quita que esto pueda ocurrir, de hecho, y no justamente gracias a dios, ocurre, pero las probabilidades son mínimas.
Si lo vemos análogamente a lo que conocemos comúnmente como el, hoy atroz, régimen de esclavitud en el cual prácticamente una raza humana entera fue sometida en siglos pasados, debemos tener en cuenta que en su apogeo, sin que signifique que deje de ser atroz y bajo ningún aspecto resulte justificable, era un concepto, en términos generales, fuertemente aceptado, y no sólo por el lado opresor, sino también en cierta medida, por el oprimido. Y esto se debía justamente a la crianza de los niños, a los cuales ya se los inducía a aceptar su condición desde un principio. De no ser así es totalmente impensable que este sistema nefasto se hubiera prolongado durante tanto tiempo en la historia de la humanidad.
Esto deriva en el otro tema a considerar, que no es menor, es el del poder acumulado por las grandes religiones a partir de su organización con el correr de los años. Un poder conseguido por un cúmulo de diversas acciones que se fueron entretejiendo de manera estratégica en las sociedades, ya sea, a través de satisfacer necesidades de contención en cuanto a temores humanos arcaicos (que parece que algunos aún persisten), de fuertes alianzas con el poder político, como también, cuando fue necesario, recurriendo a la fuerza e infundiendo el miedo para imponerse, como uno más de los tantos métodos utilizados para sumar adeptos a la causa religiosa. La consecuencia de todas estas maniobras transmitidas de generación en generación es lo que vemos hoy y explican claramente por qué aún tienen tanta aceptación, aunque ahora, y esto sí gracias a dios (que no aparece) cada vez un poco menos.
En cuanto a las ataduras que esto provoca me resulta bastante llamativo, sabiendo la tendencia que tenemos las personas naturalmente a relacionarnos socialmente conformando círculos que cada vez vamos agrandando más, como es que hasta en el más íntimo y cerrado de ellos, como resulta ser el vínculo familiar, solemos discrepar en cuanto a ideas o formas de pensar, etc., y en uno mucho más grande e impersonal, como puede ser el pertenecer a una religión determinada, se aceptan una serie de directivas empaquetadas sin ser sometidas prácticamente a ningún discernimiento, independientemente del grado de participación que cada uno asuma en cuanto a las costumbres rituales que ésta le exija.
Una actitud semejante, sin dudas, sólo puede ser generada por el poder, y como todos sabemos, el poder de una institución que está administrada por una minoría, se nutre y crece, inevitablemente, de la impotencia de una gran mayoría, la cual debe tener, como condición primordial, una postura conformista, simplemente por la seguridad que le brinda el sólo hecho de pertenecer a tal círculo, también es fundamental que el individuo crea realmente que lo hace por decisión propia apelando a su libertad de elección.
Romper con el poder acumulado durante milenios por este tipo de entidades míticas nos va a permitir aproximarnos de manera más realista al concepto de libertad que tenemos formado. Esto ya quedó claramente demostrado con la aparición del conocimiento científico, transformando el mundo en pocos siglos y acelerando el ritmo de cambio de manera sumamente significativa.
Partiendo con esta propuesta de rompimiento, el físico David Deutsch nos muestra en esta excelente conferencia que pueden ver a continuación, una nueva manera de explicar la explicación mediante lógicas y sorprendentes analogías.
No olvidemos que podemos ver las cosas desde otro lugar, y esto, a veces nos permite
percibir, que sin haberlo notado antes, llevábamos un cadena atada en el cuello

Saludos!!

Juan Carlos


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5 comentarios:

valnouveau dijo...

Tal vez mi libertad es cuando no siento la necesidad de necesitar (a veces pienso eso), creo que libertad como definición existe, pero a mi punto de vista es algo irreal, no existe, efímera y definitivamente es un tema que desgarrar mientras se beben bebidas alcohólicas jeje :D

Saludos!

Juan Carlos Alonso dijo...

Hola Vale
Tal vez cuando no tenemos la necesidad de necesitar significa que estamos muertos, y posiblemente ese estado sea de una libertad absoluta...el problema es que uno ni se entera..Asi que para mí es mejor vivir enterados de que tenemos ciertas limitaciones(en algunas cosa somos libres, en otras no tanto)Y seguir teniendo la libertad como un estandarte, como...como una utopía a seguir. Ya que gracias a eso el ser humano consiguió muchas cosas. Pienso que la imaginación va ligada al concepto de libertad y eso es lo que poco a poco(siempre con la supervición del esceptisimo)nos permite romper con nuestras limitaciones.
Y tenés mucha razón, lindos temas para acompañar con un traguito..pero hay que tratar de no desgarrarse.
Te mando un beso

pecado dijo...

Como dar una buena explicación para conseguir una libertad irrefutable?...
La libertad es una teoría visible pero imposible de variar .

Juan Carlos Alonso dijo...

Hola Pecado hay un libro muy recomendable que se llama La evolución de la libertad,de Daniel Dennett, en él hay toda una serie de conceptos que son muy interesantes para tener en cuenta y reflexionar.
Te mando un beso grande

Rocktambula dijo...

Muy interesante tu escrito, estoy de acuerdo con lo que dices. Mucha gente no se da cuenta que la religión es una forma de esclavitud, es tan variable lo que es la libertad, como variable es el comportamiento humano. Puede predecirse, pero no es relevante.

Un abrazo!!