viernes, 21 de enero de 2011

10.000 A.C. - Facundo Alonso -



"Yo quise imaginarme,
como tú en tu canción,
que aún queda la inocencia
de creer en la existencia
de un dios sin religión.
Yo quise imaginarme
infiel a la lección
que afirma que la vida
es sólo un viaje de ida
a ninguna estación."


-Luis Eduardo Aute-


"LA VIOLACION DE LA FE ES 10.000 VECES PEOR QUE LA VIOLACIÓN DE UNA HIJA"

En estos días, circuló por los medios una noticia sobre un llamativo caso ocurrido en la provincia de Mendoza, en el cual un cura interrumpió un show humorístico por sentirse ofendido en su fe por lo que en este se decía, y obligó a que los humoristas continuaran con “otra cosa” pero que desistieran de seguir con ese número. El hecho fue filmado, lo que ayudó en su circulación y, para colmo, en declaraciones radiales posteriores, el cura soltó la frase “la violación de la fé es 10.000 peor que la violación de una hija”. Re interrogado ya no por el hecho, sino por sus pocos felices dichos, dijo haber sido sacado de contexto (si es que algo así puede ser sacado de contexto) y reformuló su pensar diciendo que “tanto la violación de la fé como la violación de una hija son hechos aberrantes”. Obviamente, una indignación total brotó por todos lados y el debate siguió enriqueciéndose cuando se empezó a hablar de la situación de la iglesia católica en aquel pueblo de Mendoza, ya que algunos de sus habitantes hicieron saber que este no era un caso aislado, sumado el hecho de que en el video se escucha claramente a gente aplaudir cuando el cura toma el escenario y hace su “gracia”.

Hasta acá, perfecto, alguien como yo debe estar conforme con que un tema así salga a la luz y se debata. Pero no es así. Me indigna, casi tanto como lo que dijo el cura, oir gente decir “que horror! Este tipo no representa a MI iglesia” o  “a MI dios” y cosas por el estilo. Señores y señoras, este tipo representa casi fielmente tanto a la iglesia católica como a dios mismo. Que uno haya desviado sus creencias hacia tierras extrañas, como es el común de mucha gente (lo que en realidad hace que dejen de ser tierras extrañas) o como en mi caso, común también, durante mi transición al ateísmo, que yo decía la repetida frase: “creo en dios pero no en la iglesia”, no hace que la palabra de dios o de la iglesia cambien. Frases como “Dios es amor” o “Ama a tu prójimo” son sólo marketineros y modernos memes que funcionan pero la realidad dice otra cosa, yo haría la siguiente corrección: “El Dios del nuevo testamento es bueno comparado al del antiguo testamento” y “Ama a tu prójimo sólo si tu prójimo es judío” (este era el original significado de la frase en su contexto, investiguen).
Para sustentar mi personal indignación, pongo aquí un fragmento del libro “El espejismo de DIOS”, de Richard Dawkins, en el que nos queda un poco mas claro por qué este cura, en realidad, está siendo mas sinceramente católico que mucha gente que se digna de tal pero se indigna con tales ideas.  

“En la destrucción de Sodoma y Gomorra, el equivalente de Noé, escogido para ser salvado con su familia porque él era correcto en forma única, fue Lot, el sobrino de Abraham. Dos ángeles masculinos fueron enviados a Sodoma para advertirle a Lot que saliera de la ciudad antes de que llegase el azufre. Lot le ofreció hospitalidad a los angeles en su hogar; alrededor del cual todos los hombres de Sodoma se reunieron y le demandaron a Lot que entregase a los ángeles para que ellos pudiesen (¿qué más?) sodomizarlos: “¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos” (Génesis 19:5). La gallardía de Lot al rehusarse a las demandas sugiere que Dios estaba tramando algo cuando lo escogió a él como el único hombre bueno en Sodoma. Pero el halo de Lot es empañado por los términos de su negativa: “Os ruego hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente, que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.” (Génesis 19:7-8) Cualquier cosa adicional que este relato pueda significar, con toda seguridad nos dice algo sobre el respeto que era acordado a las mujeres en esta cultura intensamente religiosa. Como ocurrió, la barata transacción que hizo Lot con las virginidades de sus hijas, probó ser innecesaria, porque los ángeles tuvieron éxito en repeler a los atacantes al milagrosamente volverlos ciegos;  y luego le advirtieron a Lot que partiera de inmediato con su familia y sus animales, porque la ciudad estaba a punto de ser destruida. Todos escaparon, con la excepción de la desafortunada esposa de Lot, a quien el Señor convirtió en una columna de sal porque ella cometió la ofensa—comparativamente benigna, hubiera pensado uno—de echar un vistazo sobre su hombro a la exhibición de fuegos artificiales.
Las dos hijas de Lot hacen una breve reaparición en el relato. Después que su madre
es convertida en una columna de sal, ellas vivieron con su padre en una cueva en lo alto de una montaña. Hambrientas de compañía masculina, ellas decidieron emborrachar a su padre y copular con él. Lot no se dio cuenta cuando su hija mayor llegó a su lecho, ni cuando ella partió, pero él no estaba lo suficientemente borracho como para no embarazarla. La noche siguiente, las dos hijas acordaron que era el turno de la más joven. De nuevo, Lot estaba demasiado ebrio para darse cuenta, pero también la embarazó. (Génesis: 19:31-36). Si esta familia descarriada era la mejor que Sodoma tenía para ofrecer como ejemplo de moralidad, algunos pueden comenzar a sentir cierta simpatía por Dios y su azufre justiciero.
Existe un escalofriante eco del relato de Lot y los sodomitas en el capítulo diecinueve
del Libro de los Jueces; donde un Levita (sacerdote) no identificado, estaba viajando con su concubina en Gibea. Ellos pasan la noche en la casa de un hospitalario
anciano. Mientras ellos estaban comiendo su cena, los hombres de la ciudad llegan y golpean a la puerta; demandándole al anciano que entregue a su invitado masculino
“para que ellos puedan conocerlo”. En casi exactamente las mismas palabras de Lot,
el anciano dijo: “No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este
hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad. He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame” (Jueces 19:23-24). De nuevo, el carácter fundamentalmente misógino de esta cultura aparece, fuerte y claro. Yo encuentro la frase: “humilladlas”, particularmente escalofriante. Disfruten humillando y violando a mi hija y a la concubina del sacerdote, pero muestren el debido respeto por mi invitado quien es; antes que nada, macho. A pesar de la similaridad de los dos relatos el dénouement [Francés: desenlace] fue menos feliz para la concubina del Levita que para las dos hijas de Lot. El Levita la entregó a la turba, la que la violó en grupo toda la noche: “Por lo que tomando aquél hombre a su concubina, la sacó; y entraron en ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba. Y cuando ya amanecía, vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día”. (Jueces 19:25-26). En la mañana, el Levita halló a su concubina yaciendo postrada en la entrada y dijo—en una forma que nosotros hoy podríamos ver como una abrupta insensibilidad—“Levántate, y vámonos”. Pero ella no se movió. Estaba muerta. Así que él “Tomó un cuchillo y echó mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel”. Sí, usted leyó correctamente. Vea Jueces 19:29. Atribuyámoslo caritativamente; de nuevo, al ubicuo absurdo de la Biblia. Este relato es tan similar al de Lot, que uno no puede evitar preguntarse si un fragmento de manuscrito accidentalmente fue colocado en el lugar equivocado en un largamente olvidado scriptorium: una ilustración de los erráticos orígenes de los textos sagrados.”

Está claro que los peores castigos se lo llevaron la mujer de Lot, por desobedecer a dios y mirar atrás; y por otro lado, la hija del sacerdote que terminó como William Wallace descuartizada a lo largo y ancho de un país, y lo mejor de todo: GRATIS (bueno, no tan gratis, no estaría siendo sincero si no dijera que esto tenía un buen motivo: provocar una venganza, la cual tuvo éxito porque el asunto terminó con una ola de venganzas y 60.000 muertos. Ver capitulo 20 del libro de los jueces).
Aquí el video con el hecho, las declaraciones posteriores y el breve número censurado (originalmente creado e interpretado por los geniales Les Luthiers)
¿Es tan incoherente entonces este REVERENDO HIJO DE PUTA? Yo creo que es una oportunidad mas para reveer nuestras creencias.






 
Saludos

Facundo

***Si te pareció interesante este post, no olvides pasarlo a tus contactos de tweeter y facebook utilizando los botones de arriba***







5 comentarios:

Marisol dijo...

Paso olímpicamente del cura y me quedo con mi queridos "Les Luthiers".
Recibe un cordial saludo berlinés.

Anónimo dijo...

Que pedazo de idiota el sacerdote éste!!! No me sorprende como es que cada día somos más los alejados de aquella manipulación mental llamada religión.

Facundo dijo...

Marisol, de verdad aunque geniales, este número era de lo mas inocuo comparado con la "linea de fuego" que es (necesariamente) mas agresiva, porque además de las declaraciones del tipo, lo ridículo es la censura misma...

Anónimo, si esto ayuda, ojalá que aparezcan unos cuantos casos mas de estos! jeje

saludos

Lola (pecado,docape) dijo...

En fin, que decir ante semejante hecho, este pato seguro es pedófilo y se sintio aludido , este pato es un reverendo loco sin control, este pato es un pendejo hijo de puta que debe retirarse de la sociedad...que verguenza ser católico.

Facundo dijo...

Este pato se salió de la fila...hace 20 siglos

saludos lola!