jueves, 4 de septiembre de 2014

VUELTA POR EL UNIVERSO

“Entre planetas navegar 
atentos a un sonido 
que no cesa 
vuelta por el universo 
alto 
cada vez mas alto"

    Cerati / Melero


Como algunos ya saben, he marcado mi cuerpo de por vida por segunda vez. No, no me hice otro ombligo sino un nuevo tatuaje que, a diferencia del primero - un simple dragón con una ridícula anécdota detrás - lleva un grado de complejidad tal que cada vez que me preguntan por su significado debo resumir el cuento tanto que resulta en un "?" por parte del curioso. Conclusión: todos recuerdan la maldita, ridícula a insignificante historia del dragonzuelo y el nuevo tatuaje pasa a ser "el del mensaje a los marcianos" (sic). Es por eso que me embarcaré en una nueva empresa que me llevará mas de un capítulo en pos del - espero que no fútil y aburrido - intento de explicar todo el asunto. En primer lugar y para echar por tierra aquello del "mensaje a" hay que decir que mas allá de si, ser un mensaje, y si, como tal tener posibles receptores, la idea original de enviarlo al espacio fue concebida más como una demostración de una capacidad tecnológica humana que como un verdadero intento de contacto con alguna civilización extraterrestre. Este mensaje fue creado por Frank Drake, Carl Sagan y otros. El envío fué realizado el 16 de noviembre de 1974, desde el Radiotelescopio de Arecibo, situado en el municipio Puertoriqueño del mismo nombre, con motivo de la primera gran remodelación del aparato, contruido originalmente en 1960. Un radiotelescopio, a diferencia de un telescopio, que recibe ondas de luz y por eso podemos ver a través del mismo, recibe ondas de radio. Distintos objetos en el universo las emiten y por eso es útil oirlas. Las ondas de radio pertenecen, junto con las microondas, ondas infrarrojas, luz visible, luz ultravioleta, rayos X, y rayos gamma al grupo de las radiaciones electromagnéticas. No solo la luz visible viaja, y perdón la redundancia, a la velocidad de la luz. Todas estas ondas mencionadas lo hacen. Esta velocidad es, redondeando, de 300.000 km por segundo. El mensaje fue dirigido hacía un punto concreto del espacio, el Cúmulo de Hércules, también conocido como Cúmulo Globular M13, una concentración grande de estrellas, algo así como 400.000 y por ende una concentración mas grande aún de planetas rondándolas, ubicada a unos 25.000 años luz de la Tierra. Esto, como irán sospechando, significa que el mensaje tardará 25.000 años en llegar a destino y, si si, están pensando bien, por mas inteligentes que sean las criaturitas la física es la física acá, en la China y en el Cúmulo de la Pindonga, por lo tanto una hipotética respuesta tardaría otros 25.000 años en volver. Este dato deja en ridículo un mensaje plasmado en un campo de cereales en el año 2001 claramente referencial y muy probablemente hecho en broma por el ocioso personal científico del radiotelescopio de Chilbolton, en Inglaterra, vecino a dicho campo, a modo de respuesta al mensaje de Arecibo, hecho por el cual aún hoy se escriben páginas y páginas de pavadas sin fundamento. Comprenderán entonces el por qué de lo simbólico y demostrativo del mensaje de Arecibo que, muy probablemente, resulte siendo nuestro epitafio si es que alguien lo recibe dentro de 25 milenios. El mensaje contiene información básica y vital sobre la raza humana, codificada en sistema binario. En la próxima, nos meteremos a ver de que trata este sistema del cual dependemos a diario pero la mayoría ni se entera, en pos de comprender de que van todos esos cuadraditos que dejaron a José, el groso que me tatuó durante 4 horas, viendo el mundo al estilo Minecraft. 


Saludos terrícolas 


Facundo ."



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