sábado, 11 de julio de 2009

¿Por qué estamos aquí? -Richard Dawkins-



"Soy la pupila asombrada que descubre como apunta, soy todo lo que se junta para vivir y soñar"


-Silvio Rodríguez-


¿Por qué estamos aquí?

Indudablemente es una gran pregunta para nosotros. Tal vez la formulamos ingenuamente por primera vez en nuestra infancia, sin conseguir por parte de nuestros mayores más que evasivas o bien, respuestas que en realidad no respondían a nada. Luego, pasado el tiempo ,al entender nuestra inevitable finitud, sin llegar a asumirla por completo es que solemos tener la tendencia a encajonar la pregunta. Más adelante, en el diario trajín, ocupamos el tiempo y consumimos nuestra energía dedicándonos a cuestiones aparentemente más útiles y prácticas, que van, en los diferentes estratos sociales, desde conseguir qué comer en el día, a llegar a fin de mes, al sueño de la casa propia, a cambiar el coche, a comprar cada vez más cosas y tener que re comprarlas a corto plazo, a comprar seguridad, descanso, ocio, a comprar más coches, comprar más casas, a comprar más y cada vez más cosas, casi indefinidamente hasta que toca entregar el equipo. Siempre que el dinero se gane de manera lícita, no vamos a discutir acá en qué decide gastárselo cada uno, pero sí considerar la posibilidad de reconocer el hecho que mayoritariamente nos vemos metidos en algo así como una frenética carrera en la que corremos prácticamente a ciegas, siguiendo el olor de una liebre artificial para algunos, o el de una zanahoria para otros. La cuestión es que en algún momento nos suele pasar que nos detenemos a tomar un respiro, y cuando nos sentamos un minuto nos invade cierta melancolía y abrimos los cajones, elaboramos inventarios, revisamos viejas fotos y entre los papeles revueltos surge otra vez el interrogante ¿Por qué estamos aquí?
Muchos lo tienen más que claro y se conforman con la respuesta que les dieron en su infancia: Estamos aquí porque dios así lo quiere y punto. Asunto resuelto. Cajón tan cerrado como la cabeza. Muchos otros prefieren dejar a dios más para el final o bien lo invocan cuando surge algún temor o necesitan algo, ellos suelen seguir traspapelando la pregunta y distraerse en otras cosas.Hay unos cuantos que manteniendo intacta su curiosidad infantil, espantaron los fantasmas y con escepticismo e inteligencia, recavando información y acumulando evidencias, dedicaron sus vidas enteras a encontrar el sentido de tan preciada respuesta. Luego estamos nosotros, que ya nos somos pocos, los que nos acordamos de dios sólo a la hora de lanzar una puteada al aire, los que nos comprometemos con la vida más que con la muerte, tomamos ese conocimiento, lo procesamos y lo replicamos con la intención de espabilar a quién tal vez dejó el tema pendiente y no sabe bien por dónde empezar a buscar. Somos absolutamente concientes que cuando terminan estos momentos de reflexión todos volvemos otra vez a la carrera, desesperados tras la zanahoria, que, o bien no la alcanzamos nunca, o nos provoca inconformismo una vez que la tenemos y nos lanzamos hacia una más grande, corriendo y compitiendo como animales (de otras especies), confundiendo los términos conformismo y ambición. Los creyentes suelen correr algo desconcertados a la par de su hombre que está hecho a imagen y semejanza, pero contradictoriamente muchas veces es malo y carece de humildad. Los evolucionistas tenemos la capacidad y la tarea de bajar un poco la velocidad en esta carrera, pensando las implicaciones que puede traer. La tecnología, mediante  un mecanismo similar que la evolución, avanza un millón de veces más rápido, esto nos indica que hay tópicos que ya pasamos de largo y quedaron atrás, pasa que fueron descubiertos muy recientemente, hoy sabemos que aspirar a tener 3 camionetas todo terreno, sin que sean necesarias, no cumple la análoga función de la cola del pavo real.
Podemos ser realistas sin ser pavos, el dinero que gastamos muchas veces por demás puede canjearse por tiempo valioso. Sabemos cuál es el propósito. Por eso los invito a compartir lo que tiene para decir el bueno de Richard Dawkins como respuesta a ¿por qué estamos aquí? Una realidad más que alentadora...siempre, claro está, que la sepamos aprovechar.

Saludos !!

Juan Carlos


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