miércoles, 7 de abril de 2010

Adarme Divulgación -Richard Dawkins-


"La abeja estival que zumba
más ágil por la flor nueva
no dice como antes, tumba
Eva, dice todo es Eva."

-Pablo Milanés-



Retomando esta sección que tanto me gusta y que me digné en llamar adarme divulgación, hoy le toca el turno a la publicación de un fragmento del último libro del genial Richard Dawkins., Evolución. El mayor espectáculo sobre La tierra.
Ya que en el último post mostramos una foto que tomó Facundo de un insecto en plena polinización de una flor y también hablé, en el anterior, de los mecanismos que tienen algunas avispas para procrearse, en esta oportunidad les traigo algo relacionado con estos temas. Nada menos que algunos ejemplos llamativos de la selección natural en plena acción y sobre todo de la coevolución entre insectos y flores. Para sorprendernos gratamente.


De nuevo las flores





Trasladémonos ahora, en la tercera de nuestras incursiones en la selección natural, a las flores y los polinizadores, y veamos algo de la selección natural dirigiendo la evolución. La biología de la polinización nos proporciona algunos hechos asombrosos y el punto más admirable se alcanza con las orquídeas. No sorprende que Darwin fuese tan entusiasta de ellas; no sorprende tampoco que escribiera el libro que mencioné. Algunas orquídeas, como las de Madagascar, que encontramos antes, producen néctar, pero otras han dado con una forma de sortear los costes de alimentar a los polinizadores, engañándolos. Hay orquídeas que se parecen a abejas hembra(o moscas o avispas) lo suficiente como para engañar a los machos para que intenten copular con ellas. Cuanto más se parezcan a las hembras de una especie de insectos, mejor servirán los machos de esa especie como balas mágicas, yendo de flor en flor de una sola especie de orquídeas. Incluso si la orquídea se parece a una abeja cualquiera en lugar de a una especie concreta de abeja, las abejas a las que engañe servirán de balas bastante mágicas. Si miramos de cerca una orquídea abeja o una orquídea mosca, podríamos decir que no es un insecto de verdad; pero nos lo creeríamos si sólo echásemos un vistazo de refilón. E incluso, mirándolas de frente, diríamos que esa orquídea se parece más a una orquídea abejorro que a una orquídea abeja. Los insectos tienen ojos compuestos que no son tan agudos como nuestros ojos de tipo cámara, y las formas y colores de las orquídeas que imitan a los insectos, con la ayuda de seductores aromas que recuerdan a los de las hembras, son más que capaces de engañar a los machos. Por cierto, es bastante probable que la imitación sea realzada cuando se ve en la banda del ultravioleta, para la cual nosotros somos ciegos.
La llamada orquídea abeja, Brassia, logra la polinización mediante un tipo diferente de engaño. Las hembras de varias especies de la avispa solitaria (solitaria porque no vive socialmente en grandes nidos como las conocidas plagas de otoño, llamadas chaquetas amarillas por los americanos) capturan arañas, les clavan el aguijón para paralizarlas y ponen sus huevos dentro, proporcionando a sus larvas un suministro vivo de comida. Las orquídeas araña se parecen a las arañas lo suficiente como para engañar a las avispas hembra y que intenten clavarles el aguijón. En el proceso recogen polinia – masas de granos de polen producidos por las orquídeas - . Cuando se trasladan para picar a otra orquídea araña, la polinia se transfiere. Por cierto, no puedo resistirme a añadir el caso exactamente opuesto de la araña Epicadus heterogaster, que se asemeja a una orquídea. Los insectos vienen a la flor en busca de néctar y son devorados de inmediato por ella.
Algunas de las más sorprendentes orquídeas que practican este truco de seducción se encuentran en Australia occidental. Varias especies del género Drakea son conocidas como orquídeas martillo. Cada especie tiene una relación singular con una especie en particular de avispa del tipo llamado Thynnid. Parte de la flor tiene un cierto parecido con un insecto, y consigue así engañar a la avispa macho para que intente aparearse con ella. Hasta ahora, en mi descripción, la Drakea no es tan diferente de otras orquídeas que imitan a insectos. Pero la Drakea guarda un sorprendente truco bajo la manga: la avispa falsa está posada en el extremo de un brazo articulado, con un codo flexible. El movimiento de aleteo de la avispa al agarrar a la falsa hembra hace que el codo se doble y la avispa es desplazada de arriba abajo, como si el brazo fuera un martillo, contra el otro lado de la flor-llamémosle el yunke-, donde tiene sus órganos sexuales. La polinia se desprende y se adhiere a la avispa, que en cierto momento se libera y huye volando, más triste pero aparentemente no más sabia: vuelve a repetir su actuación en otra orquídea martillo en donde ella y la polinia que lleva encima se restriegan contra el yunke, de tal forma que su carga encuentra el refugio al que iba destinada en los órganos femeninos de la flor. Mostré la secuencia de esta sorprendente actuación en una de mis Conferencias de Navidad para Niños de la Royal Institution y puede verse en la grabación de la conferencia llamada
El jardín ultravioleta.
En la misma conferencia hablé sobre las orquídeas Coryanthes de América del Sur, que consiguen polinizarse de una forma igual de sorprendente, pero muy diferente. Tienen también polinizadores especializados, no avispas, sino pequeñas abejas del grupo llamado Euglossine. Estas orquídeas no proporcionan néctar ni engañan a las abejas para que se apareen con ellas. En lugar de eso aportan una ayuda inestimable para las abejas macho, sin la cual no podrían atraer a las hembras reales.

Estas pequeñas abejas, que viven sólo en Sudamérica, tienen un hábito extraño.
Recolectan de forma muy elaborada sustancias fragantes, o al menos olorosas, que almacenan en unos contenedores especiales sujetos a sus agrandadas patas posteriores. En varias especies, estas sustancias olorosas pueden proceder de flores, de madera muerta o incluso de heces. Parece que la usan para reunir perfumes con los que atraer, o cortejar, a las hembras. Muchos insectos utilizan aromas particulares para atraer al sexo opuesto y la mayoría de ellos fabrican los perfumes en glándulas especiales. Las hembras de las polillas de la seda, por ejemplo, atraen machos desde una distancia sorprendente liberando un aroma único, que fabrican y que los machos detectan – en cantidades minúsculas a, literalmente, kilómetros de distancia – con sus antenas. En el caso de las abejas Euglossine, son los machos los que usan el aroma. Y, a diferencia de las polillas hembra, no sintetizan su propio perfume, sino que lo elaboran con ingredientes olorosos que recogen y mezclan cuidadosamente al modo de los maestros perfumeros. Cada especia mezcla un cóctel característico a base de sustancias suministradas sólo por flores de especies concretas del género de orquídeas Coryanthes. El nombre común de las abejas Euglossine es abejas orqídeas.
Qué imagen tan intrincada de la dependencia mutua. Las orquídeas necesitan a las abejas Euglossine por la habitual razón de la bala mágica. Y las abejas necesitan a las orquídeas por la menos obvia razón de que no pueden atraer a las hembras sin sustancias que resulte imposible, o al menos demasiado difícil, encontrar excepto a través de los buenos servicios de estas orquídeas. Pero la forma en que se consigue la polinización es aún más extraña y superficialmente hace que la abeja parezca mas una víctima que un socio con el que se coopera.
Una abeja Euglossine macho es atraída hacia las orquídeas por el olor de las sustancias que necesita para fabricar sus perfumes sexuales. Se posa sobre el aro de la cazoleta y comienza a restregar el ceroso perfume contra los contenedores especiales de aroma de sus patas. Pero el aro de la cazoleta es resbaladizo para las patas, y aquí tenemos la explicación. La abeja cae dentro de la cazoleta, que está llena de un líquido en el que nada, y no puede subir de nuevo por sus deslizantes paredes. Sólo hay una ruta de escape, y es a través de un agujero especial del tamaño de una abeja emplazado en un lateral de la cazoleta. Es guiada mediante escalones de piedra hasta el agujero y comienza a arrastrarse a través de él. El paso es muy ajustado y se hace aún mas estrecho cuando las mandíbulas se contraen y la atrapan. Mientras la sujetan en su trampa le pegan dos polinias a su espalda.
El pegamento tarda un poco en secar, después de lo cual las mandíbulas se separan dejándola libre para que se vaya volando con las polinias en su espalda. Todavía en busca de los preciosos ingredientes de su perfumería, la abeja aterriza sobre otra orquídea con cazoleta y el proceso se repite de nuevo. Ésta vez, sin embargo, cuando la abeja se arrastra a través del agujero en la cazoleta, la polinia se desprende y fertiliza el estigma de la segunda orquídea.
La íntima relación entre las flores y sus polinizadores es un ejemplo maravilloso de lo que se llama coevolución - evolución entre varios -. La coevolución a menudo se da entre organismos que tienen algo que ganar del otro, asociaciones en las que cada lado contribuye con algo al otro y ambos se benefician de la cooperación. Otro precioso ejemplo es el conjunto de relaciones que se han desarrollado en los arrecifes de coral, independientemente en muchas partes del mundo, entre peces más limpios y peces mas grandes. Los limpiadores pertenecen a diferentes especies y algunos no son ni siquiera peces, sino camarones – un claro caso de evolución convergente -. La limpieza es una forma de vida bien establecida entre los peces del arrecife de coral, como cazar o pastar o comer hormigas entre los mamíferos. Los limpiadores se ganan la vida quitando parásito del cuerpo de sus clientes de mayor tamaño. El beneficio de los clientes se ha demostrado al eliminar los limpiadores de un área experimental de un arrecife: se observa que la salud de muchas de las especies de peces se deteriora. He comentado el hábito de la limpieza en otros lugares, por lo que no me extenderé más aquí.
La coevolución también se da entre especies que no se benefician de la presencia de otros, como los depredadores y las presas, o los parásitos y los anfitriones. Estos tipos de coevolución son denominados a veces carreras armamentistas y hablaré sobre ellos mas adelante.


saludos!

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Juan Carlos


4 comentarios:

Manuel Antonio Cozano Loyola dijo...

Sabes donde podría descargar el libro entero???

Juan Carlos Alonso dijo...

Hola Manuel la verdad es que no lo sé, en el momento que salió no lo encontré asi que se lo pedí a una amiga que venia de España.
Lo que sí se es que hasta donde voy leyendo está más que interesante.

Saludos

pecado dijo...

Me pareció importante que mencionaras algo que obviamos en el post anterior y es que el insecto estaba polinizando y aunque este relacionado con este nuevo post tuyo quiero darle otra connotación a este proceso vital para el mantenimiento de nuestra biodiversidad y es la crisis de polinizadores que sufrimos y que de ellos depende la conservación efectiva del planeta. (ya vez la coevolución viene a llamar a la globalización).
En cuanto al tema que precisa comentario, que decirte…me maravilla las estrategias de las orquídeas una adaptación espectacular, afinada.
La coevolución modela al mundo y sus sistemas complejos ,nada puede existir o evolucionar aisladamente , gran tema de la historia evolutiva.
Yo coevoluciono con tus post je y se lo debemos a Dawkins.
Hasta pronto,

Juan Carlos Alonso dijo...

Sabias Palabras querida Pecado.La vez pasada veía un documental sobre la crisis que mencionás de polinizadores en este caso hablaban específicamente de una parte de China donde estaban polinizando las personas manualmente.Ya no sabían hasta cuando podían sostener ese costo altísimo...
Bueno como bien decis,o nada puede evolucionar en fornma aislada asi como tambien nada puede sobrevivir
Sigamos coevolucionando meméticamente!!
te mando un beso