viernes, 24 de septiembre de 2010

Adarme Divulgación -Susan Blackmore-


"quemando las dudas en los pensamientos,
como ese río que nunca se seca,
que sigue su cauce arrastrando a las piedras"

-Luis Eduardo Aute-






En ocasiones anteriores tuvimos la oportunidad de publicar conferencias relacionadas con esta tan inquietante como fascinante teoría memética, ya sea, en palabras del filósofo evolutivo Daniel Dennett como de Susan Blackmore, que es la autora del libro La máquina de lo memes del cual extraje este fragmento para nuestra sección Adarme Divulgación. En esta oportunidad vamos a poder ver la respuesta a la pregunta que da título al fragmento desde la perspectiva de dicha teoría, de la misma manera, en una próxima publicación veremos la repuesta a otra importante pregunta como lo es
¿Por qué hablamos tanto? Espero que les sirva para reflexionar sobre estas cuestiones tanto como me ha servido a mí.

Saludos


Juan Carlos






¿POR QUÉ NO PODEMOS DEJAR DE PENSAR?



¿Puede usted dejar de pensar?
Es posible que usted haya practicado la meditación u otro método de los muchos existentes para calmar la mente. De ser así, sabrá que no es cosa fácil. Si no lo ha probado nunca, le sugiero que intente vaciar su mente durante un minuto o dos. Si ahora mismo no puede, hágalo más tarde, cuando no tenga otra cosa”mejor” (dispone del tiempo suficiente mientras espera que se caliente la cafetera o que se cargue el programa del ordenador): en cuanto le venga un pensamiento a la mente (cosa que sucederá, sin género de dudas), salúdelo y acto seguido, despréndase de él. No permita que se inmiscuya ni que le obligue a concentrarse e intente encontrar espacios en blanco entre los pensamientos. La forma más simple de meditar es justamente ésta y quizá la más difícil de todas.
¿Por qué? Cuando practique se dará cuenta que parece como si los pensamientos brotaran de todos lados para acaparar su atención. Es posible que también se de cuenta de a qué tipo corresponden. En general, tratan de conversaciones imaginarias o de peleas, de recordatorios de eventos pasados pero con finales distintos, de autojustificaciones, de complicados planes de futuro o de decisiones difíciles de tomar. En muy contadas ocasiones se refieren a imágenes sencillas, a percepciones o a sentimientos que van y vienen sin más y, por el contrario, están casi siempre trufados de palabras, de argumentos y de ideas que hemos aprendido de otras personas. En otras palabras, estos pensamientos incesantes son memes y usted no puede ordenarles que no corran tanto, ni componérselas para ahuyentarlos. Parecen tener poder y vida propios.
¿Por qué?
Desde un punto de vista biológico no parece tener una explicación lógica. Hago esta afirmación con cautela puesto que muchas cosas que a primera vista parecían una sinrazón, de ningún interés para los genes, han cambiado con el paso del tiempo y se han justificado plenamente. Será de interés analizar la situación.
El proceso de pensar requiere energía. Uno de los aspectos más interesantes de técnicas como por ejemplo la tomografía de emisión positrónica (el escáner PET), es que nos permite observar gráficamente la actividad cerebral mientras alguien está pensando. Aunque los escáneres de este tipo aún dejan mucho que desear, disponen de mecanismos para mostrar el flujo sanguíneo que se reparte por distintas zonas del cerebro. Cuando por ejemplo se efectúa una tarea visual, se comprueba la existencia de una actividad mayor en el córtex visual y en caso de escuchar música, sucede lo propio en el córtex auditivo, y así sucesivamente. Como ya se venía sospechando desde hacía mucho tiempo, cuando se imagina se están empleando las mismas partes del cerebro que cuando se mira o se escucha lo mismo. Por lo tanto, cuando se imagina una conversación, se activa el área del habla, y así sucesivamente. Los experimentos realizados para comparar tareas visuales sencillas con otras más complejas, han puesto de manifiesto que cuanto más difícil el cometido, más elevado el nivel de actividad cerebral.
La cantidad de energía empleada es poca si se compara, por ejemplo, con una carrera cuesta arriba, pero en cualquier caso no es nada desdeñable. La circulación de la sangre representa que el oxígeno y la energía acumulados previamente se queman. Si un organismo pudiera sobrevivir sin pensar, utilizaría bastante menos energía y, en principio, dispondría de una situación de supervivencia más ventajosa.
Es de suponer por lo tanto que toda esta actividad de pensar cumple alguna función. ¿Cuál? Quizá practicamos habilidades manuales o resolvemos problemas o pensamos en intercambios sociales a fin de organizarnos en un intento de tener mejor planeadas nuestras futuras actividades. Pero este comentario no me satisface demasiado si recuerdo las tonterías inútiles que tiendo a pensar cuando me encuentro con este tipo de situaciones. Es posible que aplicar el pensamiento evolutivo a una situación actual no sirva de mucho puesto que nuestra evolución no se realizó paralelamente a la de los libros, los teléfonos y las ciudades.
Los psicólogos evolutivos sugerirían que, en su lugar, reflexionásemos sobre nuestro pasado de cazadores-recolectores. La especulación demasiado detallada es una actividad de riesgo puesto que no se dispone de material suficiente relacionado con el pasado distante como para hacerlo con rigor. Disponemos, no obstante, de abundante literatura con excelentes descripciones basadas en la evidencia disponible (Dunbar, 1996; Leakey, 1994; Mithen, 1996; Tudge, 1995). Todos estos autores tienden a estar de acuerdo en que las poblaciones vivan en grupos de entre cien y doscientas cincuenta personas aproximadamente, unidos por sólidos vínculos familiares y por reglamentos sociales complejos.
Las mujeres solían hacer la cosecha de productos agrícolas y los hombres cazaban. Si se compara con la actual, la esperanza de vida era corta.
La densidad de población la delimitaba un área de terreno extensa, suficiente para su estilo de vida y la enfermedad y los depredadores eran su mayor preocupación. No obstante, la obtención de comida no ocupaba todo su tiempo y les quedaban muchas horas libres.
En situaciones de este tipo ¿Tendría sentido estar pensando durante todo el tiempo disponible? Ocuparse en pensar constantemente ¿Justificaría la energía empleada en términos de ventaja de supervivencia? Quizá fuera preferible ahorrar esta energía y sentarse a descansar si desarrollar ningún tipo de pensamiento, del mismo modo que los gatos cuando se ponen al sol. Se que estoy especulando pero es posible que dicha conducta hubiera sido más favorecedora para los genes y que de poder hacerlo, en algunas ocasiones ahorraríamos grandes cantidades de energía nada despreciable. ¿Por qué motivos no podemos hacerlo?
La respuesta desde la memética es empezar a pensar en términos de replicantes empeñados en ser copiados.
En primer lugar consideremos los cerebros sin memes. Si el cerebro es en realidad una máquina darwiniana, los pensamientos, las percepciones, las ideas, los recuerdos, etc., que ocurren en su interior, deben estar compitiendo para hacerse con sus limitados recursos de procesado. La selección natural se habrá ocupado de que los mecanismos de atención del cerebro dediquen casi todos sus recursos mayoritariamente al proceso que asista a los genes que lo conformaron. Dentro de estas limitaciones, todo pensamiento e idea competirá por recavar la atención y la oportunidad que le facilite su copiado posterior.
No obstante, se limita a un cerebro y están sujetos a las presiones de la selección natural.
Imaginemos ahora un cerebro capaz de imitación –un cerebro con memes-. Un cerebro con memes dispone de mucha más información para su almacenaje y, además, los memes son por sí mismos instrumentos que propician el pensamiento (Dennet, 1991). Otras muchas modalidades de pensamiento pueden surgir si se aprenden palabras, historias, estructuras de debate o nuevos modos de pensar sobre el amor, la lógica o la ciencia. En la actualidad existe un número mucho mayor de pensamientos que compite en el cerebro aún cuando su capacidad de procesamiento sigue siendo limitada. Por si ello fuera poco, los memes también pueden copiarse de un cerebro a otro.
Siempre que un meme se las pueda componer para copiarse a sí mismo, lo hará. Una de las formas de hacerlo es por medio de una orden que se emite a los recursos de algún cerebro, asegurándose que se repita a modo de ensayo una y otra vez para que el meme aprenda a competir con los demás y gane a los que no han ensayado. Este tipo de meme tendrá mayor capacidad y, a la sazón, de permanecer “en mente” cuando al cabo de un tiempo se habla con alguien. Si tomamos como ejemplo una anécdota que disponga de un impacto emocional potente, o bien si por otros motivos no podemos dejar de pensar en ella, dicha historia no cesará de dar vueltas en el interior de nuestras cabezas. Este hecho hará que se consolide su memoria y muy probablemente, a fuerza de recordarla, cuando surja la ocasión, la comentaremos con terceros que a su vez se sentirán afectados de manera parecida.
Podríamos ahora hacernos otra vez la pregunta que he efectuado inicialmente: Imaginemos un mundo en el que no escasean anfitriones(es decir, cerebros) para los memes, pero donde hay muchos más memes que anfitriones. Nos preguntamos qué memes tienen mayores posibilidades de encontrar alojamiento y, por lo tanto, de transmitirse.
Comparemos un meme que además de ser seleccionado por llamar la atención, tiende a persuadir a su anfitrión para que ensaye mentalmente, con otro que se aposenta silenciosamente en un rincón de la memoria y nunca se repite o incluso con un pensamiento que, de tan aburrido, no se recuerda jamás.
¿Cuál de ellos progresará? Si todo va bien, progresará el primero de nuestros ejemplos. En otras palabras, progresará la clase de pensamiento que destaca mientras que los demás, simplemente, se diluirán. La consecuencia de ello será que el mundo del meme se llenará con el tipo de pensamiento con mayor tendencia a ser pensado, con el tipo de pensamiento que aparece con frecuencia y que, por lo tanto, tenemos presente en la cabeza asiduamente. El motivo que nos induce a llevar a cabo una actividad mental con tanta compulsión es, simplemente, la persistencia de millones de memes compitiendo por encontrar un hueco en nuestro cerebro.
Deberemos notar que estamos tratando con un principio general desarrollado únicamente para demostrar las razones que nos inducen a pensar tanto. También deberíamos discutir qué tipo de memes son los que gozan de tanto predicamento. Por ejemplo, es posible que sean los que desencadenan ciertas reacciones emocionales, o que se asocian con las necesidades de gratificación sexual o de ingestión de comida, más intensas y que la psicología evolutiva podría explicar con precisión. Por otra parte es posible que se trate de los memes que fomentan una disposición de instrumentos destinados a crear más memes o bien que concuerdan adecuadamente con los memeplexes ya existentes e instalados, como son la ideología política o la creencia en la astrología. La exploración de todas estas razones es una tarea específica a la que volveremos más adelante. Por el momento sólo quisiera hacer patente que el funcionamiento de los principios generales de la memética nos puede ayudar en la comprensión de la naturaleza de nuestras mentes.
He dado en denominar este ámbito Teoría de las malas hierbas de la memética. Una mente en blanco es como un jardín donde hay que emplearse a fondo para quitar los hierbajos y preparar la tierra antes de plantar. En cuanto se ha dado este paso, la hierba parda, húmeda y abonada está a punto para recibir las semillas. Transcurridas una o dos semanas, aparecerán pequeños puntos verdes por doquier, señal de germinación y, más adelante, tendremos unas plantas hechas y derechas. A medida que nuestro huerto esplendoroso se cubre de verde gracias a las plantas deseadas, las malas hierbas harán también su cometido y veremos que el conjunto no dejará ni un solo rastro de aquel color pardo de la tierra original. La razón de todo esto es bien sencilla: todo lo que tiene capacidad para crecer, crecerá. Siempre hay más semillas en el aire, en el espacio, de las que puede absorber la tierra y convertir en plantas maduras. Las que encuentren la luz, el espacio y el agua suficiente para su supervivencia, prosperarán –lo propio puede decirse de los memes dentro del cerebro humano-. Cuando existe una capacidad pensante holgada, los memes acudirán y la utilizarán. Una vez hemos empezado a pensar sobre algo muy apasionante, cualquier otra idea, que fuera más apasionante, desplazará a la anterior y aumentará su posibilidades de ser transmitida a terceros, así como la probabilidad de infectarles. Desde esta postura, la práctica de la meditación se asemeja al proceso de las malas hierbas del jardín que se quitan antes de empezar el cultivo.
Existen otras analogías en el ámbito de la biología, aunque debemos recordar que se trata únicamente de analogías. Pensemos por ejemplo en un bosque en el que cada árbol debe competir por obtener la luz a fin de que los genes responsables de su tronco prosperen y lo hagan crecer verticalmente, puesto que los genes responsables del crecimiento lento acabarían con la vida del árbol si se quedase en la oscuridad de la maleza. Con tiempo, el bosque constará de un conjunto de árboles tan esbeltos como la genética haya podido construir.
¿En beneficio de quién se habrá realizado este proceso? Ciertamente no de los árboles puestos que éstos habrán utilizado enormes cantidades de energía para crecer y seguirán compitiendo unos con otros hasta el final. A todas luces no existe la probabilidad de llegar a un pacto entre ellos acerca de sus troncos y aún así, siempre cabría la posibilidad de hacer trampa. Por esa razón los bosques son una creación común a todo el planeta y su beneficiario es el gen superviviente, nunca el árbol.
Volvamos a nuestro pobre cerebro hiperactivo. Preguntémonos de nuevos ¿quién se beneficia? Se pone de manifiesto que pensar sin cesar no beneficia a nuestros genes ni nos hace felices. Sin embargo la aparición de los memes suscita una presión tal que nos incapacita para dejar de pensar y con esta inevitable competición en juego, es imposible tener la mente en paz.
Huelga señalar que tanto los genes como los memes no tienen en cuenta nuestro sufrimiento puesto que lo único que les concierne es su replicación. Por otra parte, no saben planificarse de antemano, cosa que les incapacita para prever las consecuencias de sus acciones –aún en el supuesto de que ello les importara-. Nunca deberíamos esperar que nos crearan un entorno feliz y relajado y, en efecto, jamás lo han hecho.
Me he permitido disponer de este simple ejemplo para demostrar de qué modo quiero utilizar la memética para comprender la mente humana. Más adelante utilizaré el mismo símil para efectuar una pregunta relacionada con esta cuestión: ¿Por qué hablamos tanto? Quizá mis lectores crean que la respuesta es obvia, pero antes de explorar las ramificaciones tan diversas, quisiera hacer una advertencia ¡No todo es un meme!


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10 comentarios:

María José dijo...

Me ha gustado mucho Juan Carlos, y da que pensar, por ejemplo cuando planteas que desde el punto de vista de la memética, lo que importa no es el árbol, analógicamente esto representaría nuestra mente, sino los memes que han conseguido replicarse y pasarán a otra generación. También lo de La Teoría de las malas hierbas “Una vez hemos empezado a pensar sobre algo muy apasionante, cualquier otra idea, que fuera más apasionante, desplazará a la anterior y aumentará su posibilidades de ser transmitida a terceros, así como la probabilidad de infectarles.”, esto es muy importante, porque nos abre un planteamiento que antes nos era desconocido, cuando todos alguna vez hemos sido de alguna forma “infectados”. Me ha encantado la ilustración, y me ha parecido todo muy interesante, como las técnicas con las que se está estudiando la teoría de memes: "La tomografía de emisión positrónica (el escáner PET)", o que “los memes son por sí mismos instrumentos que propician el pensamiento (Dennet, 1991),… etc. Nada más agradecerte haber disfrutado muchísimo y me han encantado las fotos con las que has ilustrado tan magnífico reportaje. Gracias.

Verónica dijo...

Gracias Juan Carlos por el tema, me alimenta la curiosidad respecto a los "lados oscuros de la psiquiatría", (por favor oriéntame ante mi ignorancia)a Mí me parece que todo esto se resume en una gran tensión entre razón y sentimiento el "no" dejar de pensar y de suponer que la clasificación de las mentes están siempre alojadas en un entorno físico y el constante somatismo que "hereda" por cultura.

valnouveau dijo...

Muy buen post, y es que indagar en temas de la mente me parece una historia sin fin, yo siempre discutía con un conocido de que la mente no se puede poner en blanco, que siempre se piensa en algo, o que simplemente si no "piensas" y solo al escuchar la nada ya te hace pensar automáticamente en eso, pfff.

beso!

Juan Carlos Alonso dijo...

Majo: Cierto que es realmente apasionante el tema (aunque por inquietante aún no esté demasiado "difundido", ya que descubrir y desenmascarar a los memes tal vez no sea un buen meme jejej).Si te interesa, fijate que hay dos videos sobre el tema pinchando en los nombres de Susan Blackmore y de Daniel Dennett de la introsucción al post.

Vero: Yo, en pocas palabras, diría que somos simples selccionadores de memes, algunos a veces por mas que no los seleccionemos igual llegan a insertarse en nuestras cabezas, algunos incluso juegan en contra de nuestros genes y los favorecemos igual.
Nuestras acciones pueden estar determinadas por impulso de los genes o de los memes, me parece más que importante que sepamos afinar nuestro proceso de "seleccion", ya que si es que están commpitiendo entre ambos, es muy posible que a la larga los memes intenten buscar "maquinas" más eficientes que nuestros cuerpos para sobrevivir. De hecho, la combinación de memes que compone este mensaje que estoy escribiendo, encuentra un mejor anfitrion en el ordenador,ya que lo replica de manera mas eficiente de lo que lo puedo hacer yo(en persona) y aparte lo puede conservar textualemnte intacto mucho mas tiempo de lo que puede sobrevivir en mi cerebro.
¡hay que estar atentos a futuro!

Vale: Es cierto, para poner la mente totalmente en blanco yo creo que tenemos que estar muertos.

Gracias chicas por sus comentarios y besos para uds!!!

antiher0e dijo...

Hola Juan Carlos
de nuevo un excelente post.. en tu blog y muchas gracias por contestar sobre mi duda y tu postura, y estoy de acuerdo contigo, de hecho yo ando haciendo ese tipo de movimiento, tratando de divulgar de una manera este tipo de conocimiento, tanto por que se me hace tan absurdo que la gente solamente tenga una salida, divina para las cosas cuando, por años y la historia nos ha enseñando que con el tiempo, iremos conociendo nuestro alrededor... me gustaria tener tu msn o algo asi para poder charlar algun dia.. ..
y te comento mi movimiento le puse .. Ateismo Brillante, y brillante tambien por el movimiento de brillante la palabra que queremos popularizar para darle positivismo a la palabra atea.. en fin felicidades por tu blog

Juan Carlos Alonso dijo...

Antiheroe me parece muy bien tu iniciativa, si tu movimiento posee grupo de facebook pasame la direccion asi me sumo. Mi direccion de hotmail. la podes ver en mi perfil,cialquier cosa enviame unmensaje.

saludos y gracias otra vez por tus comentarios!

memetika dijo...

Bastante buena entrada.
Me a mi me interesa el tema; de hecho estuve actualizando -ya no- un blog sobre el tema:

http://meme-desobediente.blogspot.com/

Te dejo algunos artículos que traduje de Blackmore, ojalá te interesen:

El Poder del meme meme:
http://tinyurl.com/blackpoder

Máquinas meméticas artificiales:
http://tinyurl.com/Blackartificiales

Y éste, mi favorito y por supuesto el más controvertido:
http://tinyurl.com/blackcann

Salud.

Juan Carlos Alonso dijo...

memétika

Gracias por los enlaces! ya los voy a leer con detenimiento, que bueno que te hyas tomado el trabajo de trabajo de traducirlos

saludos!

Lola (pecado,docape) dijo...

Interesante el libro este, le dedicaré tiempo cuando pueda.
El problema que veo es que existen demasiados memes en nuestra sociedad .
Tu eres el padre de algún meme mio, jeje

Juan Carlos Alonso dijo...

Hola lola Justamente lo que marcas también lo trata el libro. La verdad es que es muy recomendable...
Ahhh sabía que era padre de algo...mira vos cuando em vengo a enterar jajajajjaja
Te mando un besote!